El cuarto de hora (II). La Hacienda de Quinto

Quinto se la va a jugar toda en su cuarto de hora y en los Juegos Nacionales 2019. Aquí aparece con el presidente (e) de Coldeportes, Afranio Restrepo Villaroel. Cortesía Oficina de Prensa Distrital.

Un cuarto de hora pasa rápido.  Si no lo aprovechas te fregaste, es el decir sobre aquél mandatario que teniendo la oportunidad de hacer el bien lo dilapida en beneficio propio, y aunque pueda pagar sus deudas y amasar fortuna, su desgracia está asegurada y pasará a la historia de la indignidad.

En administración pública, dime quien maneja la hacienda y te diré quién eres. Tal podría ser el aforismo para comenzar esta historia con pelos y señales.  William Valderrama Hoyos, administrará la Hacienda de Quinto, a juzgar por la fotografía oficial del gabinete del alcalde Antonio Quinto Guerra Varela presentado a los medios de comunicación y que se posesionará el 21 de mayo ante los empresarios de la Cámara de Comercio de Cartagena. El decreto de nombramiento del primer anillo de colabores —el Roscograma Oficial de Quinto— sigue siendo un fantasma: No ha sido publicado. El nombramiento de Valderrama, nos lleva a pronosticar —en grado de certeza— que con la Hacienda de Quinto ganarán todos los integrantes de la maquinaria pero, sin duda, perderá toda Cartagena. ¿Cómo así? Ya te lo cuento.

(Te sugiero leer: Un gabinete de medio pelo).

William Valderrama, más sabe el diablo por viejo que por diablo.

Valderrama Hoyos,  Contador Público, especialista en Finanzas Públicas, ha sido en varias oportunidades secretario de Hacienda de la Gobernación de Bolívar y revisor fiscal de varias entidades. Acompañó en 2010 a Alberto Bernal en la gobernación de Bolívar cuando ganó las elecciones atípicas después de la salida de Joaco Berrío, quien resultó afectado por un duro enfrentamiento con el entonces presidente del senado Javier Cáceres Leal. En ese entonces, Valderrama reemplazó a Amaury Padilla (el hombre de la Hacienda de Jorge Mendoza Diago) con el apoyo de la senadora Dayra Galvis. De esta experiencia resultó disciplinado por la Procuraduría y recibió una sanción de suspensión y 8 meses de inahabilidad, ya que la falta fue calificada como grave a título de culpa. El boletín de la Procuraduría (Déle clic) de ese entonces, señala taxativamente lo siguiente:

“La decisión disciplinaria cobijó a los señores José Julián Vásquez Buelvas, sancionado con destitución e inhabilidad general por el término de 11 años, en su condición de gobernador (E); Alberto Bernal Jiménez, sancionado con suspensión e inhabilidad especial por 11 meses, en su condición de gobernador; Felipe Segundo Merlano de La Ossa, sancionado con destitución e inhabilidad general por 10 años y 8 meses, en su condición de secretario de Hacienda; William Valderrama Hoyos, sancionado con suspensión e inhabilidad especial por el término de ocho meses en su condición de secretario de Hacienda; y Humberto del Río Cabarcas, sancionado con destitución e inhabilidad general por el término de 10 años, en su condición de profesional especializado de la Secretaría de Hacienda”.

De todos los sancionados, los únicos que hoy se encuentran con sanción ejecutoriada y pagada son el exgobernador Alberto Bernal, quien trabaja en la Secretaría de Salud de Bolívar y aspira a ser concejal, y William Valderrama, quien se desempeñó como secretario de Hacienda de Juan Carlos Gossaín, gobernador de Bolívar (2012-2015); reemplazó a Gustavo Martínez Therán, quien había llegado con el apoyo político de la senadora Dayra Galvis. Martínez tenía una triple obediencia: Al gobernador Gossaín, a Dayra Galvis y al ahijado de Enilse López Romero, la Gata, (William Montes). Esta situación se transformó en un maremagno. ¿A quién obedecer? ¿Al gobernador? ¿A la senadora? ¿Al exsenador Montes?

Gustavo Martínez, declarado insubsistente por el gobernador Gossaín. Posteriormente ambos tuvieron que unirse para enfrentar a la Procuraduría que le siguió un proceso disciplinario del cual salieron indemne. (Cortesía).

Martínez sacaba los certificados de disponibilidad presupuestal (CDP) con dos chulitos, el de Dayra Galvis y el de Montes, entendiendo que éste obraba en representación de la empresaria del chance, una de las principales financistas de la elección de Gossaín, tomando en cuenta que la negociación política la hizo William Montes, ya que llevó el dinero a la campaña, de acuerdo a los testimonios que tengo en mi poder. Cuando Gossaín se dio cuenta, expresaría sorprendido:

“¡¿Cómo?!”

De inmediato el gobernador llamó a despacho a su Secretario de Hacienda. Martínez llegó, le explicó que tenía el apoyo de Dayra Galvis. Gossaín, quien es de mechita corta, explotó:

“¡No joda, el gobernador soy yo!”

Ese día tembló el recinto. Los que escucharon a Gossaín emputado (encolerizado, RAE) manifiestan que le dio una vaciada a Martínez, y anunció que lo declararía insubsistente. Gustavo Martínez se fue con el rabo entre las piernas a quejarse ante la senadora Dayra Galvis, y ésta le dijo enérgicamente:

“¡Tu eres marica, ¡bravea ese cargo que cuenta con mi apoyo! Yo la sudé y financié la elección de Gossaín”.

Los que esperaban el turno para que la senadora les atendiera, escucharon su bravura contra el gobernador. Para no alargarle la narración, el episodio de esta historia terminó con un decreto de insubsistencia de su Secretario de Hacienda, y Gossaín le pidió una nueva hoja de vida para nombrarle su reemplazo. No importa que Gustavo Martínez y su equipo hayan participado para desembargar las cuentas de la gobernación, balance que al final de su mandato lo presenta en el libro “Palabra de gobierno” (conservo un ejemplar con una dedicatoria del mismo Gossaín) que publicó para la posteridad de su gobierno:

Sacar al departamento de la Ley de Quiebras (Ley 550), recuperar la autonomía financiera y pagar la totalidad de pasivos y acreencias, acabar con el embargo irregular de los impuestos por consumo a la cerveza y liberar la inversión social”.

En efecto, Gossaín logró que la sala laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cartagena, ratificara la nulidad de una demanda laboral instaurada por la Asociación de Maestros de Bolívar, representados por el abogado Julio Santamaría López en el año 2001, y con esta decisión judicial se liberó un fondo de $77 mil millones que podía invertir en obras sociales. (Vale la pena hacer una investigación de la inversión de estos recursos, puesto que es la fuente de la cual bebe Icultur). Así se le acabó la teta de la vaca que mamaba —como terneros huérfanos— un bufete de abogados, en detrimento de los intereses de la ciudadanía bolivarense. Santamaría compró casa en Miami donde vivía con toda su familia como un narco  y por acá ni portaba. Lo curioso era que el dinero no entraba a los  docentes pensionados que fueron birlados.

En este ambiente, luego de hacer las respectivas consultas y buscar un consenso, Dayra Galvis llama a Valderrama y se reúnen primero con la difunta María del Socorro Bustamante. Valderrama se iba muy bien con William Montes y gozaba de la simpatía de Gossaín, por lo cual era el candidato ideal. Dicho y hecho, Valderrama se convirtió en la mano derecha del gobernador porque es un funcionario leal y cabal dentro de los códigos de ética que reina en el mundo real de la política criolla. Entonces se estableció la necesidad de colocar tres chulitos y no dos —como en la época de Martínez— para los gastos y los registros presupuestales (RP) y los CDP.

El chulito de la Gata lo ponía William Montes. Valderrama tenía la obligación de reportar los RP y CDP a los tres grandes: Gossaín, Dayra y Montes. Gossaín le brindó mucha confianza a su secretario de Hacienda,  y gobernó con seguridad en la parte fiscal, ya que Valderrama sabe cómo lidiar los toros. Y todo el mundo conoce que estaba lidiando con tres toros bravíos.

En la administración de Manolo Duque —el alcalde que se engulló la Bestia—, habían dos chulitos: El de Napoleón de la Rosa (Secretario de Hacienda) y el de Manolo, pero como éste le había delegado el mando a su hermano, el chulito lo ponía José Julián Vásquez, a la larga el hombre del poder, para envidia de aquellos jefes de las casas políticas que se adhirieron a su victoria.

Giovanni Meza Menco. Dos cosas que le apasiona: el boxeo y la política. Aquí cuando recibía el certificado de arbitro de boxeo internacional. (Cortesía).

¿Cuántos chulitos tendrá la Hacienda de Quinto? ¿Dos, tres, cuatro? No lo sé. Lo que sí sé, es que Valderrama sabe lidiar con los toros de la política. Es leal, dentro de la lealtad política. El hecho de que haya salido casi indemne del fragor de la batalla contra la Procuraduría, lo dice todo. Solo 8 meses debió pagar de sanción disciplinaria, diferente a su amigo José Julián  o a su colega Felipe Merlano que le aplicaron la máxima: Casi 12 años.

Les revelo un dato para sustentar el análisis de lo complejo que será la Hacienda de Quinto. Valderrama tendrá que verse con un nuevo protagonista de la política y de la financiación electoral: Giovanni Meza, quien fue desplazado por William Montes en los afectos de la Gata. Meza perdió la dirección de los gatos, porque los medios de comunicación revelaron algunas conversaciones de cómo daba las instrucciones a los funcionarios para defraudar la hacienda pública. Como alrededor de la Gata, en su mayoría, son cizañeros para estar en mejor posición, le llevaron muchas quejas contra Giovanni Meza. Y como la Gata come mucho de eso, decidió en 2011 que su ahijado William Montes asumiera el control político.

Desde entonces, Montes es quien le maneja los asuntos políticos y de financiación electoral a la Gata, de acuerdo a las fuentes muy bien informadas que poseo. Por eso es que William Montes decidió apoyar a Gossaín y no a Giovanni para la gobernación de Bolívar. También prefirió jugársela con su sobrino Emeterio Montes Castro a la Cámara de Representantes y no disputar un senado, que ya estaba definido por su “madrina” desde lo más alto del partido Conservador con Cambio Radical. (Ver: Confidencias de una reunión secreta).

Giovanni Meza tiene poder: Su esposa Karen Violette Cure Corcione, mi paisana, es Representante a la Cámara. Y Giovanni no solo tiene curul, también tiene recursos financieros. Y es muy probable que, además de poner votos,  haya puesto una cifra significativa para las finanzas de la campaña a la alcaldía de Quinto. No es gratuito que Valderrama llegue a la Hacienda de Quinto con su apoyo. En este punto me surge una duda, no retórica, sino razonable: ¿Giovanni Meza entró a las ligas mayores de la financiación política? El respaldar políticamente a un secretario de Hacienda implicaría que que tendrá poder para los CDP. ¿Éstos llevarán su chulito en el gobierno de Quinto?¿Y Montes? ¿Y la Gata?

Quinto no quiere improvisar con ensayos. Como dijera mi hijo mayor cuando tenía 5 años y le dio ganas de cagar (evacuar el vientre, RAE): “¡No hay tiempo!” Va a lo fijo, porque más sabe el diablo por viejo que por diablo. En el tesoro público, Quinto no quiere ninguna cagada. William Valderrama tiene la experiencia. La Hacienda de Quinto servirá —y esto es verdad— para lo que le dijo a los cartageneros en campaña:  (Los financistas electorales) ¡Ganarán Todos!

P.D.: Cartagena decidió y eso es lo que le gusta, por lo menos a una minoría del electorado. Como dijera el mismo Quinto en un lenguaje, lejos de ser castizo como el que uso en mis escritos, es chabacano y lleno de zafiedad: “¡Se la tengo adentro (a Cartagena)!”.

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About Author

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.