“Me posesioné, ¿y qué?”, podría ser la respuesta de Quinto al procurador Carrillo

  • Con un talante de humildad, el alcalde pide unidad.
  • Rodolfo Segovia Salas, el poder detrás del trono.
  • Quinto gobernará sin problemas hasta el 31 de diciembre de 2019. Por el bien de la ciudad, deberemos apoyarlo.

En la posesión de Quinto habló de unidad y luchar contra la corrupción. No desafío al Procurador, como se podría pensar. Aquí Eudenis Casas le toma el juramento en la Plaza de la Aduana. (Cortesía Lucapé).

La finalidad del periodismo y de la función pública debe ser el interés general. Por bien de la ciudad, estos dos servicios deben estar sintonizados. Una vez posesionado Antonio Quinto Guerra Varela en la alcaldía de Cartagena este 11 de mayo, pronunció un discurso pidiendo unidad de todas las fuerzas vivas de Cartagena, especialmente de los medios de comunicación como necesidad para gobernar en paz, poner la casa en orden, combatir la corrupción, retornar la autoridad y la seguridad, y cumplir con los principales macroproyectos aprobados.

Quinto dejó de ser el candidato y pasó a ser nuestro alcalde. Ahora su función es el interés general y no de las personas y grupos que lo acompañaron para conquistar la alcaldía, la cual no tiene propiedad privada y no podría ser tajada como un pudín, bajo el siguiente principio:

Toma lo tuyo; esto es lo mío, y toda la ciudad, que no estuvo con nosotros, ¡que se joda!”

Ese principio del bajo mundo es equitativo para los que se alzaron con el gobierno, pero injusto de todo punto de vista con los intereses generales de la ciudad. En este sentido, el discurso de posesión de Quinto tuvo otro talante. No fue prepotente. Mucha humildad en su palabras pronunciadas con autoridad. A todos las fuerzas estratégicas de la ciudad,especialmente de los medios de comunicación, les pidió unidad. Y esto es lo que realmente necesita Quinto Varela para que tenga gobernabilidad y gobernanza, sin las cuales pasará a la historia como un alcalde más de la estirpe de un Campo Elías Terán Dix o un Manolo Duque, quienes pasaron de tener un fervoroso apoyo popular y un gran capital social, a ser renegados por la misma sociedad y reducirlo al ostracismo por su desgobierno.

Un alcalde ducho

Rodolfo Segovia Salas, en compañía de Rosana Segovia, es el mentor de Julio Valera, y éste de Quinto. (Cortesía El Universal).

Pero, como ya se dijo, las circunstancias son diferentes y quien llegó ahora al sillón de la Aduana no es ningún pelele ni tampoco inocentón, como sí los fueron Terán y Duque. Sus predecesores creyeron que la administración pública era como ponerse detrás de un micrófono y decir sandeces o comentar un partido de béisbol o de fútbol. ¡No! Administrar lo público es muy complejo, porque todo está reglado, y si tú te sales de allí, te puedes ir a la cárcel o a la tumba, como le sucedió a Terán o a Carlos Paternina, alcalde de Arroyohondo, ya que el estrés les deterioró el sistema inmunológico debilitando las barreras que los protegían de enfermedades oportunistas, tal como está demostrado en la ciencia médica:

“El estrés crónico incrementa el ritmo cardíaco y desgasta las arterias. Altera el metabolismo hepático y genera colesterol malo. Se relaciona con procesos inflamatorios de las arterias que pueden derivar en arteriosclerosis”. (Donald Edmunson, catedrático de la Universidad de Columbia).

Quinto es un político ducho. Su mentor es precisamente Julio Varela, concejal por varios períodos y servidor del industrial Rodolfo Segovia Salas, exrepresentante, exsenador, expresidente de Ecopetrol y uno de los empresarios asociados a Reficar, destacado historiador e intelectual y un prominente consejero político a la sombra. Segovia Salas también tuvo que pasar lo mismo que está pasando su mentorado Quinto cuando fue representante a la cámara y senador de la República. La Comisión de Ética del senado lo acusó de violar el régimen de inhabilidades e incompatibilidades como servidor público y, al mismo tiempo, miembro de varias juntas directivas de grandes empresas como Sanford, uno de los grupos económicos que se aprovechó de su influencia en el alto gobierno para capitalizarse y sacar rentabilidad de las actividades de Ecopetrol, específicamente de la industria petroquimica. Sanford fue uno de los pioneros en el negocio de polímeros, plásticos y sintéticos en la década de los 60. Fue dueño de Pavco y Petroquímica Colombiana, Filmtex, Plastiquímica, Lamitech, Propilco, Biofilm y Geón Andina, entre otras del sector.

O sea, la llegada de Quinto Guerra no es una casualidad, ni tampoco representa exclusivamente a las maquinarias políticas o a los financistas, como equívocamente se ha creído. No estamos ni tibio, porque Quinto en su guerra contra la Procuraduría General de la Nación (PGN) tiene una Quinta Columna, constituida por uno de los grupos económicos que más provecho ha sacado de la economía local, y concretamente de la industria petroquímica, uno de los sectores más contaminantes del planeta. Y es una Quinta Columna asociada a la mayoría de industriales, a la clase política y a los financistas electorales locales. Y tiene el apoyo total del partido conservador a nivel nacional, en tanto la presencia de María Mercedes López Mora, Secretaria General, en su posesión, reafirma esta verdad.

Quinto gobernará hasta el 31 de diciembre 2019

“Me posesioné, ¿y qué?”, pareciera que dijera Quinto Guerra al procurador. Pero no, Quinto fue prudente y humilde.

Como en la jurisprudencia del Consejo de Estado sobre el concepto de la inhabilidad no hay una unificación de criterios, es muy probable que para conocer la demanda de nulidad electoral de la elección de Quinto, el Tribunal Administrativo de Bolívar se abstenga de conceder una medida de suspensión provisional y finalmente el alcalde posesionado pueda terminar su mandato el 31 de diciembre de 2019.

La ley dice que quienes hayan celebrado o participado en la celebración de contratos cuyo objeto social se deba cumplir en dicho ente territorial, no podrán inscribirse como candidatos o ser elegidos o posesionarse como alcalde en esa jurisdicción. En concordancia con esta prohibición, el Consejo de Estado ha concluido en varias oportunidades que quien, dentro del año anterior a las elecciones locales haya suscrito un contrato estatal, se encuentra inhabilitado para ser elegido en el cargo de alcalde, aun en el caso que se trate de elecciones atípicas. Sin embargo, lo que da lugar a la interpretación y, por tanto, a la ponderación jurídica, es el concepto de celebración y ejecución. Existe una línea que señala que es la celebración y no la ejecución del contrato el hecho inhabilitante. En tanto la otra línea jurisprudencial expresa que la ejecución del mismo también implicaría la inhabilidad. En todo caso, vale la pena analizar —sin apasionamiento— la sentencia del 31 de agosto de 2006 con radicado No 4033 del Magistrado ponente Reinaldo Chavarro Buriticá, del Consejo de Estado, donde hace una diferenciación entre la celebración y suscripción de contratos , y, por tanto, exonera de toda inhabilidad al acusado.

El proceso de Quinto no es fácil, porque él firmó un otro sí en el 30 de octubre de 2017. ¿Puede considerarse este acto (el otrosí) un hecho inhabilitante? El Consejo de Estado se puede tomar más de un año estudiando la demanda de la Procuraduría, incluso, todo el mandato de Quinto sin resolver su situación, por lo que sería inútil insistir ahora en su inhabilidad y, por tanto, debe ser apoyado por las fuerzas vivas de la ciudad en aras de ganar todos, siempre y cuando su gobierno no sea exclusivo de la caterva de políticos y financistas que le financiaron. Quinto juró ante Eudenis Casas, Notaria Segunda, que así será, que tendrá autoridad y gobernará con todos.

Por nuestra parte, ejercemos un periodismo de control social sin suplantar a las autoridades correspondientes. Ahora nos enfocaremos en hacerle un seguimiento estricto a Quinto para que cumpla con su propuesta de gobierno y lo que dijo en su discurso de posesión. Esta es nuestra misión: PERIODISMO DE CONTROL SOCIAL.

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About Author

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.