Quinto, el efímero, no hizo caso: ¡Bye-Bye, alcalde!

Quinto no hizo caso.

A Quinto se le dijo (parafraseando a Hebert Castro con Peraloca), se le advirtió, se le recomendó, que si se inscribía como candidato a la alcaldía, se iba a caer. Pero no hizo caso, se inscribió y lo que es peor, ganó con 72 mil inútiles votos de ciudadanos que tampoco escucharon, pues, se pasaron la advertencia por la faja. ¡Zas! Este 25 de mayo el Tribunal Administrativo de Bolívar lo tumbó con una medida cautelar que suspendió los efectos del acto administrativo que declaró su elección como alcalde de Cartagena de Indias, y, al mismo tiempo, admitió la demanda de acción de nulidad electoral contra el mismo acto. Su reinado fue tan efímero, que a mí mismo me sorprendió. ¡Bye—Bye, alcalde!

Antes de la elección atípica de Quinto (6 de mayo) advertimos sobre la presunta inhabilidad de Antonio Quinto Guerra en dos o tres publicaciones. El 10 de mayo dijimos:

La Procuraduría General de Fernando Carrillo está como caimán en boca de caño,esperando a que llegue el 11 de mayo fecha en la cual se posesionará Antonio Quinto Guerra. Será una ceremonia sobria con guayabera blanca para denotar promesa de pulcritud de su próxima administración, la cual podría durar lo que dura la lánguida luz de una vela sobre el pudín de un cumpleaños que todos esperan disfrutar. Si lo que digo no se cumple, ¡alelulaya! Me alegraría por Cartagena, por Quinto y sus familiares, especialmente algunos que quiero mucho”.

Pero no se hizo el milagro. Los sueños de Quinto se derrumbaron. Su reinado pasará a la historia por su período efímero: 14 días de alcalde. El 24 de mayo la sentencia estaba lista, solo faltaban las firmas de los magistrados que se logró a las 8:30 de la mañana del 25 de mayo. A las 9:00 se regó como pólvora y a las 10:30 se subió a la internet el auto admisorio de la demanda del Tribunal Administrativo de Bolívar.

La medida provisional

La suspensión provisional de Antonio Quinto Guerra Varela fue dada por el Tribunal Administrativo de Bolívar con carácter devolutivo, es decir, que se concede el recurso de apelación, pero la medida adoptada no se suspende y se mantendrá hasta cuando el juez superior decida sobre el recurso. De este modo, hay una esperanza de Quinto en el Consejo de Estado, instancia que debería desatar en 15 días su apelación, y el fallo de fondo se estaría resolviendo en un lapso de un año o dos. Estando las cosas de este modo, se encontrará que el Tribunal tiene el consenso de la tesis que se ha manejado en el sentido de que Quinto se inscribió inhabilitado. Para esto, existe una prueba evidente: El otrosí del contrato que Quinto firmó el 30 de octubre de 2017. Este es un contrato de prestación de servicios profesionales n° 329 de 2017, suscrito entre el Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio y Antonio Quinto Guerra Varela, de fecha 30 de octubre de 2017, que prorrogó el plazo de ejecución hasta el 31 de diciembre de 2017, folio 55 al 56 de de la demanda. Este es el punto que evidencia su inhabilidad.

Para tomar la decisión provisional, la sala compuesta por los magistrados Roberto Chavarro y Claudia Patricia Peñuela Arce, con el salvam,ento de voto de Arturo Matson, quien se declaró impedido, pero su voto iba a ser a favor de Quinto, dijo:

Aplicando la teoría finalista de la jurisprudencia del Consejo de Estado, respecto al periodo inhabilitante, se debe tener en cuenta la fecha de la celebración y/o adición del contrato, debido a que el segundo no depende del principal para subsistir. Tal afirmación la ha mantenido a lo largo del tiempo la jurisprudencia contenciosa administrativa entendiendo que cuando se reforman las condiciones del contrato primigenio se exige un acuerdo bilateral entre las partes sobre todos aquellos aspectos que resulten afectados por dicha modificación, con concurrencia de voluntades que lo convierten ora en un contrato adicional, ora en un nuevo contrato“. (Pág. 14 del auto admisorio).

De este modo, el Tribunal Administrativo de Bolívar, construyó la tesis para conceptuar la inhabilidad de Quinto:

“Bajo este prisma, se puede concluir que el análisis de la prohibición que contempla el artículo 95 de la ley 136 de 1994, no se debe contar desde el momento que se celebra el contrato, sino también su adición y/o modificación”.

Sin duda, se puede predecir que la decisión de fondo del Tribunal Administrativo de Bolívar irá en ese sentido, esto es, la inhabilidad de Guerra Varela, lo cual se confirmaría en segunda instancia por parte del Consejo de Estado, ya que existe una jurisprudencia al respecto citada en el cuerpo del auto admisorio de la demanda. Esto quiere decir, que el adiós de Quinto Guerra como alcalde será definitivo, ya que el proceso puede durar dos años, y lo que queda del período son 19 meses.

¡Bye, Bye, Quinto! Se fueron los sueños de un oriundo de Mahates que quiso ser alcalde, y lo fue… por 14 días, el período más efímero que algún burgomaestre haya tenido en toda la historia de elección popular en Colombia. La maquinaria política y financistas que lo acompañaron se quedaron con la boca abierta antes de comerse la primera rebanada de ese pudín burocrático y de la contratación que era la promesa de su elección. ¡ByeBye, alcalde!

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About Author

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.