Según encuesta privada, Andrés se alcanzó a Quinto y los financistas piden pista

Quinto triste, Andrés alegre. Mientras uno estaba preocupado por el CNE, el otro se despachaba en los barrios.

La campaña electoral de Quinto Guerra terminó una semana de terror y obtuvo una victoria pírrica en la batalla del Consejo Nacional Electoral—CNE. Pírrica, porque fue una votación accidentada y cuestionada por la Procuraduría General de la Nación (PGN) que anunció hasta tutela contra el CNE por violar el Código Electoral. Pero en medio de esta situación, Andrés Betancourt apretó el acelerador en los barrios populares hasta el punto de alcanzar a Quinto en las preferencias del electorado. ¿Cómo se sabe? Son dos hechos políticos que podrían cambiar el curso de las elecciones a la alcaldía de Cartagena. Se lo explico de inmediato.

Mientras Quinto daba la batalla en el CNE, las campañas de Andrés y César Anaya intensificaron sus visitas en los barrios. De acuerdo a una encuesta privada pagada por una casa política que apoya a Quinto y que me reservo su nombre, Andrés ascendió en la simpatía del electorado de los barrios populares y se ubicó a solo 4 puntos del líder Guerra Varela, o sea, empate técnico, puesto que la medición tiene un margen de error del 3%. Pero allí no termina la agonía política de Quinto. Lo más peligroso está por llegar, y es probable que por segunda vez consecutiva Quinto pierda la guerra después de venir ganando desde que salió a la luz pública con el apoyo de casi todas las casas políticas y de los reconocidos financistas que tienen intereses en la alcaldía de Cartagena.  La última encuesta realizada en los días de la crisis del CNE por su presunta inhabilidad, marcó una tendencia al crecimiento inusitado de la campaña electoral del popular Pecas, en tanto la de Quinto comenzó a contraerse. Esto supone que la leve diferencia que separa a los dos exconcejales conservadores, no solo se acorte, sino que sobrepase a Quinto en los últimos cuatro días que faltan para que el pueblo de Cartagena escoja a su alcalde.

El síndrome del triunfalismo

El síndrome del triunfalismo persigue a los quintistas como si fuera un fantasma. Ya lo vivió cuando fue derrotado por Manolo y ahora lo vive, lo agoniza, tal como sucedió con Juan Carlos Gosaín en 2007.

Para Quinto la situación que vive no es nueva. Es un político ducho pero su campaña ha sido víctima del síndrome del triunfalismo. Tuvo una experiencia a la inversa. ¿Cómo así? Hace dos años y medio era el indiscutible ganador y tenía tras de sí a toda la maquinaria política del concejo y de la ciudad hasta cuando José Julián se le dio la ventolera de promover el nombre de su hermano Manolo Duque a la alcaldía. Al principio nadie le creyó, pero a las pocas semanas comenzó a marcar en las encuestas privadas. A partir de esos momentos, Quinto empezó a perder terreno. Cuando Manolo Duque vivía su propia agonía política por la decisión de la Registraduría de anularle el 80% de las firmas para su inscripción, Quinto todavía seguía arriba. Ante esta situación, José Julián apeló al expresidente del senado, Javier Cáceres, y a la exmagistrada del CNE, Adelina Covo, quienes lograron algo imposible: la validación de las firmas y, en consecuencia, la debida inscripción de la candidatura de Manuel Vicente Duque. Y esto lo alcanzó faltando menos de un mes de las elecciones… ¡y las ganó!

Hice un sondeo entre las huestes de Quinto hace 15 días, y todos se mofaron diciendo que ya tenían asegurada la alcaldía. “¿Y no les podría suceder lo que le sucedió a Gossaín?” Fue la pregunta que se me ocurrió decirle. Perdió con Manolo creyendo que su maquinaria era tan poderosa que su contricante no tenía nada que hacer.

Pero Quinto no es Manolo ni Manolo es Quinto. Hace un poco más de dos años, Duque Vásquez aparecía como el candidato antimaquinaria y así lo percibió la gente. Tanto es así que cuando estaba en su peor momento, la campaña promovió el eslogan ¡Manolo si va! Se le dijo a la gente que todo era una argucia de las casas políticas —pero sobre todo del partido conservador— que apoyaban a Quinto para acabar con las aspiraciones populares representadas por Manolo. El mensaje prendió tanto que cuando la Registraduría dijo que Manolo si va, se vivió una algarabía en las sedes políticas de la campaña, algarabía que no se ha visto con Quinto cuando el CNE le dio el sí.

Se filtró la encuesta

Andrés recorriendo el barrio Getsemaní.

Como la idiosincrasia cartagenera no le gusta guardar secreto, mi fuente tuvo acceso a los resultados de la encuesta. Me certificó que la medición es real y confiable, porque la realizó una compañía cuyos propietarios tienen relación de negocios y afectivas con uno de los grupos políticos que más ha apoyado a Quinto en estos momentos de agonía política. Conozco perfectamente a la empresa encuestadora y de sus productos en el estudio de mercado. Realiza la encuesta casa a casa y con personas que van a votar.

Ante este nuevo hecho político, los financistas y caciques políticos que apoyan a Quinto comenzaron a temblar. No quieren que le suceda como en las elecciones pasadas cuando Quinto perdió por amplia ventaja ante la fuerza arrolladora de Manolo; o como cuando también perdió Juan Carlos Gossaín ante Judith Pinedo —María Mulata. Algunos de ellos comenzaron a pedir pista donde Andrés y le empezaron a inyectar recursos financieros. La pregunta fundamental que surge ahora es: ¿La campaña de Andrés Betancourt tiene la infraestructura y los dirigentes para voltear a los líderes clientelares de Quinto? Si la respuesta es sí, indudablemente el alcalde atípico de Cartagena será Andrés Betancourt. Si la respuesta es no, la maquinaria política tradicional se alzará con el poder directamente y no tendrá que entrar por la puerta de atrás, como lo ha hecho con los últimos alcaldes.

No se vislumbra una candidatura alternativa

El 13 de agosto de 2017 publiqué un análisis que titulé ¿Elección atípica en Cartagena? El rey no ha muerto y ya quieren su puesto. (Dele clic para leer). La publicación tuvo su impacto en su momento, porque en mayo predije que había elecciones atípicas cuando analicé el comportamiento de la Procuraduría de Carrillo y la Fiscalía de Martínez Neira con relación al alcalde Manolo. Todo se ha dado. No es que yo sea pitoniso u oráculo de la tragedia. Ni lo uno ni lo otro. Soy un analista de la cosa política que observa las premisas y los hechos fríamente. Creo en mi ciudad y en el derecho de que los ciudadanos deben tener acceso a un análisis objetivo de las cosas que los rodean para que tomen decisiones inteligentes. Uno puede llevar el caballo al pozo pero no lo puede obligar a beber. Es decir, le puedo entregar este análisis objetivo al pueblo de Cartagena, pero no lo puedo obligar a que tome una decisión determinada.

En ese sentido, procuré con mis análisis que surgiera una candidatura alternativa, pero el hecho de existir 7 candidatos distintos a los que aparecen compitiendo por el primer puesto, te dice todo. ¡Peor! Los alternativos comenzaron a pelear entre sí. Lía Margarita Sánchez, de la UP, denunció penalmente al candidato Armando Córdoba de Alianza Verde. Ella no entendió, no le sacó provecho al hecho de que es la única mujer en medio del patriarcado que reina en esta contienda electoral. Por esta razón, casi no marcan en las encuestas, y nuevamente los partidos alternativos se equivocan en la escogencia de sus candidatos.

Mientras tanto, David Múnera, uno de los mejores concejales de Cartagena, no ha despertado el fervor de las bases populares. Ni siquiera las organizaciones sindicales y el magisterio —donde el Polo (Moir) ejerce un dominio— se le ha visto un entusiasmo por la candidatura a la alcaldía de Múnera. Le hace falta algo para que prenda su candidatura, pero ya es tarde.

Si dos o tres candidatos se unen darían un golpe de opinión, pero también ya es tarde para hacer pacto programático. Pero como César Anaya tiene una relación directa con los líderes comunales de Cartagena y, especialmente con los llamados puyaojos, podría marcar la diferencia entre Quinto y Andrés, como cuando Anaya se unió a María Mulata faltando una semana y le dieron la estocada final a Juan Carlos Gossáin, quien se creía ganador de la alcaldía de Cartagena. Si César Anaya se une a Quinto no tiene tanto efecto como si lo hace con Andrés, porque éste lo necesita más que aquél.

Una campaña política es un Games of Thrones, donde cada uno tiene su estrategia para llegar al trono.  Quinto lucha contra una tendencia del electorado cartagenero de votar contra el candidato de la maquinaria política. Ya lo dijimos en el anterior análisis (Antonio Quinto: ¿Guerra perdida?):

“Pero Quinto tiene algo MÁS FUERTE en su contra, la tendencia del electorado cartagenero de votar contra la maquinaria política. Desde Nicolás Curi —quien casi pierde por el voto en blanco, lo salvó Mery Luz Londoño quien no quiso renunciar— la tendencia es a votar contra el candidato de la maquinaria, no importa que su contrincante no tenga idea de cómo administrar la cosa pública. Ejemplo: Maria Mulata, Campo, Dionisio y Manolo”.

Esa tendencia política puede ser una realidad política este 6 de mayo.

Frieri, ¿un lavador de activo de la mafia?

Andrés Betancourt necesita cojones para gritar que administrará con independencia la alcaldía y sin financistas que decidan por él. Las denuncias de Salvador Frieri Gallo —empresario procesado por lavado de activo —  por una supuesta deuda que Betancourt tiene con él desde 1998, lejos de disminuirle su credibilidad, se la aumentó. ¿Por qué no se la cobró en 2007 cuando fue elegido concejal? ¿Por qué se la cobra ahora? ¿Será que estaba extorsionando al candidato? ¿Será que está “invirtiendo” su dinero en otra campaña? El renegado empresario italocolombiano, Frieri Gallo, también ha sido acusado de extorsión por su forma agresiva de cobrar. Así lo atestiguan algunas personas que hicieron negocios con él en una oficina que tiene o tenía en el edificio Seguros Bolívar, a la entrada de Bocagrande frente a la entrada de la Armada Nacional, cerca donde estaba el edificio donde vivía alias el Pichis. Frieri, quien vivía en Barranquilla, apareció en la ‘Lista Falciani’, en la que se registraron 103 mil cuentas secretas que el banco HSBC tenía en Ginebra, Suiza, con más de 100 mil millones de euros. Gallo Frieri estaba en esa lista de evasores del fisco. También tiene firmas registradas en paraísos fiscales, como Panamá. O sea, Gallo Frieri no es una perita en dulce, como decía mi abuela Ana Luisa Martínez Sanes.

Si el grito de Betancourt se escucha en toda la ciudad, será el alcalde. No le quepa la menor duda. Que el Pecas está más preparado que todos los alcaldes elegidos en esa tendencia, es una verdad a puños. Que es un político reconocido y profesional, es también una verdad de perogrullo. Que el Pecas puede ser un alcalde de transición para que en 2019 llegue un alcalde libre y luche por la libertad de Cartagena en los próximos cuatro años 2020—2024, solo lo sabrá él y Dios. ¡Que Dios bendiga a Cartagena para que asuma una posición inteligente este 6 de mayo de 2018!

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About Author

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.