¿Si Quinto se posesiona, correrá la misma suerte de Yecenia, alcaldesa de Arroyohondo, inhabilitada y destituida por la Procuraduría?

  • Procuraduría destituye a Yecenia, alcaldesa de Arroyohondo, por inscribirse inhabilitada.
  • Quinto y Yecenia: Similitud de una inhabilidad evidente.
  • ¿Por qué se les fueron las luces a Quinto si es un buen abogado?
  • La Procuraduría espera como caimán en boca de caño la posesión de Quinto.

Arriba, Yecenia iriarte. Abajo, Quinto y su pueblo de las islas. Al analizar los dos casos, el de Quinto que se posesiona este viernes 11 de mayo, y Yecenia Iriarte, alcaldesa de Arroyohondo, encontré una asombrosa similitud. Yesenia terminó destituida, luego que el Consejo de Estado declarara nula su elección.

A Yecenía Iriarte Ospino, viuda del extinto alcalde de Arroyohondo, Carlos Paternina Orozco,  se le advirtió, como a Quinto Guerra, que estaba inhabilitada pero se inscribió en las elecciones atípicas para reemplazar a quien fuera su esposo, desafiando a las autoridades y a la ley, al derecho y a la jurisprudencia. Fue elegida contra viento y marea con el apoyo de los Parternina y del sector político que lidera Juancho García Romero en el partido de la U. Hoy, no solamente su elección fue declarada nula por el Consejo de Estado sino que la Procuraduría la destituyó y la inhabilitó por 12 años, porque se posesionó a sabiendas que estaba inhabilitada.

Ahora el Tribunal Administrativo de Bolívar está en mora de resolver las peticiones —a todas luces— dilatorias de los apoderados de Yecenia Iriarte con el fin de burlar la ley y evitar nuevas elecciones y así imponer un alcalde títere de una terna preconcebida que les satisfaga todas sus apetencias políticas y contractuales hasta el 31 de diciembre de 2019. El gobernador Dumek Turbay dijo recientemente que está dispuesto a nombrar alcalde encargado y convocar a nuevas elecciones por tercera vez consecutiva en un mismo período electoral, siempre y cuando la corporación le notifique la vacancia absoluta del cargo. ¿La suerte de Yecenia será la misma que correrá Antonio Quinto Guerra, alcalde electo de Cartagena, una ciudad sin esperanza en medio de la pobreza extrema y la desigualdad abyecta? Si Quinto se posesiona este viernes 11 de mayo en la Plaza de la Aduana, seguramente regresará Sergio Londoño en menos de lo que cante un gallo siempre y cuando su suspensión provisional se produzca antes de que Juan Manuel Santos le entregue el mando al nuevo presidente de la República.

Yecenia y Quinto, son dos personas distintas que vienen de una subregión —que a pesar de tener ventajas estratégicas— sus pueblos viven en la pobreza extrema. Arroyohondo de Llerena tuvo su origen en una zona dominada por uno de los palenques más temidos por la Corona Española, que a finales del siglo XVII decidió colonizar ese territorio concediendo Merced de Tierras a españoles y criollos que así lo quisieran con el fin de quitarle territorio a los negros cimarrones. Desde el palenque de Arroyohondo, los negros cimarronados asaltaban las diligencias que iban con rumbo al interior del país y que debían pasar por Barrancas. Los cimarrones no solo se quedaban con las pertenencias de los blancos españoles o criollos sino también de sus mujeres que las raptaban y la vejaban como botín de guerra. Uno de los pioneros colonizadores fue la familia Llerena. El paso entre Arroyohondo y Mahates —territorio de Quinto— era de dominio cimarrón hasta cuando expediciones militares exterminaron los últimos reductos del cimarronaje de Arroyohondo, como me lo recuerda Francisco Sarabia con su investigación sobre el Palenque de Arroyohondo. Estos eran territorios indígenas en los siglos XVI y XVII hasta cuando llegaron los españoles con sus haciendas trabajadas por negros esclavizados traídos del África.

Como Yecenia no hizo caso —lo mismo que Quinto— se inscribió y el ciudadano Emiro Manuel Cassiani demandó su inscripción ante el Consejo Nacional Electoral (CNE) por estar inhabilitada para las elecciones atípicas de Arroyohondo, luego de que su esposo, en pleno ejercicio de sus funciones, falleciera por infarto y se declarara la ausencia absoluta. Ella no solo se inscribió sino que ganó —lo mismo que Quinto— y luego el Tribunal Admistrativo fue obligado mediante tutela para que declarara la nulidad de su elección y se convocara a nuevas elecciones que la misma corporación está dilatando y podría configurarse un fraude a resolución judicial.

Procuraduría destituye a Yecenia

Cuando Yecenia recibió el certificado electoral donde se declara su elección, el proceso de la demanda de su inscripción en el CNE perdió sus efectos, pero el presidente de esta corporación, en ese entonces, Felipe García, dijo algo que posteriormente se convirtió en una verdad, pero los arroyohonderos no le creyeron porque consideraban que era puro invento de los cachacos que no gustan de los costeños:

“En el momento en que la señora (Yecenia Iriarte Ospino) es elegida y a partir del momento en que se declara la elección, perdemos competencia nosotros y el único camino que queda es el de la nulidad electoral”.

En efecto, una vez elegida y posesionada, el procurador 22 Judicial II Administrativo, José Ariel Sepúlveda, demandó el acto administrativo mediante una acción de nulidad electoral que inicialmente el Tribunal Administrativo falló a favor de Yecenia con una tesis peregrina fabricada por sus apoderados judiciales. Esta tesis partió de una definición acomodaticia del verbo tener, en el sentido que ella tuvo una relación con su esposo, pero ya no la tiene porque se murió, en tanto el numeral 8 del artículo 95 de la Ley dice tenga:

Tenga vínculo por matrimonio, o unión permanente o de parentesco en segundo grado de consanguinidad, primero de afinidad o primero civil con funcionarios del respectivo municipio que dentro de los tres (3) meses anteriores a la elección estuvieren ejerciendo autoridad civil, política, administrativa o militar”.

El Consejo de Estado y la misma Procuraduría le recordó que el efecto de su lazo civil se dio en los términos como lo determina la ley. Sin embargo, en un fallo reciente —que pareciera como una advertencia a Quinto Guerra y su equipo de campaña— dijo en su declaratoria de destitución y de inhabilidad a 12 años:

“Para el Ministerio Público la funcionaria desconoció los principios de imparcialidad y moralidad de la administración pública, al quebrantar los postulados orientados a que las personas que acceden a cargos del Estado  lo hagan en igualdad de condiciones, sin ventajas que puedan poner en discusión los intereses públicos y privados”.

Por ese hecho la Procuraduría calificó la conducta de Iriarte Ospino como una falta gravísima a título de culpa gravísima. El fallo fue apelado por la defensa de la alcaldesa, razón por la que su efecto no será inmediato mientras se adopta una decisión en segunda instancia. Sin embargo, dicha apelación debe estar resuelta en la próxima semana, ya que se aspira a que sea el pueblo arroyohondero tenga una tercera oportunidad de corregir su propia conducta y elegir a alguien que pueda orientar un buen trabajo público.

Similitud de una inhabilidad

El caso de Yecenia Iriarte es tan parecido al de Antonio Quinto Guerra Varela, que aunque el hecho inhabilitante es distinto, encuadra en todo momento, en el proceso y en la finalidad misma de la inhabilidad, la cual es impedir que haya ventaja ilegal de algún candidato, porque se volvería añicos el derecho a la igualdad.

Analicemos el caso con la jurisprudencia del Consejo de Estado, específicamente el fallo Radicación número: 25000-23-15-000-2001-0101-01(2813). Veamos lo que dice el Articulo 95 sobre las inhabilidades modificado por el artículo 37 de la Ley 617 de 2000. 

No podrá ser inscrito como candidato, ni elegido, ni designado alcalde municipal o distrital:

 (…)  Quien dentro del año anterior a la elección haya intervenido en la gestión de negocios ante entidades públicas del nivel municipal o en la celebración de contratos con entidades públicas de cualquier nivel en interés propio o de terceros, siempre que los contratos deban ejecutarse o cumplirse en el respectivo municipio. Así mismo, quien dentro del año anterior a la elección, haya sido representante legal de entidades que administren tributos, tasas o contribuciones, o de las entidades que presten servicios públicos domiciliarios o de seguridad social de salud en el régimen subsidiado en el respectivo municipio…”

El contrato No 326 de 2017 que friega a Quinto tiene una vigencia que va del 26 de Enero de 2017 al 30 de octubre  del mismo año. El 31 de octubre de 2017, las dos partes (el secretario general del  ministerio de Vivienda, José Raúl Lacouture Daza, y Antonio Quinto Guerra, firmaron un otrosí que se prolongó hasta el 31 de diciembre de 2017, el cual quedó perfeccionado al momento de sus firmas y legalizado con la expedición del certificado presupuestal por el mismo ministerio de Vivienda.

Si bien es cierto que el contratante es una entidad del orden nacional, el objeto del mismo se cumplió en el ente territorial de Cartagena, donde se vio a Quinto Guerra entregar viviendas de interés social con autoridades nacionales y locales. Es legendaria la foto que publiqué en octubre cuando apareció posando con el alcalde Sergio Londoño y los parlamentario Andrés Felipe García Zucardi (senador) y Pedrito Pereira, representante conservador.

El otro sí es una prueba reina que le servirá a lo cotencioso fallar en contrato de Quinto y probablemente adoptaría una medida provisional para evitar que afecte la investigación.

¿Por qué se les fueron las luces a Quinto?

Quinto fue un buen concejal, junto con David Múnera. En el control político jugó un papel para fustigar y arreglar. Tenía un séquito de concejales que le hacían la segunda en este trajinar. Es un abogado reconocido que le siguió los pasos a su tío Julio Varela, prominente abogado al servicio de grandes empresas vinculadas a Rodolfo Segovia. ¿Por qué no le advirtieron a Quinto que su inhabilidad para inscribirse como candidato lo podría llevar a una inhabilidad de 12 años por parte de la Procuraduría?

Desde luego que si se lo advirtieron. Los financistas y los más allegados del partido Conservador le manifestaron a Quinto que él era el único que podía derrotar a Andrés Betancourt en las elecciones atípicas. En esos momentos Betancourt no tenía contrincante que le pudiera ganar la alcaldía, y no era prenda de garantía para algunos políticos y fanacistas. En tanto que Quinto es un político ducho que le daba seguridad a todos. De allí que su campaña, precisamente llevó el siguiente eslogan:

“Con Quinto ganamos todos”.

Y en efecto, con Quinto ganarán todos los de la maquinaria electoral que buscaron los votos en los barrios empobrecidos de la Cartagena olvidada y en una Registraduría Distrital de dudosa factura. Ganarán todos ellos menos el pueblo de Cartagena, porque en menos de lo que cante un gallo, podría ser suspendido sin que le dé tiempo de calentar el sillón de la Aduana.

La Procuraduría General de Fernando Carrillo está como caimán en boca de caño, esperando a que llegue el 11 de mayo fecha en la cual se posesionará Antonio Quinto Guerra. Será una ceremonia sobria con guayabera blanca para denotar promesa de pulcritud de su próxima administración, la cual podría durar lo que dura la lánguida luz de una vela sobre el pudín de un cumpleaños que todos esperan disfrutar. Si lo que digo no se cumple, ¡alelulaya! Me alegraría por Cartagena, por Quinto y sus familiares, especialmente algunos que quiero mucho.

GOBERNADOR ESPERA NOTIFICACIÓN PARA NOMBRAR ALCALDE ENCARGADO EN ARROYOHONDO

Compartir.

About Author

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.