«Héctor Julio Alfonso López es un man sano». La Corte podría estar despistada.

Héctor Julio Alfonso, exsenador, la Corte Suprema lo mantiene detenido por el delito de concierto para delinquir agravado. Los testimonios dicen que es un man sano. Cortesía.

A un líder popular de Magangué, crítico del movimiento de los gatos —y cuyo nombre omito por razones obvias— le pregunté sobre las andanzas de Héctor Julio Alfonso López, y me respondió categoricamente:

«¡Viejo Lucio, Héctor Julio, es un man sano

Entrevisté a muchas personas, en su mayoría contradictores de su madre, la empresaria del chance, y todos coincidieron con esa frase coloquial. Un análisis objetivo de las declaraciones de personas que sí conocen a Héctor Julio Alfonso, en Magangué y que no son acólitos de su mamá Enilce López, podría hacer cambiar de parecer a los magistrados de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia. Distinto es el resultado si el periodista hace un sondeo de las andanzas de su hermano mayor, Jorge Luis Alfonso López, el Gatico. Esas mismas personas me dijeron que la Corte Suprema de Justicia está cometiendo una injusticia con ese muchacho que no sabía dónde estaba sentado cuando ocupó una curul en la cámara o en el senado.

La frase ya citada —expresada espontáneamente por el líder social muy reconocido en Magangué— lo dice todo. Y en estos casos, como periodista estoy comprometido a decir la verdad, duela a quien le duela, como en aquellas épocas cuando dirigía el informativo Vox Populi por Radio Vigía de Todelar. Y por decir la verdad he sido amenazado de muerte.

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Estuve en Magangué para explorar los caminos andados por el exsenador Héctor Julio Alfonso López con el fin de verificar la acusación de la Corte Suprema de Justicia en el sentido de haberse asociado con el paramilitarismo, y específicamente de reunirse en Pueblito Mejía con el comandante del Bloque Bolívar alias «Ernesto Baez»—Iván Roberto Duque. El hijo de la Gata fue elegido con más de 100 mil votos a la cámara de Representantes por Apertura Liberal en 2006, y arrastró una segunda curul con Fernando  Tafur Turizo (fallecido) y luego renunció cuando su madre fue capturada en 2007, y subió Dairo Bustillo, tercero en la lista.

En ese entonces, el presidente Uribe aceptó haber recibido $100 millones de Unicat para su campaña presidencial. ¡Y no pasó nada! El partido conservador le había dado el aval a Héctor Julio Alfonso pero el ministro del Interior de Uribe, Carlos Holguín, fue obligado para que el partido Conservador le quitara el aval, lo cual lo hizo faltando pocos días para el cierre de inscripciones. Como si fuera un acto mágico, apareció el aval de Apertura Liberal con su carita feliz.

En 2007, Héctor Julio, renunció a su curul como representante a la Cámara. Tenía dos problemas que su mente juvenil (27 años), no podía soportar: (1) haber sido incluido por la Corte Suprema de Justicia en una lista de políticos comprometidos con el paramilitarismo, y (2) la captura de su mamá Enilce López, acusada de lavado de activos e internada en el buen Pastor de Bogotá al lado de su hermano Arquímedes García Romero, el Quimo.

Agobiado por la detención de su madre por parte de la Fiscalía —al renunciar a la curul de representante— dijo a los medios de comunicación a través de un comunicado:

«(…) la participación en política de mi familia ha traído muchas desgracias sin antecedentes en la historia política del país contra una familia humilde y honorable, que lo único que ha hecho a lo largo de su vida es trabajar honestamente, no sólo por su propio bienestar, sino también por el de las comunidades y los habitantes menos favorecidos de esta parte de Colombia, que siempre han permanecido olvidadas».

Gerald Meza, médico trasplantólogo y propietario de la clínica Jesús de Nazareth, da testimonio de la idoneidad de Héctor Julio Alfonso.

Sin embargo, tres años más tarde retornó al congreso como senador de la República en 2010, luego de ser elegido con la segundas votación del partido Opción Ciudadana, ya que obtuvo 78 mil 549 votos. Recuerdo que hizo una campaña pomposa con caravanas de carros de alta gama y vehículos utilitarios e inundaron a Cartagena de afiches. Vi personas respetables en concentraciones políticas con Héctor Julio Alfonso. Por ejemplo, Gerald Meza Valdez, prestante médico trasplantólogo nacido en Pasacaballos y propietario de la Clínica Jesús de Nazareth, le organizó en ese corregimiento una de las manifestaciones más grandes que candidato alguno haya hecho. Al preguntarle, sobre la idoneidad de Héctor Julio Alfonso, Gerald Meza, me dijo:

«Tuve la oportunidad de acompañar por diferentes partes de Bolívar al joven Héctor Julio Alfonso, ya que coincidimos en obras sociales para personas pobres de Cartagena y de Bolívar. No le encontré ninguna tacha ni mucho menos haberse reunidos con paramilitares. Hice muchas jornadas médicas con él; yo doné drogas a enfermos que fueron atendidos sin que pagaran un solo peso. Lo hice porque me gusta entregar el diezmo directamente a los más necesitados. Y encontré que el joven Alfonso López era un buen muchacho y me nació apoyarlo».

En ese tenor se refieren al hijo menor del matrimonio constituido por Héctor Julio Alfonso Pastrana, un expolicía boyacense que por esos azares de la vida profesional lo llevó a este puerto del río Yuma que los españoles bautizaron Río Grande de la Magdalena, para encontrarse con el amor de su vida, la hoy legendaria pionera del juego de azar, Enilce López Romero, la popular Gata, quien cometió uno de sus errores más grandes de su vida: haberse involucrado en la política y tomar parte en el conflicto armado. En el primer caso quizás se debe a que le gusta el poder. Y en el segundo caso, porque las FARC le secuestró a su marido.

La desconfianza de Enilce López con la clase política casi la lleva a ser alcaldesa de Magangué o senadora, puesto que si se hubiera lanzado, quizás hubiese sido elegida lejos en cualquiera de esos cargos por elección popular. Pero sus negocios del chance le impidieron aspirar, y luego los procesos judiciales. En cambio, animó a sus hijos a participar. Jorge Luis, el Gatico, se hizo fácilmente alcalde de Magangué en 2004 con su movimiento la Esperanza de un pueblo, el cual se convirtió en una frustración más para Magangué y para él mismo, ya que eso le trajo su propia desgracia al ordenar el asesinato de uno de sus colaboradores, que lo ayudó en las elecciones, Rafael Prins Velásquez.

Héctor Julio Alfonso López, a decir verdad, no tiene mente criminal ni mucho menos ha estado involucrado en hechos criminales, según el perfil psicológico que se ha construido de él. Se le conoce como un muchacho que realmente aborrece la política. Sus compañeros de estudio lo reconocen como un chico buena papa, que le gusta jugar play y no meterse con nadie.

La reunión que se le atribuye haber sostenido en Pueblito Mejía (Sur de Bolívar) con los jefes paramilitares parece que es infundada, y esto implicaría que la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia pueda reconsiderar su situación jurídica y lo podría absolver de esa acusación.

Este dato que voy a anunciar, podría ser clave. Héctor Julio Alfonso López, a quien equivocadamente algunos medios le han denominado el Gatico,  es un muchacho sanahoria (con S). Este sobrenombre pertenece a su hermano. Si tu pregunta por el Gatico lo primero que te dicen que es un criminal, y se refieren al exalcalde Jorge Luis  Alfonso y no a Héctor Julio. Jorge Luis, precisamente paga una pena de 29 años por el asesinato del periodista comunitario, Prins Velásquez. El Gatico (Jorge Luis Alfonso) no cuenta con buena fama, y se le atribuye muchos actos criminales que van desde corrupción administrativa hasta crímenes de lesa humanidad.

Los que conocen personalmente a Héctor Julio Alfonso López me han dicho que se está cocinando una injusticia con el muchacho, cosa contraria al caso de su hermano Jorge Luis, quien ya está condenado por haber determinado el asesinato de Prins Velásquez. Pero existen otros crímenes que podría confesar en Justicia Especial de Paz (JEP) y efectivamente pagaría 5 años de condena, pero se conocería la verdad que muchos quieren enterrar.

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About Author

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.