Yolanda Wong es el “plan b” del conciliábulo, si Quinto no retorna a la alcaldía de Cartagena

YOLANDA SABE ESCUCHAR. Aquí la alcaldesa escucha atentamente al periodista.

Antonio Quinto Guerra no pierde la esperanza de hacer su regreso triunfal al despacho de la Aduana, sillón que ocupa con denuedo, tacto y habilidad Yolanda Wong Baldiris, maestra de la adaptabilidad, que ha sabido sortear todas las tormentas que azota a la Isla del Congrejo. En la primera quincena de julio de 2018 se sabrá si Quinto se queda o se va, o si Yolanda se queda en la alcaldía hasta cuando ella quiera. Mientras William García, renuncia a la gerencia de Corvivienda para no inhabilitarse, ella se queda porque sabe que la norma le permite ejercer autoridad hasta el 29 de octubre de 2018, y de pronto su alcaldía se prolongue hasta el 31 de diciembre de 2019. Más vale un pájaro en mano que mil volando, pensaría ella.

La primera tormenta —y a la que sobrevivió Yolanda— fue el vendaval Carrillo (el procurador) que inicialmente suspendió —como medida cautelar— al alcalde Manolo Duque por tres meses por su conducta omisiva frente a la desidia de sus funcionarios que hizo sobrevenir la tragedia del edificio Portal Blas de Lezo II. (Finalmente fue suspendido por 10 meses). Y la Wong ahí, incólume, y se convirtió en la alcaldesa de la localidad 1. Vino una tutela diseñada por los asesores del exsenador Cáceres y restableció al popular Manolo en la alcaldía. Luego llegó el huracán Martínez (fiscal General) y arrasó con el alcalde de la isla y más de la mitad de su concejo y la contralora quedaron a recaudo en la cárcel de Sabanalarga y en la cárcel de San Diego. Y la Wong ahí, incólume. Fue ratificada, no una sino dos veces, por Sergio Londoño, alcalde encargado por el presidente Santos.

Al renunciar Manolo, obligó a unas elecciones atípicas el 6 de mayo ganadas por Antonio Quinto Guerra. Toda la maquinaria política estuvo presente en ese triunfo, con excepción de la senadora Daira Galvis, quien a última hora no apoyó a ningún candidato en las atípicas. Ella sabía que a Quinto lo iban a tumbar, por lo menos eso le dijo a sus líderes, según la versión de varios de ellos que reservo su identidad para no incomodar a nadie. Y la Wong ahí, incólume. Por el contrario, la nombraron secretaria del Interior. En esta secretaría encontró contratos que han sido cuestionados, como el convenio con el Colegio Mayor de Bolívar para fortalecer organizacionalmente a las víctimas del conflicto.¡Y no ha dicho nada! 

La fuerza del procurador Fernando Carrillo fue como un vendaval que soplara en la isla del Cangrejo. Tumbó a dos alcaldes elegidos popularmente: Manolo y Quinto. El primero renunció por acoso disciplinario y penal; y el segundo está por fuera por decisión judicial. Después de que el procurador Ordoñez acosó a Petro cuando fue alcalde, la jurisprudencia se modificó y ahora un servidor público elegido popularmente debe ser declarado insubsistente vía judicial.

Por último, el vendaval Carrillo azotó de nuevo con vientos huracanados sobre la Isla del Cangreso y presentó una demanda contra la elección a la alcaldía de Quinto Guerra haciendo que el Tribunal Administrativo de Bolívar lo suspendiera provisionalmente con la admisión de la demanda el 25 de mayo de 2018, 14 días después de su posesión.  Y la Wong ahí, incólume. Por el contrario, la nombraron alcaldesa encargada con el apoyo de Juancho García, Antonio Díaz (¿Antonio Díaz?, sí, el mismo que financió a Manolo y es propietario de varias grandes construcciones con licencias dudosas que le he seguido la pista), Alfonso Hilsaca Eljadue, los amigos de Enilce López, Lidio García, Giovani Meza y casi todos los financistas de la campaña de Antonio Quinto Guerra que también cerraron fila en torno a la Wong en un conciliábulo donde solo asistieron financistas, conciliábulo al cual he tenido acceso parcialmente con que se podría elaborar, en otro momento, un acta de esa reunión.

(Le interesa: Quinto, el efímero, no hizo caso: ¡Bye-Bye, alcalde!)

Este es el período de Manolo Duque, quien debía entregar a su sucesor el 1 de enero de 2020. Este ha sido el peor período que la Isla del Cangrejo haya sufrido, puesto que hasta ahora ha arrastrado a un destino incierto a dos alcaldes elegidos popularmente, a una contralora y a más de la mitad del concejo. ¿Cuándo se había visto esto? ¡Nunca! Pareciera que fuera un maldito designio de la Bestia que la Cartagena del Despeluque no alcanza a descifrar.

Pero ese maldito destino no fue causado por Manolo Duque ni siquiera por su hermano, José Julián Vásquez. No. Ellos fueron un accidente de la Bestia. Los verdaderos jinetes de la corrupción son los que capturaron el aparato distrital a través de elecciones sucesivas donde solo funciona el dinero y el clientelismo brutal de unos políticos profesionales. Estos políticos fueron los que llegaron donde los financistas y no tuvieron ningún empacho de entregarles los contratos de la educación, la salud y del medio ambiente a voraces empresarios que solo han hecho dinero con la plata de los más necesitados, los mismos que los vuelven a elegir periódicamente sin saber que están renovando la patente de corso para que sus familiares se mueran en medio de un sistema de salud perverso, reciban una pésima educación que los empobrece, y destruyan el medio ambiente. Son los financistas del statu quo que impiden el desarrollo social de la ciudad y la someten a la dictadura de la corrupción, en tanto Manolo Duque fue el pagapato de la Bestia. La frase de Manolo en la primera audiencia de legalización de captura lo decía todo:

“¿Y yo qué hago aquí?”

(Leer: Audiencia pública contra Manolo Duque, ¿desde este martes dormiría en su casa?)

Algún día entrevistaré a Manolo Duque y a José Julián para que digan la verdad, solo la verdad, y se retiren de la política en paz.

Los 30 días de Yolanda

Se han cumplido los 30 días de Yolanda Wong como alcaldesa encargada de Cartagena. Desde el pasado jueves 21 de junio —fecha en la cual el Tribunal Administrativo resolvió la solicitud de aclaración presentada por sus abogados y dio curso al recurso de apelación contra el acto locutorio que suspende provisionalmente el acto de elección— corren los 15 días para que el Consejo de Estado le resuelva la situación jurídica a Antonio Quinto Guerra. 

Si la decisión del Consejo de Estado es revocar el acto locutorio del Tribunal Administrativo, Quinto se queda y es muy probable que llegue hasta el 31 de diciembre de 2019. Pero si el Tribunal confirma la decisión de primera instancia, definitivamente Quinto tendrá que recoger sus motetes del palacio de la Aduana. Si esto sucede, “el plan B” es Yolanda. Si, ella se quedaría como encargada hasta que la Bestia la separe o se quede allí hasta el 31 de diciembre de 2019, salvo que renuncie antes del 29 de octubre de 2018, fecha límite para que los servidores públicos se retiren si quieren aspirar a las elecciones del 29 de octubre de 2019, día de elecciones de gobernadores, alcaldes, diputados, concejales y ediles.

Gracias a José Julián Vásquez, y al mismo Antonio Díaz, Wong recibió como premio de consolación la dirección de la Escuela de Gobierno y Liderazgo del Distrito de Cartagena, cargo al cual llegó como premio de consolación después de sufrir una dura derrota a manos de Dumek Turbay Paz, quien se quedó con la gobernación de Bolívar. En esa carrera para llegar al palacio de la Proclamación, Wong se quedó sin gasolina a mitad de camino para alimentar a los motores turbo que tenía su aplanadora maquinaria en las primeras de cambio de la competición. Pero debió hacer un pip stop (parada técnica, en el argot de la Fórmula Uno) para reabastecer  de combustible a su maquinaria, pero la gasolina nunca llegó, y Dumek no solo la sobrepasó, sino que la dejó muy relegada y su maquinaria la aplastó en la postrimería de la carrera.

La Wong no solo perdió la gobernación ante Dumek, sino que quedó endeudada, según las altas fuentes que poseo. De la misma manera como quedó Quinto en el primer y segundo intento de llegar a la alcaldía. Hoy sus acreedores podrían estar exigiendo el pago de esas acreencias que podrían intranquilizar a la alcaldesa encargada que se ha preparado para ser gobernadora. Su férrea voluntad la ha premiado —ya no con un premio de consolación— con una alcaldía que debe ejecutar cerca de $2 billones en obras públicas hasta el 31 de diciembre de 2019. Este golpe de suerte la pone a dudar para intentar una segunda oportunidad en el próximo período de llegar al solio de la Proclamación.

La China Wong —y lo digo con cariño— es una mujer con suerte o con una capacidad de adaptabilidad frente a los vendavales y huracanes que han soplado en la Isla del Cangrejo. Pero sea lo que sea, hoy es una mujer poderosa que podría definir quién sería el ungido de la Bestia para que gobierne en el período 2020—2023, o ella sea la que intente ser la próxima jinete en la Isla del Cangrejo.

ESCUCHE LA ENTREVISTA CON YOLANDA WONG

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About Author

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.