¡Se acabó la intervención de Supersubsidio! Ana Patricia salió de Comfamiliar aclamada por tirios y troyanos (II)

Los sindicalistas rodearon a Ana Patricia López.

Ana Patricia López Ríos, despues de cuatro añosse fue de la dirección de Comfamiliar como una reina, aclamada por tirios y troyanos. Quien fuera la directora administrativa (e) de Comfamiliar durante la mayor parte de la intervención de la Superintendencia de Subsidio Familiar—Supersubsidio, se retiró con una sonrisa en la cara y una mirada de satisfacción de los interventores, del sindicato, la CUT, el Sudeb y el gremio de empresarios. No solo logró que se acabara la intervención cumpliendo en un 99% el plan de mejoramiento administrativo y financiero, según la Supersubsidio, sino que dejó contentos a todos, que no ahorraron esfuerzos para alabarle.

Tal hecho que narro fue evidente en la rueda de prensa realizada en la tarde de este lunes 17 de junio de 2018, donde Rubén Darío Córdoba, Agente Especial de Intervención, se desbordó en reconocimientos a López Ríos por la labor cumplida durante la intervención, cuyo levantamiento fue decidido por el Consejo Directivo de la Supersubsidio, después de 5 años de restauración administrativa de Comfamiliar Cartagena y Bolívar. El primer año de intervención fue traumático, ya que la primera directora (e), María Pilar Acosta Barrios, tuvo que salir a las volandas, por causa de que su desempeño no fue satisfactorio y, además, nadie la quería.

López Ríos, como lo dije en la pasada entrega, puede sacar pecho por el rescate de la Caja en el aspecto administrativo y financiero, pero en salud, pocón—pocón. Y es que lo de salud es complejo, muy complejo, por lo que están en un plan de escisión con el fin de que la parte de Salud de la Caja se integre a las demás EPS de las cajas de subsidios que se encuentran en crisis, como la de ComfaSucre, Comfamiliar Huila y Comfacor.

La táctica de Ana Patricia

El artículo 39 de la Ley 21 de 1982, define a las Cajas de Compensación Familiar, como:

“… personas jurídicas de derecho privado sin ánimo de lucro, organizadas como corporaciones en la forma prevista en el código Civil, cumplen funciones de seguridad social y se hallan sometidas al control y vigilancia del Estado en la forma establecida por la ley.

Si bien es cierto que son entidades de derecho privado, el destino de sus recursos puede ser vigilado por la Contraloría General de la República, ya que reciben como parafiscal el 4% de la nómina de las empresas. Pero estas entidades habían funcionado como si fueran fincas de particulares. Desde el surgimiento de Comfamiliar (resolución # 0573 del 28 de febrero de 1958) hasta el largo mandato de Felipe Mendoza, el esquema de administración había sido como una caja menor de las élites dominantes para que las manejaran a sus anchas panchas. Era administrar el subsidio familiar como una dádiva de los patronos para con los trabajadores, puesto que así lo concibió el dictador de la época, Gustavo Rojas Pinilla. El primer presidente de la Caja fue Rafael Vergara Támara, quien nombró como director ejecutivo a Manuel Carrasquilla del Río. Su administración fue parecida a la de Felipe Mendoza, quien efectivamente manejó la Caja como su finca particular permitiendo el enriquecimiento ilegal de terceros en detrimento del patrimonio de la entidad. O sea, podría haber prevaricado.

La táctica de gestión administrativa de Ana Patricia López no fue poner el retrovisor y hallar a los culpables del desfalco de Comfamiliar Cartagena —que dilapidaron más de $100 mil millones de pesos de los trabajadores más pobres e incumplieron su papel misional— sino que se concentró inteligentemente en los indicadores del plan de desempeño aprobado por la Supersubsidio. No peleó con el sindicato de Comfamiliar, Sinaltracomfa, tampoco con la CUT, mucho menos con el Sudeb, sindicato que tiene el 52% de los afiliados. Tampoco se puso a investigar a los cómplices de Felipe Mendoza para expoliar las arcas de la Caja, ni preguntarse por qué razón el Sudeb permitió todo eso si tiene dos miembros en el consejo directivo. Desde luego que Ana Patricia López no podía patear la lonchera haciendo juicio de moral. Por esta razón se le veía muy juntita al presidente del Sudeb, Medardo Hernández, como si la directiva del sindicato no fuera la principal responsable de la hecatombe de Comfamiliar.

El Colegio Comfamiliar

La felicidad se le pinta a un niño del Colegio Comfamiliar Cartagena, nivel Muy Superior y uno de los mejores del país.

Lo único que le quedaba a la Caja para presentar en sociedad y pavonearse ante Comfenalco, su competencia, era el Colegio Comfamiliar dirigido por el profesor Humberto González Sarabia, quien al salir de la rectoría después de 27 años, Ana Patricia López lo trasladó al Instituto de capacitación con el mismo sueldo a espera de que se pensionara, como en efecto lo hizo el pasado 12 de julio de 2016. En su lugar nombró a Tilson Medina, licenciado en educación de la Universidad del Atlántico con maestría y otros pergaminos académicos que hablan de su idoneidad. El profesor Medina se encuentra muy enfermo,  y probablemente no regrese este año académico por  incapacidad laboral. Mientras tanto su cargo es ocupado por el veterano docente Jairo Góngora, quien fuera cuestionado en 2017 por padres de familia por un presunto abuso de menores.

El colegio fue construido en 1982, o sea, hace 36 años. Se encuentra entre las primeras 400 instituciones educativas del país ocupando el nivel muy superior, según las pruebas Saber del ICFES. Sus bachilleres han sido premiados con becas de Ecopetrol, Ser Pilos Paga, y son admitidos en un gran porcentaje en las universidades públicas. Su población estudiantil la constituye en un 42% por hijos de docentes, y se encuentra situado en San José de los Campanos, al suroriente de Cartagena, colindando con los predios de Turbaco.

De alguna manera el colegio fue víctima de la dejadez administrativa de Felipe Mendoza. El colegio fue construido sobre unos terrenos deleznables. En los archivos no reposa licencia de construcción, tampoco estudio de suelo. Su estructura se fue deteriorando paulatinamente. La silletería y las herramientas pedagógicas obsoletas. Es decir, el Colegio Comfamiliar estaba anclado al pasado. ¡Había que ser renovado!

Y eso fue lo que se inició en este proceso de intervención. Lo primero fue ampliar la infraestructura educativa, cambiar la silletería y luego  renovar el personal docente. Lo más fácil para un administrador es salir de los que hicieron posible los logros académicos y contratar a unos nuevos que no conocen la memoria histórica del colegio. Todo cambio produce resistencia, es verdad. Pero se le debe dar la oportunidad a los viejos para que cambien, si no lo hacen, inexorablemente deben ser reemplazados por los nuevos. Es la ley de la adaptabilidad, tal como lo señaló el científico Charles Darwin:

“No es la especie más fuerte la que prospera, ni la más inteligente, sino la que se adapta mejor al cambio.”

Sin embargo, las quejas contra Ana Patricia López, que surgen del seno del Colegio Comfamiliar, se deben fundamentalmente a los cambios en el personal docente y administrativo del colegio. El temor fundamental es a la llegada de nuevos docentes que están reemplazando a los viejos que tienen una vasta experiencia académica y pedagógica. Algunos docentes —que me pidieron no revelar sus nombres— han cuestionado el hecho como una «masacre laboral» con la complicidad del Sudeb y del sindicato.

Salida de docentes del Colegio Comfamiliar

Marcela Castillo (sentada primera a la izquierda) reemplaza a Ana Patricia López, de pie, directora encargada de Comfamiliar.

De acuerdo a la indagación, este es el cuadro que presento sobre la salida de docentes del colegio:

Renuncias: 2014 = 5, 2015 = 5; 2016 = 3, 2017 = 4, 2018. Subtotal = 16

Pensionados: 2016 = 3, 2017 = 1. Subtotal 4. Es decir, que en el período de la intervención han salido 20 docentes. Una de las docentes le manifestó a este periodista que no renunció sino que la «renunciaron», puesto que el contrato que tenía era a término fijo y no se lo renovaron. Otro docente del área de idiomas, me dijo lo mismo.

El presidente de Sintracomfa, Abel Martínez Berrocal, docente de tiempo completo en el Colegio Comfamiliar y aliado del presidente del Sudeb, Medardo Hernández, hoy goza de un permiso sindical permanente, lo mismo que la profesora Mara González. La dirección de Comfamiliar confirma que dicha decisión la adoptaron porque los líderes sindicales siempre estaban de permiso sindical y se les había ocasionado un problema con los padres de familia, ya que sus hijos no recibían clases en el horario de Martínez y de González. Para evitar un perjuicio mayor (violación del derecho a la educación de los niños), sindicato y dirección decidieron concertadamente que tuvieran un permiso permanente que le cuesta al colegio más de $7 millones mensuales, ya que ambos docentes se encuentran en un escalafón superior al nivel 14, cuya escala salarial a 2018 es de $3.641.927.

El presidente del Sudeb, Medardo Hernández, en forma respetuosa se ha dirigido a este periodista con el fin de que aclare la situación. Quiero anunciarle que en la tercera entrega conoceremos no solo el concepto de la directiva del Sudeb, sino también del sindicato de Comfamiliar, de la Cut y de los padres de familia. Pero también de docentes de base del Sudeb que están cansados de soportar la impunidad y desidia del imperio de una élite sindical que actúa como si fuera una dictadura de nuevo cuño basada en pequeñas prebendas orquestadas desde COACEDEB.

No en vano —en los últimos 30 años— los cargos claves del Sudeb lo han rotado entre miembros de esa élite sindical aburguesada que ya olvidaron la textura de la tiza, el olor del marcador o la cara de un estudiante que pide luz para espantar la oscuridad de la ignorancia. El profesor Medardo —dejó de ser docente para ser empresario— califica esta cruda descripción de la realidad del Sudeb como si fuera un sentimiento antimoir. Pero está lejos de la realidad, ya que solo buscamos la defensa de COMFAMILIAR y, de contera, del SUDEB. El 52% de los beneficiarios de la Caja son docentes de Cartagena y Bolívar y a ella están afiliadas empresas descompensadas, ya que en su mayoría son constituidas por trabajadores que reciben menos de tres salarios mínimos, y, por tanto, sujetos a subsidios. Distinto a COMFENALCO que se benefició del despilfarro de Reficar y cuenta con las empresas de Mamonal donde se encuentra el patronato de la ciudad. (COMFENALCO es objeto de una investigación profunda que estoy realizando. Solo estoy esperando que pase el primer mes del fallecimiento de Ricardo Segovia Brid, quien creó una camarilla similar o PEOR a la de Felipe Mendoza en COMFAMILIAR. Es que los ricos también roban).

Luis Alberto Mendoza Periñán, quien pertenece a esa élite sindical, duró 20 años en el Consejo Directivo de Comfamiliar y a la hora en que se destapó la olla podrida, volteó la cara y voló alto buscando refugio en FECODE, que lo recibió en su seno donde existe una élite sindical similar a la que impera en el Sudeb. Mendoza Periñan recibía un salario y medio (concesión de Felipe Mendoza) por la asistencia cada mes a la reunión del Consejo Directivo de Comfamiliar. Además tenía una influencia reconocida en la frondosa burocracia de la entidad. Tanto que en una oportunidad (2006) le hicieron un debate cuando se supo que uno de sus hijos recibía un jugoso salario de la Caja. Felipe Mendoza tenía 18 corbatas de diferentes colores (personas que reciben salarios sin trabajar) con salarios que iban entre $3 millones y $7 millones. Mi investigación me dice que cuando llegó Ana Patricia López hizo una poda a la burocracia ociosa, lo cual era tan evidente que ofendía las buenas costumbres en medio de la crisis de la entidad. Para no herir susceptibilidad, no publico la lista de las corbatas de Felipe Mendoza.

Si Medardo y su combo fueran conscientes, deberían dar un paso al costado, y permitir que en la próxima asamblea del SUDEB haya una renovación total de la directiva, pero no para hacer lo mismo sino para que realicen una verdadera revolución interna. La directiva del Sudeb tiene tanto de responsabilidad de la hecatombe de Comfamiliar como Felipe Mendoza. Si luchamos para que no haya impunidad, ¿cómo pretendemos continuar como si no hubiese pasado nada? Tu no puedes cambiar la educación, si no eres capaz de reeducarte así mismo. El gremio de docentes de Bolívar está sumido en un dejar hacer y dejar pasar con tal de no perder las pequeñeces que proporciona el estado de comfort en la que se encuentra. Los docentes de base tienen la decisión: cambian de dirección o continúan bajo el imperio del estatu quo. Si cambian, buenas cosas pueden suceder. Si no cambian, seguirán lo mismo.

Ana Patricia López se fue de Comfamiliar en medio de aplausos de tirios y troyanos. No sería raro que regrese, como regresan los directores de orquesta cuando han tocado una magistral pieza musical para recibir de su público una nueva ovación prolongada y de pie. Como periodista de investigación, me baso en las evidencias y en los hechos. Cada administrador deja una estela y lo único que debo hacer es seguir la pista. Comfamiliar es para los trabajadores y su defensa es parte del compromiso de un periodismo al servicio de la gente.

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About Author

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.