Guerra espiritual en Cartagena: derrotado demonio que dejó en vergüenza a la pastora Arrázola

Vemos al pastor Esteban Acosta ministrando a Eva María. Puso el demonio fuera que puso en verguenza a la pastora María Paula García de Arrázola, la esposa del pastor Miguel Arrázola, quien no se atrevió a ministrarla.

Al filo de las 6:30 de la tarde de este 29 de agosto —una vez terminado el primer oficio del «Miércoles de Milagros» de la iglesia La Unción— le estaba preguntando al pastor Esteban Acosta, en su despacho ministerial, sobre la dura lucha que acababa de hacer para sacar «espiritus inmundos» anidados en inocentes personas que llegaban agobiadas a su iglesia cristiana para estar en paz con Dios y con ellas mismas. De pronto, auxiliares del pastor abren la puerta y hacen pasar a Eva María Bohórquez, 42 años, —la mujer quien poseída por un leviatán había golpeado a la pastora María Paulina García de Arrázola, de la iglesia Ríos de Vida—, y sucedió algo sorprendente del cual fui testigo directo: una guerra espiritual donde fue derrotado el demonio.

Luego de haber publicado la crónica que titulé «Demonio dejó en vergüenza a la pastora María de Arrazola en un ‹acto de liberación› (exorcismo) y salió herida» —el cual se hizo viral en las redes sociales con más de 55 mil lecturas hasta hoy— no podía dejar a esa señora con el «demonio adentro», como decía mi madre Teresa de Jesús Moreno Martínez. Tenía que ayudarla, me decía una voz interior.

Una lucha en el plano espiritual

La guerra espiritual en “Miércoles de Milagros”. Allí está Eva María siendo ministrada por el pastor Esteban Acosta.

Como periodista de investigación, localicé a Eva María Bohórquez. Era de noche. Me decían que todavía tenía en su interior el demonio que había derrotado a la pastora María Paulina. Cuando la ví, me pareció una mujer común y corriente. Como me imaginé que no había comido ese día, la invité a cenar en un sitio del barrio Villa Estrella. Pedí un pollo asado, pero ella me dijo que se lo quería llevar. Hablamos una hora. Me dí cuenta que era una mujer sufrida, tal vez con algún grado de discapacidad intelectual. Me dijo que tenía tres hijos, uno de los cuales había caído en las garras de la adicción a sustancias alucinógenas. Dijo que su madre la abandonó. Que fue criada por la abuela. Le hice una pregunta sobre por qué había dicho que su verdadera madre era Enilce López, la popular Gata. Su cuerpo comenzó a temblar. Agachó la cabeza tratando de responder, luego me pidió que le comprara una botella de agua. Lo hice, y se apuró en tomarse casi todo el líquido. No quiso responderme esa pregunta.

Cuando llegué a casa, comencé a reflexionar sobre la situación de Eva María. Antes de acostarme, oré y repasé apartes de un libro que estoy releyendo: «Curar con amor» del médico Leonard Laskow. Pude darme cuenta que la señora tenía energías cuyas fuerzas positivas y negativas se enfrentaban en su interior y se reflejaban en su cuerpo externo de diferentes formas. Detecté un campo de energías sutiles que emanaba de su cuerpo. Activé mi propio escudo para repelar esas energías y no absorberlas. Como me he entrenado con las técnicas de Laskow, una voz interior me dijo que Eva María necesitaba algo más que amor, ya que sus energías eran contradictorias. Laskow dice:

“Es evidente que no toda la comunicación y comprensión se dan en el plano mental o intelectual. Existen otros niveles de conciencia denominados intuitivo y espiritual, (…) el campo intuitivo enlaza el campo espiritual con los campos emocional y mental (de la personalidad). Más allá del campo intuitivo, e interpretando éste, se halla el dominio espiritual.» (Pág. 51, 1993).

Una vez hecha la reflexión, dormí plácidamente esa noche. Al día siguiente me ví con Eva María, como habíamos quedado. Me contó parte de su historia, de su paso por la iglesia que lidera el pastor Johnny Copete, y cómo llegó a la sede de Turbaco de Ríos de Vida. Me narró lo que le sucedió con el pastor Jairo González, quien supuestamente la encerró en un cuarto para sacarle el espíritu de brujería que tenía. Y no pudo, porque también la maltrató. Me contó, sin omitir detalles, el incidente con la pastora María Paula Arrázola. Al final de la entrevista, lloró y comenzó a hablar en una lengua extraña. Mi escolta Nelson Bossio se sintió afectado. No la toqué. No le dije absolutamente nada. Su espíritu estaba preso por pensamientos extraños. Como había apagado la grabadora de audio, le dije que la última parte de la entrevista me había conmovido. Se quedó en silencio un buen rato. Al cabo del cual dijo sollozando:

«Yo no sé hablar. Yo no sé escribir. Y eso que dicen que soy ignorante, pero el Espíritu Santo se manifiesta en mí con esas palabras. (Y comenzó a hablar en una lengua extraña y su llanto se hacía más inconsolable mientras alzaba su cabeza al cielo). Papito lindo, tu eres un Dios de justicia. Tu eres el rey de mi vida… Tu eres el rey de mi vida… como dice la palabra ‹aunque tu padre y tu madre te abandonara, tu estarás conmigo›. Tu eres mi Rey, papito lindo».

Cuando dejó de llorar y hablar le ofrecí un café. Y me dijo que quería comer. La llevé a almorzar una bandeja de pescado frito. Y en esos momentos se me ocurrió llamar al pastor Esteban Acosta de la iglesia La Unción. Presentía que en su cuerpo se daba una guerra espiritual, y yo no estaba entrenado para participar en esa batalla. No soy una persona idónea para lidiar situación parecida. Y me dije asímismo: «zapatero, a tus zapatos». El pastor Esteban me contestó y me dijo de inmediato:

«Lucio, tráeme a la señora que la liberaremos de esos espíritus inmundos que habitan en ella»

Y así fue.

Con el demonio fuera

Heme aquí hablando con el pastor Esteban en esta noche de «Miércoles de Milagros». Acababa de salir de los «actos de liberación». Vi como una una mujer venezolana de nombre Onely  llegó con su vientre hinchado y después de la ministración, quedó plano como una tabla; otra mujer llamada María Dolores, quien en honor a su nombre, le dolía hasta el apellido, después de la ministración, reía de alegría, porque sus dolores habían desaparecido y ahora se podía llamar María “Milagros”. Y así fueron tantos casos que podría escribir un libro de crónicas de todas esas historias.

La conversación con el pastor Esteban se interrumpió, porque había entrado al despacho ministerial Eva María en compañía de dos feligreses de la iglesia que anteriormente habían estado en Ríos de Vida. Uno de ellos le dió a la señora un café capuchino. Otro le trajo una Biblia para regalarsela. De pronto vi como la espuma amarillenta del capuchino se meneaba intensamente, y miré el cuerpo de Eva María temblar. Alguien le quita el vaso de café. Su cuerpo tiembla aún más. Inmediatamente el pastor Esteban la ministra y le hace imposición de mano en su cabeza y comienza a orar y con autoridad de mando, dijo:

“Honra a esta mujer, Espíritu Santo. ¡Honrrála! Gracias, Señor, por esta unción que está cayendo sobre ella. Gracias, Dios”

Entre tanto, Eva María se tumbó al suelo y exclamaba:

«¿Por qué me abandonaste, mamá? ¿Por qué me abandonaste, papá? ¿Por qué me dejaste con mi abuela? ¿Por qué me abandonaron?»

Eva María se quedó tumbada sobre el piso, y en silencio por un rato. Luego el pastor Esteban le entrega la Biblia e hizo llamar a dos servidoras de la iglesia para que la abrazasen con amor. Una vez consolada, se tomó su capuchino como si fuera el primer café del día.

A las 8:18, me escribe por guasap:

«Siento una atmósfera de amor. Y grandes cosas ocultas saldrán a la luz. Todo viene de parte de Dios. Tu eres quien lanzó esta piedra para que Goliat saliera arrepentido»

Ante eso, como la Gloria es para Dios, solo alcancé a decirle a Eva María:

«¡Amen! Siempre para servirle!»

Al término del acto de liberación, el pastor Esteban Acosta me obsequió el libro “Guerra Espiritual“.

Y Dios hizo el milagro a través del pastor Esteban. Eva María nació de nuevo. Un nuevo espíritu ronda en su mente. Es el Espíritu Santo. Es una nueva energía sutil que cubre su cuerpo. Pero los demonios pueden regresar en el momento en que un cristiano se aparte de la Verdad. Porque los seres humanos morimos y vivimos todos los días. Muere una parte de nuestro ser antiguo y, al mismo tiempo, nace otra, hasta convertirnos en un ser íntegro, completamente nuevo, donde habita el amor incondicional. Lo que Laskow científicamente llama el amor como la energía más potente del cosmo.

¿Acaso no había amor en el corazón de la pastora María Paula de Arrázola cuando quiso sacar los demonios alojados en Eva María y quedó en vergüenza? ¿Acaso no habita amor en la iglesia Ríos de Vida cuando los feligreses golpearon, ultrajaron y escupieron a Eva María cuando su demonio golpeó a la pastora? ¿Por qué están ciegos esos cristianos cuando trataron a Eva María como “perros en misa”? Algo está sucediendo en estos tiempos postreros donde aparecen falsos profetas, mercaderes de la fe, usurpadores del amor y cristianos que olvidaron la verdadera conducta del Nazareno.

Y como dice el pastor Esteban en su libro «Guerra Espiritual. Angeles y demonios»:

«Cuando una persona es liberada, ella debe trabajar decididamente para mantener su liberación» (pág 153, 2017).

Sucede que hay pastores y pastoras que dicen tener el Espíritu Santos en su corazón, lo cual pudo ser cierto en un momento de su vida. Pero con el trasegar del tiempo, se desviaron, y sus actos se trocaron en maldad, ya que cedieron a la fuerza demoníaca. El demonio está al asecho siempre. Es más fácil pasar de ángel a demonio que de demonio a ángel. Es decir, en términos científicos, si tú no practicas el amor (no el amor sexual o pasional) todos los días, en cada uno de tus actos, no existirá el amor incondicional, como fuerza de energía vital, y se impone el fariseo que llevas por dentro, es decir, la hipocresía y la maldad, disfrazadas de fe. En este punto, comienza el choque de energías positivas contra las energías negativas. O dicho del modo cristiano, comienza la guerra espiritual.

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About Author

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.