¡Feminicidio! Ni una más aceptaré en Cartagena Heroica

En la mañana del 30 de julio, Omar Marrugo Villadiego,
cuatro tiros le propinó a su exesposa y madre de sus cuatro hijos, Yadira Rodriguez Cuadro, 40 años, en hechos que sucedieron en la calle 73 del barrio 7 de Agosto, situado en el nororiente de Cartagena. Una vez cayó el cuerpo ensangrentado de la mujer al piso, el victimario le hizo el cuarto tiro, el mortal. Sevicia, dicen los expertos.

Herida de muerte, Yadira fue llevada por familiares y amigos a la clínica San José de Torices. Estuvimos en el sitio. Un improvisado altar esperaba el cuerpo sin vida de Yadira, quien se convirtió en una más asesinada en su propia casa del barrio 7 de agosto. ¡Feminicidio! Lamento no haberla ayudado como sí lo hice con otras mujeres que llegaron a mí como último recurso para salvarse del acoso violento de sus victimarios.

Del amor al odio hay un paso. ¿Cómo una historia de amor puede terminar en un feminicidio? Cuando el desamor llega, lo mejor es alejarse de la pareja tóxica. Yadira Rodriguez Cuadro se alejó y pidió amparo en la Comisaría de Familia, pero no la escucharon. Finalmente se constituyó en el feminicido número 20 en Cartagena y Bolívar del período 2018-2019, según medicina legal.

Un feminicidio anunciado

De acuerdo a la entrevista que le hice a su hermana Mara Rodriguez, Yadira presentó la denuncia ante la comisaría de familia por maltrato intrafamiliar. De la violencia psicológica, el victimario Omar Marrugo, pasó a la violencia física. Por esta razón, hace ocho meses Yadira lo echó de la casa. La denuncia quedó archivada como tantas otras. Mientras su exmarido planeaba la muerte de ella.


Una historia de amor que terminó en un feminicidio entre Omar Marrugo y Yadira Rodriguez. No solo es la cultura machista lo que podría explicar estos fatales desenlaces. Se necesita una autoridad con amor y firmeza para prevenir el feminicidio. Omar Marrugo debió ser atendido con tiempo.

«Si no es para mi, no es para nadie»

Así le dijo el victimario a algunos amigos

En la madrugada del martes 30 de julio, Omar Marrugo, vigilante de oficio y taxista de ocasión, tenía concebido el plan de asesinar a su exmujer, de acuerdo al testimonio de un amigo que le había confesado el crimen que iba a cometer. Muchos sabían la intención irracional de Omar Marrugo, pero nadie creyó su anuncio de muerte, hasta que sucedió.

Hablé con los hijos e hijas de Yadira Rodriguez. Sus hijos que llevan la sangre de su propio asesino, Omar Marrugo, piden justicia. Su madre, Alma Cuadro, se quebrantó cuando hablaba conmigo. Sus lagrimas reflejaban el dolor de una madre que le entregó su amor a su hija, cuya vida fue cegada por un hombre enceguecido por los celos.

Un alcalde de justicia

Necesitamos un alcalde de justicia. Y esto no es oportunismo, porque desde siempre he sido un defensor de los derechos humanos de las víctimas. Como alcalde de Cartagena reestructuraré el sistema de atención de justicia familiar del Distrito basada en una política pública de justicia restaurativa. Las comisarías de familia asumirán diligentemente cualquier tipo de denuncia sobre violencia intrafamiliar y maltrato infantil. Contarán con un equipo interdisciplinario que visitarán los hogares donde se produzcan esos brotes de violencia. A las víctimas y victimarios se les brindará una ayuda integral. Los victimarios serán sometidos por una justicia restaurativa que aplicaremos de acuerdo al mandato constitucional y legal.

Cuando Yolanda Wong fue alcaldesa encargada, las comisarías de familia no recibieron la atención debida. ¡Ni siquiera las funcionarias del Distrito recibieron ayuda! Ejemplo de lo que digo, lo publiqué el 22 de abril de 2018.

Todo esto es posible si la ciudadanía asume su propia responsabilidad en las decisiones políticas. Se necesita un alcalde que tenga autoridad moral, que sea valeroso y que no le tiemble el pulso para tomar decisiones. Que no le dé miedo para cortar de raíz la corrupción que existe en el sistema político cartagenero. ¡Necesitamos un alcalde con los huevos bien puestos!

Ir a la casa de Yadira me hizo pensar que si se hubiese comunicado conmigo, algo hubiésemos hecho para evitar su muerte. Como periodista, siempre estuve del lado de las víctimas. Y me gané la animadversión de los victimarios, muchos de los cuales se fueron contra mí. Pero no es nada personal contra los victimarios, es un compromiso con la vida y la paz. Es un acto de amor.

En los cuatro años del gobierno de Cartagena Heroica, ejecutaremos una política de prevención del feminicidio. Movilizazaré todo el aparato de justicia para prevenir el feminicidio. Los que me conocen saben que lo que prometo, lo cumplo!

Nota

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About Author

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.