¿Imposible modificar la mentalidad corrupta de los cartageneros?

Me parto los sesos reflexionando cada mañana sobre esta locura de alcanzar la alcaldía de Cartagena. ¡Es una prueba de fuego! ¡Venceremos!

Somos el numero 7 en el tarjetón para la alcaldía de Cartagena. Un 7 contra la conducta corrupta. El 7 es el signo de la sabiduría y también de la espiritualidad y la conciencia. El 7 es representativo del pensamiento, el idealismo y del intelecto. Seven contra la sociedad corrupta.

En Alemania se hizo un experimento de la conducta humana para saber hasta qué punto somos tan corruptos, y el resultado fue aplastador: el 88% de los que participaron en el laboratorio fueron corruptos, y solo el 12% honestos. Si eso sucedió en un país donde la conducta corrupta tiene bajos índices, ¿cómo será en Colombia y, en particular, Cartagena, cuya clase política pelea por ser la más corruptas de Latinoamerica?

Si la política es dominada por los corruptos, y los honestos nos limitamos a escandalizarnos sin hacer nada, ¿quiénes son más perversos? Cuando los competentes, capaces y honestos nos metemos en la política electoral, al principio su aceptación no se ve, porque el universo del quehacer político tiene la hegemonía de los corruptos. Es decir, tenemos una mentalidad corrupta.

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Una realidad corrupta

No se trata de cuestionar la encuesta de Datexco para la alcaldía de Cartagena realizada una semana después de la inscripción de los 15 candidatos, sino de señalar que fue una fotografía de la realidad política de la ciudad. Estamos dominado por una dirigencia corrupta que se sustenta sobre una base electoral corrupta.

Cuando voy a las comunidades a hablar de Mis 7 Compromisos Programáticos para la Independencia de Cartagena, algunos ciudadanos se me acercan para pedirme cosas como que «necesito pagar el recibo de luz», «la pensión educativa», etc. Pero ellos no saben que su conducta corrupta es reflejo de la hegemonía corrupta y del imperio de las necesidades, producto de la regulación corrupta del Estado.

Distinto es el caso que el ciudadano me manifieste que vota por uno para que haya más empleo, más oportunidades, mejor salud, educación y servicios públicos para todos y todas. Incluso, que lo tenga en cuenta en los proyectos de ciudad de la alcaldía.

Somos fáciles de sobornar

De manera que si un político corrupto llega buscando el voto en comunidades muy necesitadas, es muy fácil que pueda sobornar con dádivas a ese elector corrupto. Es una conducta corrupta. Y no necesariamente tiene que pagarle los $50 mil.

De hecho, hacer política electoral en comunidades muy necesitadas y permeadas por la corrupción, es nadar contra la corriente, ya que partimos de un electorado minoritario honesto. Si seguimos el experimento conductual realizado en Alemania donde solo el 12% de sus ciudadanos son honestos, ¿estamos condenados a seguir siendo gobernados por corruptos?

Mi respuesta a esa pregunta es sin ambages: ¡No! ¡Mil veces no! Me resisto a una conducta corrupta. Mi conciencia me tiene que hacer despertar ahora, porque mañana puede ser tarde. Mis nietas me exigen honestidad, y exterminar mi conducta corrupta es el primer paso para el cambio de la realidad pública.

Encuesta excluye a los honestos

Tengo más fuerza moral en la medida en que se acerca la fecha definitiva de esta batalla contra la corrupción, el 27 de octubre.

¿Son algunas encuestadoras tan corruptas como los grandes medios de comunicación? No me preocupo porque me hayan excluido en la primera encuesta para la alcaldía de Cartagena. Me preocuparía si la mayoría de los cartageneros que no vota, fuera indiferente a mi hoja de vida dedicada a la lucha contra la clase política corrupta y por los derechos humanos de las comunidades más necesitadas. Más de 30 ollas podridas destapamos en los últimos 5 años.

¿Por qué mis crónicas sobre la conducta corrupta de políticos, financistas y pastores se volvieron virales? El morbo de la gente prima, pero al momento de luchar contra la corrupción, esa misma gente se queda dormida.

Sociedad corrupta

El hecho de que tengamos 15 candidatos a la alcaldía, demuestra que somos una sociedad atomizada y sin capacidad de responder unitariamente frente a un flagelo que nos golpea: la corrupción. Somos una sociedad corrupta.

Los movimientos alternativos también nadan en un mar de corrupción, en una conducta corrupta. El solo analizar la forma cómo otorgaron sus avales, no aguanta un test anticorrupción. Por esta razón, nuestra candidatura optó por el camino más escabroso que es la recolección de firmas para constituir el grupo significativo Cartagena Heroica. Camino que todavía no hemos concluido.

Cartagena Heroica, nuestro movimiento, está naciendo. El tiempo para buscar el favor de los honestos de Cartagena es muy corto. Las elecciones son el 27 de octubre. Y los honestos están todavía dormidos.

Tengo fe que despertaremos a los honestos y honestas. Intensificaremos nuestras acciones para que seamos aceptados por tirios y troyanos, honestos y deshonestos arrepentidos. Estos últimos recibirán la dádiva y el soborno de los políticos corruptos pero el día de la votación los castigarán sin piedad, como sucedió en 1992 en Barranquilla cuando elegimos al padre Bernardo Hoyos Montoya. En Cartagena no podemos seguir siendo una sociedad corrupta.

En las próximas encuestas mejoraremos. El proceso será lento pero intensivo. Una conducta corrupta se resuelve de dos maneras: de un solo golpe o lentamente a través de un proceso educativo. Ahora necesitamos un golpe de opinión contra los corruptos el 27 de octubre para iniciar una educación, cuyo centro sea el desarrollo del ser y del planeta.

Nota

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About Author

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.