El «Turco» Dau y Let´s Save Cartagena, instrumentos de los «Buitres» (III)

Armando Córdoba y Jaime Hernández se unirían al «Turco» Dau, abogado al servicio de los buitres. ¿Conocen el probable negocio? El joven Hernández, cuyo padre condenado por corrupción se encuentra exiliado en Estados Unidos como lo estuvo Dau. El voto en blanco es una opción válida frente al engaño de pequeños malandrines.

Nadie entendió la esencia del discurso anticorrupción del frenético «Turco» Dau. Nadie. Lo que mueve al candidato a la alcaldía es la jugosa comisión que los fondos buitres le pagarían. Si es alcalde, recibiría una comisión de $150 mil millones de los $5 billones que corruptos empresarios le robaron al Distrito.

El «Turco» Dau actúa como un pequeño malandrín vestido de Santa Teresa de Calcuta. Los malandrines son perversos y, al mismo tiempo, cínicos. ¡poseen el arte de engañar! Y eso atrae a similares, y a gente inocente. ¿Podemos combatir la corrupción animados por amor al dinero? Si lees un poco más, podrás tener tu propia decisión. Aunque me ataquen con calumnia e injuria, mi deber es contar la verdad.

Pero antes, debemos desentrañar el poder del engaño. En la Joya de la Corona dije que el 40% de la información que maneja el cerebro es real. Pero el otro 60%, el cerebro la crea basado en patrones mentales.

Los neurocientíficos dicen que la información creada está almacenada en dos zonas muy importantes: prosencéfalo (parte posterior del cerebro que se denomina reptiliano) y en el límbico, zona central donde nacen las emociones. Ahora mismo, tu cerebro racional está analizando lo que te estoy escribiendo, pero el otro 60% tú mismo lo estás creando. Si lo haces conscientemente, tomarás una decisión acertada e impedirá que te engañen.

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El «Turco» Dau, por amor al dinero

En realidad la expedición salvadora del «Turco» Dau no es filantrópica. No tiene ninguna diferencia con la motivación que mueve al «Turco» Hilsaca, objeto de sus dardos: el dinero. No es por amor a Cartagena. Es por amor al dinero, madre de toda corrupción.

El ropaje del «Turco» Dau es impecable. Un discurso anticorrupción. Una campaña autofinanciada con dineros supuestamente de su pensión. Y un aire de mesías, de salvador. ¡Perfecto! Sin duda, toda una empresa bien concebida basada en su experiencia como subalterno de los buitres.

Según explicaciones del propio «Turco» Dau, la fórmula para combatir la corrupción es simple:

«Voy a combatir a la corrupción contratando a los fondos buitres para perseguir los dineros que los corruptos le han robado al Distrito. Así salvaremos a Cartagena de la corrupción».

William Dau Chamat, foro Colombia Humana sede de la Uso.

Al «Turco» Dau no le interesa plan de desarrollo, plan de ordenamiento territorial, desarrollo humano y ambiental, pobreza extrema, participación ciudadana, paseo de la muerte, debacle del sector salud. No. Lo que importa es combatir la corrupción con los fondos buitres. Este es su verdadero negocio.

¿Es eso lo que buscamos de un alcalde? Perseguir a los corruptos es un buen discurso. Pero no es la función de un alcalde. La corrupción es una consecuencia. Debe garantizar que sus acciones sean transparentes. ¿Un mago del engaño, del oportunismo, puede ser un alcalde anticorrupción?

Por tanto, usar métodos antiéticos para combatirla, es más nocivo que la corrupción misma. Los gringos crearon la estrategia antisubversiva de usar a los paramilitares contra las bases sociales de control guerrillero, pero sus consecuencias fueron letales. Escrito está: «el que a hierro mata, a hierro muere».

Gobierno para los buitres

Como abogado de contrato que fuera de una oficina jurídica, adscrita a un fondo buitre, y como buen sirio-libanés, el «Turco» conoce la intríngulis del negocio financiero que se mueve detrás de nobles misiones de salvamento procedente de Nueva York. Este fue el caso de los bonos oficiales argentinos. Los poseedores de estos bonos (acreedores) tenían prácticamente perdido su dinero.

Los buitres llegaron en plan de salvamento (¿te recuerda algo Let´s Save Cartagena?) y compraron los bonos a los acreedores argentinos con un descuento del 80%. Cuando el juez neoyorkino, Thomas Griesa, falló contra Argentina, los buitres se llevaron de ganancia más de $1 mil millones de dólares. La asociación de acreedores de Argentina, que les llevó el negocio, recibió de los buitres la maravillosa comisión de 30 millones de dólares.

La comisión de los buitres al «Turco» Dau

La cifra de la corrupción, que William Dau Chamat maneja, es de $5 billones. Si es elegido como alcalde, suscribiría el contrato con los buitres para que rescaten ese dinero. Solo por eso recibiría la mitad de la comisión que es del 1.5%. El otro 1.5% lo recibiría una vez dé resultado el litigio de la deuda de la corrupción.

Los buitres suelen entregar una comisión que va del 2 a 3%. Todo depende del grado de seguridad que un contrato le puede brindar. Si es el alcalde quien se lo entrega, ¿será seguro? De hecho, lo sería. Por esta razón su comisión sería la máxima.

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Cuenta off shore

Pero el alcalde debe tener una cuenta off shore para que los buitres le consignen la comisión de su anticorrupción. De la misma manera como la tuvo Dionisio Vélez. Una cuenta en un país que lo exonere de pagar impuestos, cuya fuente sea totalmente extranjera. ¿Alguien le ha preguntado a William Dau si tiene cuenta bancaria en paraísos fiscales? ¿Qué destino y uso tiene sus cuentas bancarias en Estados Unidos? ¿Podría mostrar sus extractos bancarios ahora que es candidato?

En el primer año de la administración de Dau se haría la primera etapa de Let´s Save Cartagena. Consecuente con el discurso anticorrupción, Dau suscribiría el contrato con una firma buitre. Después que se haga la auditoría forense, (los gringos le llaman forensic audit), los buitres firmarían el contrato con el alcalde anticorrupción. Hasta aquí todo bien.

No obstante, el problema es lo que hay detrás. Los buitres comprarían la deuda de la corrupción por un valor del 10 al 20% declarado. Por ejemplo, si la auditoria forense indica que el valor es de $ 5 billones, el Distrito recibiría $0.5 a $1 billón. Los otros billones serían para los buitres. Una pequeña porción se la pagarían al alcalde buitre.

Alcalde buitre

En los 4 años todo el aparato de gobierno se pondría al servicio de los nuevos salvadores de Cartagena, los buitres del imperio gringo. Esta práctica es del Fondo Monetario Internacional (FMI). La entidad usa a los buitres para perseguir la deuda que países empobrecidos por el capitalismo salvaje los ha llevado hasta un default, como sucedió con Argentina entre 2001 al 2007. El default se produce cuando no tienen cómo pagar a sus acreedores.

¿Un alcalde anticorrupción necesita Cartagena? En un país donde el fiscal anticorrupción salió más corrupto que aquellos a quienes pretendió acusar, debemos ser más reflexivo antes de acompañar un proyecto político. No sea porque la indignación contra este flagelo nos haga idiota útil de aquél que se aprovecha de nuestras emociones para ponerlas a sus servicios mezquinos.

Sin duda, el discurso anticorrupción del «Turco» Dau despierta interés y emociones. En realidad representa una mafia superior a los corruptos criollos: los fondos buitres. Si gana, tendríamos un alcalde buitre. ¿Eso quiere Cartagena?

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About Author

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.