¿Por quién votar? (II) Dau, el pequeño malandrín de Maquiavelo

William Dau, rodeado de gringos. Su discurso anticorrupción es una estrategia de marketing digital al estilo del Chuzo (Javier Cáceres) para los corruptos. ¿Capital buitre? Foto tomada de Instagram.

William Dau Chamat, el pequeño malandrín de Maquiavelo, ejecuta y promueve el viejo principio antiético: «El fín justifica los medios». Su discurso anticorrupción, no sólo encierra una ignorancia del sistema político y económico dominante sino que refleja su conducta antiética y antiestética de la contrapolítica. Es un pequeño malandrín disfrazado de espadachín. ¿Quieres saber su historia?

De acuerdo a la clasificación que hicimos en la anterior entrega, Dau Chamat pertenece al bloque de la élite cartagenera junto con Sergio Londoño, Claudia Fadul, y Jaime Hernández. Su discurso anticorrupción se basa en tres aspectos: (1) inteligencia artificial en la contratación, (2) «recibe los $50 mil al político y vota por mí«, y (3) atacar las finanzas de los corruptos con los «fondos buitres».

Dau, el pequeño malandrín de Maquiavelo

En los años 1500 existió Nicolás de Maquiavelo, el primer analista de la política moderna. Su capacidad camaleónica le permitió servirle a la familia más poderosa de Florencia, los Medici. Depuesta esta familia, opulenta y corrupta, fue elegido el frayle Savonarola, el arquetipo de la anticorrupción, como gobernante de Florencia (Italia). Savonarola era un fanático hasta la locura. Maquiavelo era transador y componedor. Pero al mismo tiempo, sin escrúpulo para usar métodos antiéticos, porque «el fin justifica los medios».

Los que estudian el poder político tienen como primer referente de la política moderna a Maquiavelo. La realidad cartagenera tiene cierto parecido a la Florencia de finales del siglo XV: una clase política corrupta, la iglesia corrupta y las opulentas familias corruptas. Es decir, una sociedad corrupta.

Ya en el poder, Savonarola mandó a la hoguera a los que se atrevían contradecirlo. Quemó obras de pintores famosos como Boticelli con su programa «hogueras de las vanidades». El discurso anticorrupción de Dau es una extraña mezcla de Maquiavelo con la locura de Savonarola.

Al principio la mayoría de la población florentina le creyó a Savonarola y lo eligió gobernante. Maquiavelo fue su asesor en el gobierno. Luego los dos tuvieron destinos diferentes. Savonarola terminó en la hoguera atizada por el mismo pueblo. Maquiavelo se exilió en una isla italiana donde escribió su opúsculo cumbre: El príncipe.

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La estrategia anticorrupción

¿Quiénes han denunciados la corrupción político-administrativa en los últimos años en Cartagena y Bolívar? Los que hemos enfrentado a la corrupción (periodistas y veedores) seguimos en nuestro país dando la batalla. Dau se fue hace 17 años a Nueva York a trabajarle a una compañía que probablemente está vinculada a los «fondos buitres».

Los holdouts o fondos buitres buscan entre sus víctimas a Estados y empresas altamente endeudadas y con dificultades financieras. Compran las deudas a bajo precio. Y luego obtienen el 500 por ciento de ellas a través de presiones diplomáticas de países que apoyan este tipo de actividades como Estados Unidos y Gran Bretaña.

A pesar de ello y de su dinero, Dau y su equipo no fueron protagonistas de ninguna de las investigaciones anticorrupción de los últimos 15 años. Las denuncias contra el gobernador Dumek Turbay obedeció a un show de marketing electoral para lanzar su nombre como el único «candidato anticorrupción de Cartagena». Fue veedor en 1999, pero se gringolizó con el sector financiero de Nueva York.

Es fácil lanzar calificativos de «malandrines» o hablar de «la opulenta vida del gobernador» sin ningún sustento fáctico, sin investigación y, lo que es peor, sin pruebas. Pero también es fácil decir que los malandrines gobiernan mientras me lleno el buche con un fondo buitre. Claro, fue una táctica electoral para darse a conocer por las redes sociales. Eso es todo. Es oportunismo craso.

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El pequeño malandrín

Un pequeño malandrín anda suelto gritandole malandrines a los candidatos de las maquinarias políticas. ¿Acaso Javier Cáceres (el Chuzo) no hizo lo mismo y salió más malandrín que todos los malandrines que acusaba? ¿Un loco suelto con una bomba que amenaza explotar? ¿Se vió su propia viga? ¿Qué virtudes y acciones tiene como para representar al candidato de la anticorrupción?

Las investigaciones que realizamos contra el paramilitarismo nos costó muchas amenazas de muerte y desplazamiento forzado. De igual manera el destape de la parapolítica. En 2005, investigué al rector de la Universidad de Córdoba, Victor Hugo Hernández, impuesto por el Mono Mancuso. Me denunció por injuria y calumnia, pero archivaron el proceso contra mí cuando lo condenaron a 35 años de cárcel por los mismos hechos que investigué. Se impuso la verdad.

De la misma manera, el presidente del congreso Javier Cáceres Leal (coach de Yolanda Wong), me hizo condenar en primera instancia por injuria y calumnia. Pero cuando la Corte Suprema lo capturó y condenó a 9 años de prisión por los mismos hechos que yo lo denuncié, el Tribunal Superior de Cartagena me absolvió en segunda instancia. Se volvió a imponer la verdad.

¿Dónde estaba Dau?

En los últimos 19 años la ciudad ha vivo períodos difíciles, cuyos problemas fueron agravados por la corrupción y la decadencia de su sistema de gobierno. Si bien Dau se exilió en Nueva York aduciendo persecución, tal exilio no le da patente de corzo para regresar como embajador de los fondos buitres.

Asimismo, en este período me han atacado con 12 procesos judiciales de
connotados financistas electorales, como Alfonso Hilsaca y la familia Alfonso López. También he recibido ataques de iglesias corruptas como la que lidera el pastor Miguel Arrázola. Puse en el banquillo al alcalde Dionisio Vélez con sus cuentas en Panamá, pero la chueca justicia lo ha protegido. Solo ahora la Procuraduría le abrió pliego de cargos por los puestos de salud.

Denuncié la corrupción en el sector de la construcción, la cual explotó con la tragedia del edificio de los Quiroz. La justicia solo atacó a los Quiroz, pero a los piratas de cuellos almidonados permanecen intocables. Pusimos al descubierto el cartel de la hemofilia en Bolívar.

¿Dónde estaba William Dau cuando se produjeron todas estas denuncias? ¿Comiendo maíz que los fondos buitres le tiraban en una lujosa oficina de Nueva York? ¿Oportunismo? Claro que es un vulgar oportunismo hacer milagros con camándula ajena. Es una conducta antiética y antiestética. ¡Inmoral!

Sin propuesta política

Escuchar a Dau da tristeza. Lo único novedoso es la aplicación de inteligencia artificial para la contratación pública. Parece que copió mal lo que propuse en mi fallida candidatura a la alcaldía de Cartagena, negada injustamente por la Registraduría. Lo que dije en mi programa de gobierno, Cartagena Heroica, fue aplicar la tecnología de punta del block-chain, la forma transparente e inteligente de combatir la corrupción en las licitaciones públicas.

Pero también el block-chain permite una mejor participación ciudadana en las decisiones públicas. Se trata de democratizar el sistema político con una participación real y virtual de lo ciudadanía cartagenera. Porque la corrupción es un derivado. O sea, una consecuencia y no la causa de los males que soportamos en la ciudad. La corrupción los agrava, pero ella es consecuencia de un sistema político dominante antidemocrático. Y no lo contrario.

Por ejemplo, los fondos buitres son expresión de la corrupción política, financiera y jurídica legalizada por estados expoliadores, como Estados Unidos y Gran Bretaña. Los mismos fondos buitres que se apoderaron de las deudas de Argentina, Grecia, Perú y del sector inmobiliario de Estados Unidos y España.

Los buitres

¿Cómo un exponente de los fondos buitres nos viene a dar lecciones de moralidad pública? El capitalismo salvaje (manchesteriano) parió los fondos buitres y estos, a su vez, tienen una cadena de abogados que ejercen auditorías jurídicas y financieras desde Nueva York, donde trabajó William Dau. Es la filosofía política manada de Wall Street: la especulación financiera. Esta es la GRAN CORRUPCIÓN del capitalismo manchesteriano moderno. ¡Eso representa el Turco Dau!

Por su parte, el Turco Hilsaca, la familia Alfonso López, los García Romero y los capos de la salud de Bolívar, no le dan ni por los tobillos a los especuladores financieros que, con sus oficinas de expertos juristas como Dau, capturan deudas y después las cobran al 500%.

Una persona inteligente y bien informada no se deja deslumbrar del discurso anticorrupción de Dau. La indignación que nos causa la corrupción política en Cartagena, tampoco nos puede cegar. No me lo imagino como alcalde. Sería un Manolo Duque con trastorno mental.

¿Dau, como alcalde de Cartagena, suscribiría un contrato con algún fondo buitre para rescatar lo que se han robado los financistas electorales? Sería una locura. Pero más locos serían sus electores que solo se dejarían llevar del sentimiento de indignación que nos embarga la corrupción galopante de Cartagena.

El marketing digital le ha funcionado para captar la atención de algunos incautos que creen que el mundo comienza y termina en las redes sociales. El pequeño malandrín de Maquiavelo está vivo, como vivo está el Chuzo. Quiere combatir la corrupción política de Cartagena con la madre de la corrupción capitalista: los fondos buitres. Para más piedra, gringos.

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About Author

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.