Author Lucio Torres

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.

Análisis

La Madame, una puta respetuosa con un servicio de fantasía (II)

Ver a Liliana Campos Puello —popularmente conocida como la «Ronca» o «Madame»— acusada por la Fiscalía de ser proxeneta, sentada en la celda No 1 de la decrépita cárcel de mujeres de San Diego, en el centro histórico de Cartagena, nos hace pensar que del éxito al fracaso solo hay un paso. Ya no están los yates lujosos. El whisky a la roca. El sangundeo. El goce. Los verdes americanos. ¡La dolce vita! No hay nada de eso. Donde hay historias, tristes historias de mujeres alegres con un reciente pasado sórdido, desenfrenado y sin límites, como el caso mismo de Liliana Campos.

Crónica

Demonio dejó en vergüenza a la pastora María de Arrazola en un “acto de liberación” (exorcismo) y salió herida.

Eva María Bohórquez Pérez, 42 años, había llegado este viernes 17 de agosto al servicio de la iglesia Ríos de Vida para participar en lo que denominan “Viernes de Milagros”. Eran aproximadamente las 11:55 de la noche, cuando su cuerpo comenzó a descomponerse mientras escuchaba la prédica de la pastora María Paulina García de Arrázola. Parecía que los demonios comenzaban a hacer de la suya. La hora era propicia para una batalla espiritual.

Investigación

24 líderes comunales de Cartagena están en la mira de bandas del microtráfico, el boleteo y el sicariato

Los líderes comunales de Cartagena están en la mira. Alex Gómez es un líder comunal del barrio Olaya, sector Central, que a finales del año pasado se salvó de un pelo, luego que dos sicarios se presentaron en su casa y le hicieron varios disparos, pero pudo huir sano y salvo. Pero quien no pudo salvarse fue el presidente de la junta de acción comunal (JAC) del barrio Nelson Mandela, sector 13 de junio, Jorge Eliécer García, 37 años, natural de Cartagena. El 5 de octubre de 2017, los sicarios llegaron a su casa, le reclamaron y, acto seguido, le dispararon y cayó muerto.

Investigación

«Mermelada tóxica» (I) Los dineros para la paz y las víctimas se van como agua en porqueriza

El día en que Luis Miguel García, 58 años, víctima del conflicto armado en los Montes de María, fue incluido junto con tres hermanos en una lista de beneficiarios de una porqueriza, se sintió el hombre más feliz del mundo, porque por fin iban a paliar el hambre y la escasez que sus familias vienen padeciendo desde aquellos aciagos momentos en que fueron desplazados violentamente por paramilitares en la vereda Puente de San Jacinto Bolívar, en la que cultivaban productos de pancoger y tenían sus animales de corral. Pero tal felicidad se diluyó, como agua en la porqueriza que le entregaron a medio terminar, y, en una semana, de los 13 puercos donados, solo sobrevivió un marrano.

Análisis

Duque, un presidente sin historia y sin ideas

El discurso de posesión del nuevo presidente de la República de Colombia, Iván Duque Márquez, fue una puesta en escena como su misma posesión. Pareció el discurso de un recién graduado desorientado con deseos de inspirar a su audiencia.  Quiso despertar la emoción, al estilo TED, más que la razón. Su contenido vacuo, fue más de lo mismo de los 16 años de uribismo-santismo, pero arropado con un palabrerío nuevo llamando a la unidad mientras su homólogo del congreso, Ernesto Macías, daba la puñalada trapera al mejor estilo del traqueto paisa—cachaco. 

Análisis

La Madame, la diosa afrodita que satisfacía caprichos sexuales de las élites y no de “mondaos”

Mientras en la proa del yate, rumbo a Cholón en las paradisíacas islas del Rosario, la Madame y varias de sus “chicas lindas” perreaban con cervezas y whisky al son de un reggaetón, una de ellas arrodilladas entre las piernas de unos de sus clientes que estaba recostado a la mesa de la bañera de la nave, le hacía sexo oral. Pareciera que le estuviera haciendo un masaje normal, porque la Madame y las demás chicas conversaban entre risas y expresiones propias de una jerga sexual, sin detener sus miradas en la escena de sexo en vivo de cómo una de sus compañeras le hacía la felación al afortunado cliente.

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