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!Resistiremos, Cartagena Heroica!

¡Resistiremos! Si hemos de salir de la contienda electoral 2019, saldremos de pie. Pero nunca arrodillados. Cartagena Heroica no se arrodilla. Tal como sucedió en el Sitio de Morillo, Cartagena resistió al criminal asedio hasta la inanición, pero no se arrodilló. ¡Resistiremos!

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Soy de una estirpe donde aprendí a no arrodillarse sino ante Dios. ¡Resistiremos! ¡Resistiremos! La Registraduría no nos da garantías para tener la oportunidad de transformar la realidad cartagenera. Nos tumbó 48 firmas y solo nos validaron 47 mil. Ya presentamos el recurso de reposición.

1815: ¡Resistiremos!

En 1815 el pueblo heroico de Cartagena, liderado por hombres y mujeres heroicos, no se rindió, resistió hasta cuando su piel quedó pegada a los huesos. Ni las enfermedades, ni el hambre, ni el miedo pudieron con el pueblo heroico de Cartagena. Su respuesta ante el sitio de Morillo fue: ¡Resistiremos!

Nos presentamos en esta contienda electoral porque amamos a Cartagena. No nos motiva intereses particulares ni egos. Como periodista demostramos ser contundente. Como docente enseñamos la validez de la democracia y de los derechos humanos. Seguiremos en esa tarea, aunque nos saquen del camino electoral. Nos queda la enseñanza y el aprendizaje para que el pueblo asuma su destino con conciencia.

Sin embargo, esta participación electoral ha sido uno de los grandes aprendizajes que hemos tenido. ¡Resistiremos! La real política es un camino de trampas. Ahora aprendimos que debemos sortear en la práctica con todo tipo de tramoya. Es nuestra realidad política. Para cambiarla, debemos duplicar nuestros esfuerzos en la enseñanza de lo que debe ser la política para la defensa de la democracia.

¡Resistiremos! El pueblo heroica no se rinde. ¡Cartagena Heroica no se rinde!

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Lucio Torres pidió rectificación al CNC-CM& por excluirlo de la encuesta para la alcaldía de Cartagena

Edison Lucio Torres, después de retirarse del periodismo de investigación, realiza la campaña de recolección de 120 mil firmas para inscribirse como candidato a la alcaldía de Caratagena
Edison Lucio Torres, después de retirarse del periodismo de investigación, realiza la campaña de recolección de 120 mil firmas para inscribirse como candidato a la alcaldía de Caratagena.

El Consejo Nacional de Consultoría (CNC) EXCLUYÓ al periodista y docente de derechos humanos, EDISON LUCIO TORRES, en las encuestas cuantitativas que realizó para saber las preferencias de los cartageneros y cartageneras en materia de alcaldía y que fueron publicadas por CM&, dirigido por Yamit Amat, manifiesta comunicado de Cartagena Heroica.

Las encuestas cuantitativas del CNC -que publica CM&- sobre las preferencias de la opinión pública no solo excluyen a LUCIO TORRES sino también a las miles de personas que han firmado para que sea el próximo alcalde de Cartagena de Indias. Igualmente es una falta rigor en el estudio de la opinión y una violación al derecho fundamental a la igualdad.

LUCIO TORRES, en carta dirigida a Carlos Lemoine donde solicita rectificación, dijo:

“Los que diseñaron la encuesta cometieron un craso error que pone en entredicho su labor para auscultar la opinión pública nacional. Bastaría con una llamada a la Registraduría para establecer mi nombre, o en su defecto, una llamada a mi persona.  Los directores de CNC (Carlos Lemoine y Pablo Lemoine) son personas idóneas que han construido un buen nombre. Pero deben ser más rigurosos al reclutar a sus colaboradores en el área de estudios de mercadeo en la Costa Caribe, porque estarían favoreciendo a unos y perjudicando a otros.  

Lucio Torres, como se le conoce en el medio periodístico, concluyó en su carta de aclaración:

“Cartagena pasará de ciudad sitiada, tomada y colonizada a una ciudad libre. Se fomentará la inclusión identitaria basada en la cartagenidad que fortalezca el derecho a la igualdad. Este sueño es posible si todos y todas nos unimos para la TRANSFORMACIÓN CREATIVA que debemos iniciar en los próximos 4 años. El movimiento ciudadano Cartagena Heroica, liderado por Edison Lucio Torres, está avanzando con la recolección de 120 mil firmas para la alcaldía”.

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Colombia en la encrucijada del 17 de junio: Mafia y antimafia. Petro pide acuerdo en lo fundamental.

Petro pasó a la segunda vuelta. Ahora a buscar los 10 millones de votos. ¿Imposible? Nada es imposible si hay colombianos soñadores.

¿Si Sergio Fajardo y Gustavo Petro hubiesen pasado a la segunda vuelta presidencial del 17 de junio, estuviera relajado. Cualquiera de los dos que ganara, traería esperanza, mejor educación y seguramente habría voluntad política para construir unos acuerdos de paz que ya están dando frutos, pues, en estas elecciones no hubo una sola noticia trágica relacionada con la guerrilla. Pero la realidad política es otra. Iván Duque  con el 39,14 % lideró los resultados de la jornada del 27 de mayo provocando una encrucijada inevitable: Gana la mafia o la antimafia.

La gente de buena solvencia moral se verá abocada a asumir una decisión en esta coyuntura electoral. Explicarles que es el momento para iniciar un proceso de cambio pacífico hacia una Colombia que siempre ha sido engañada en los últimos gobiernos. Sin radicalismo, sin ofender a los que siguen a Duque, porque la mayoría de ellos han sido engañados por una propaganda política distorsionadora, tal como lo dijimos en ¿DUQUE, “EL NIÑO MIMADO” DE LA MAFIA? (dele clic):

«No me sorprendería que el pueblo colombiano votara masivamente por Duque. Lo haría por dos razones: El miedo y la manipulación criminal de los que detentan el poder. Pero también hay una razón: Un alto porcentaje de la sociedad colombiana está dominada por la cultura traqueta, la cultura de los antivalores, el enriquecimiento ilícito, la maroma, el truquito, la trampa, la mentira. Y por desgracia, los que defienden a la familia, son los mismos que odian a los que son diferentes, al marica, a la prostituta, a la discapacitada o al que tiene un color diferente. Toleran la corrupción, el crimen y el engaño. Toleran las masacres y los homicidios selectivos y masivos, como cuando en la Alemania de los años 30 comenzaron primero con los judíos, después con los líderes sindicales y, por último, contra aquellos que se oponían a la dictadura odiosa de Hitler».

Cabe aclarar que soy un periodista de investigación, libre, comprometido con los derechos humanos, la defensa de lo público, la libre empresa y políticamente me enfoco en el futuro de nuestra martirizada nación. Por esta razón, en estos 20 días que restan, la mayoría de los escritos que publicaré, será para escudriñar la coyuntura electoral y me dedicaré de barrio en barrio a promover la necesidad de que el pueblo decida el próximo 17 de junio hacia la esperanza, la paz y la prosperidad con Petro presidente. Será una pausa activa en el periodismo. El país me necesita, mi ciudad me necesita, mis nietas me necesitan, mi familia me necesita. Le pido a mis lectores que me excusen por esta pausa activa. El amor a la gente y a la patria son las causas que llevo dentro y me motivan a luchar por el triunfo del futuro y la derrota del pasado. Serán 20 días de trabajo intenso. No estaré ausente, puesto que publicaré todos los días sobre la coyuntura electoral, y espero que ustedes interactúen conmigo. Mis lectores —como periodista— pido licencia, y les expreso mis agradecimientos.

Considero que el país exige orientadores de la opinión pública comprometidos con el futuro de Colombia. Contrario a lo que dicen los dueños monopólicos de los medios de comunicación,  el país necesita de gente buena que promueva verdaderos cambios para romper los falsos dilemas creados por la propaganda uribista para manipular a los incautos con pendejadas como «castrochavismo«, «Colombia otra Venezuela, «Expropiación«, y tantas otras propaladas por los señores de la campaña del candidato Iván Duque. ¡No crean en esas pendejadas! Los tramposos se valen de la distorsión de la realidad para ganar adeptos y confundir a la opinión pública mediante el miedo.

Gustavo Petro debe ahora mismo reunirse con Sergio Fajardo, Compromiso Colombia, Polo Democrático y Alianza Verde. Igualmente con las directivas del partido de la U, el partido Liberal, y los conservadores independientes para propiciar un gobierno de coalición con tres o cinco temas concretos: Paz, Educación y Salud, desarrollo del agro y cambio climático. Se trata de precisar los temas y hacer una pedagogía general para explicarlos con plastilina.

Acuerdo en lo fundamental

Petro puede sobrepasar los 9 millones de votos en la segunda vuelta con una alianza flexible, generosa y sin ambigüedades. Los 4,5 millones de votos de Fajardo y más de la mitad de los votos de Cambio Radical (1.4 millones) y del partido Liberal (400 mil) se vendrán para donde Petro con un pacto —como se dijo— más flexible y sin reparación. La campaña debe ser más organizada y reunir los recursos necesarios para cumplir con su misión. Una vez consolidada esta alianza, debe estructurar su gabinete y darlo a conocer con anticipación. En el discurso de esta noche, Gustavo Petro habló del acuerdo en lo fundamental, mientras el auditorio clamaba ¡unidad! ¡unidad! ¡unidad!

Al cierre de su discurso, que no fue transmitido por los medios de comunicación tradicionales, el candidato presidencial Gustavo Petro dijo:

«Necesitamos un tránsito hacia la sociedad de justicia social; amerita una época que Colombia tiene derecho a vivir. Somos la generación de la paz, de la democracia. Nos corresponde entregarle este territorio a los niños para que jamás ellos y ellas vayan a vivir lo que nosotros vivimos, la violencia».

El 17 de junio los trabajadores, la clase media y muchos empresarios le apuntarán al cambio. La mafia quiere seguir dominando. Los criminales que usurparon las instituciones democráticas, quieren regresar en la Casa de Nariño. ¿Los Noguera, Job, Arias, y todos los personajes que rodearon a Uribe están esperando que Duque gane para regresar por lo que no alcanzaron a llevarse. Es hora de quitarnos la venda para resolver el dilema mafia Vs antimafia a favor de Colombia.

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¿DUQUE, «EL NIÑO MIMADO» DE LA MAFIA?

Conocí a Gustavo Petro Urrego en Barranquilla, a comienzo de la década de los 90s. Vestía un yin desteñido y una camisa dacrón manga larga blanca. Estábamos jóvenes. Me pareció un hombre brillante, comprometido y apasionado por sus causas. Soy un hombre de pasión y de razón, como Petro. Estudioso de la realidad. Los dos hemos estado en debates públicos ( precandidatos presidenciales, 2009) y lo respeto, porque lo que sabe, lo que refleja, no es producto de una campaña de marketing y maquillaje publicitario como su principal contrincante, Iván Duque, hijo de un servil de los despojadores de tierra, de esos antioqueños malos que llegaron a territorio costeño para quedarse con las tierras de los pobres del campo, como fue el caso de la familia Meza en la isla de Guaranao, al frente de Tierrabomba, Cartagena de Indias.

Petro es prepotente, si. Es autosuficiente, sí. Que no le gusta la organización partidista, sí. Que le gusta la montonera, sí. Que tiene veleidades, sí. Que no tuvo tino para apoyar al que posteriormente fuera su verdugo (el procurador Ordoñez), sí. Que tiene cipote ego, si. Que cometió muchos errores como alcalde, si. Pero prefiero en la Casa de Nariño a un hombre antimafia que a un niño mimado de la mafia. 

El caudillismo

Los caudillos, desafortunadamente, son así, como Petro. Que el caudillismo es un liderazgo que está llamado a recoger, sí. Es la gran debilidad que nuestro candidato preferido tiene. Petro es el último caudillo del sigo XX. Tres grandes caudillos hemos tenido en la historia contemporánea: Gaitán, general Rojas y Galán. El caudillismo en América Latina se desarrolló en siglo XX con el surgimiento del populismo. En tanto, que en las postrimerías del siglo tomó fuerza el neocaudillismo popular de orientación derechista, corruptor y destructor de la Carta Democrática Interamericana (2001) que tuvo su máxima expresión con Fujimori (1990-200, Perú), (Uribe, 2002-2010 Colombia) y Venezuela (Chávez, 1999-2013). En este último, el caudillismo populista fue de izquierda aliado a la franja corrupta del ejército venezolano.

La Carta Democrática surgió para cerrarle el paso a fenómenos antidemocráticos como el caso Fujimori, quien ya en el poder gobernó para él y no para el pueblo basado en un populismo de derecha. Destruyó los contrapoderes mediante el fraude y la desinstitucionalidad democrática con el contubernio de sectores de la mafia peruana. Pese a esto, el populismo de derecha llegó tardíamente a Colombia con el fenómeno Uribe. Nuestro país no aprendió la lección de Perú con Fujimori, quien dejó una nación descuadernada, lo mismo que hizo Uribe, 10 años más tarde. Ambos presidentes prometieron seguridad, pero el país se volvió estructuralmente más inseguro para la ciudadanía, y seguro para el gran poder patrimonial del campo. Ya podemos transitar por las carreteras del país e ir a las fincas, pero el ciudadano en las pequeñas y grandes ciudades está más inseguro. Ese es la herencia del populismo de derecha de Uribe, respaldado por un gran porcentaje de una sociedad dominada por el crimen y el miedo.

Sociedad alienada

No me sorprendería que el pueblo colombiano votara masivamente por Duque. Lo haría por dos razones: El miedo y la manipulación criminal de los que detentan el poder. Pero también hay una razón: Un alto porcentaje de la sociedad colombiana está dominada por la cultura traqueta, la cultura de los antivalores, el enriquecimiento ilícito, la maroma, el truquito, la trampa, la mentira. Y por desgracia, los que defienden a la familia, son los mismos que odian a los que son diferentes, al marica, a la prostituta, a la discapacitada o al que tiene un color diferente. Toleran la corrupción, el crimen y el engaño. Toleran las masacres y los homicidios selectivos y masivos, como cuando en la Alemania de los años 30 comenzaron primero con los judíos, después con los líderes sindicales y, por último, contra aquellos que se oponían a la dictadura odiosa de Hitler.

La sociedad colombiana actual parió a un presidente comprobadamente mafioso, financiado en sus inicios por la mafia de los Ochoa, luego por Pablo Escobar y después por los paramilitares, aliados de grandes terratenientes y militares corruptos. Un Presidente que fue elegido en primera vuelta en 2002, y lo volvió a elegir en 2006 a sabiendas de los crímenes cometidos antes y durante su mandato. No es gratuito que casi todo su gabinete estuviese empatado —no de mermelada— de sangre, sangre humana. Los falsos positivos que estallaron en las manos de Santos cuando era ministro de la Defensa, los arrestos arbitrarios a líderes populares por los cuales la nación debió pagar multimillonarios daños por demanda judiciales. Uribe aceitó la maquinaria criminal entre 2002 y 2010. Si hubiese justicia en Colombia, Uribe no estuviese en el senado, sino en la cárcel, como Fujimori, en Perú. Pero Uribe sigue vigente, porque es una sociedad que tolera el crimen y la mafia. Trinos —como aquél donde se alegró por el asesinato Areiza, uno de los testigos contra el mafioso de su hermano Santiago Uribe— los escribe desde el seno del senado que escucha su discurso ambivalente.

Ahora esa misma maquinaria criminal tiene a un niño bonito, maquillado, aconductado, maleable como la plastilina. Un gordito bonachón, afable, de buen hablar, de palabras y gestos precisos para la cámara y el micrófono con el fin de subyugar mentes alienadas, adocenadas, y huecas. Mentes pobres, superficiales y vanidosas, mentes que no piensan en el futuro ni tampoco en el presente. Mentes que quieren riquezas individuales sin prosperidad para el país. Mentes violentas que no escatiman matar al Otro por pensar diferente. Mentes criminales que prefieren robarse el dinero de la salud para la gente más pobre. Mentes que lamen la mano de sus amos, como aquel joven negro que considera la pobreza y la desigualdad como algo normal y necesaria. Tal como algunos negros esclavizados que en el siglo XIX lucharon contra la abolición de la esclavitud, ya que sus amos los convencieron de que si eso sucedía, se iban a morir de hambre.

Mentes pobres que votan por la pobreza y la dictadura de la injusticia. Mentes domesticadas, esclavizadas, atemorizadas. Esto comprueba la tesis que desarrollé en mi libro ¿Adiós a la guerra? Cinco claves para la paz: Vivimos en una sociedad alienada por la violencia y dominada por el discurso ambivalente. Si, el mismo discurso de Iván Duque es ambivalente. Un discurso incongruente, que de boquilla dice luchar contra la corrupción, pero recibe el apoyo de los corruptos y parapolíticos. Allí no hay congruencia. Lo mismo que hizo su padre Iván Duque Escobar cuando fue gobernador de Antioquia (1981—1982) nombró alcalde de Medellín a Álvaro Uribe Vélez, recomendado de la mafia, especialmente por sugerencia de los Ochoa y de Pablo Escobar. ¿Se olvidaron de esto? ¿Cómo lo han escondido? ¿Por qué Petro y los demás candidatos no han recordado este episodio que yo señalo en mi libro —próximo a publicar— el Lado Oscuro del Príncipe? La mafia había llevado al poder a Iván Duque padre como gobernador, y a Álvaro Uribe, alcalde de Medellín, impulsor de «Medellín sin tugurios» patrocinado por Pablo Escobar y los Ochoa. Uribe debió renunciar a la alcaldía, porque Betancur se lo exigió a Duque Escobar. ¡Eran los tiempos de una mafia naciente!

No entiendo dos cosas. Uno, que empresarios honestos y con valores, iglesias cristianas evangélicas y personas de bien, apoyen ese proyecto mafioso que tiene en Duque su continuidad. Dos, que empobrecidos, negros empobrecidos, mujeres maltratadas y violadas, campesinos, mototaxistas, taxistas, desempleados, victimas del conflicto armado, vendedores ambulantes, vendedor de minutos, gay, lesbianas, carbonero, vendedor de guarapo, artesanos, vigilantes, maestros honestos, pescadores, periodistas mal pagados, voten por Duque. Si no quieren votar por Petro, porque es prepotente, autosuficiente, caudillista, etc., pueden hacerlo por Fajardo o de la Calle. ¿Pero por Duque? Votar por Duque es tener una mente de pobreza. Y no te estoy ofendiendo si has decidido votar por él. No hay peor ciego que aquel que no quiere ver. La pobreza mental nos trae pobreza material, violencia y dictadura del crimen. ¿Quién elige a nuestros gobernantes? ¡Tú! Esto resume a la sociedad alienada.

Podemos decir todo lo negativo de Petro, pero es un hombre legal, honesto, que no se arruga, que no sigue los designios de algún poderoso sino de sus propios designios. Que es un antimafia, que no se ha enriquecido como el padre de Iván Duque, fiel representante de esa mafia que permeó a grandes familias de bien de Antioquia, fenómeno retratado en el cine (Sumas y restas, 2005) por Victor Gaviria, un antioqueño bueno. Duque fue una de esas familias pobres que luego se hicieron poderosas, gracias al amparo de Julio Cesar Turbay Ayala y de la mafia del narcotráfico. Estos son los orígenes remotos de Ivan Duque Márquez, el niño mimado de la mafia.

Mafia y antimafia

Petro es la antimafia. Duque es el chico delicado de la mafia. ¿A quién prefieres? Está bien, a ninguno de los dos, pues, entonces tienes otras opciones: Si eres Antioqueño y de la clase media, vota por Fajardo; si eres fiel al partidismo y a la institucionalidad con deseos de paz, vota por De la Calle. Pero yo voy a votar por Petro, porque si no lo hago, se corre el riesgo que se meta Vargas Lleras, y no quiero estar más nunca en el dilema de las elecciones pasadas: Presidente Santos Vs Oscar Iván Zuluaga.

Si tu votas por Petro, ten la plena seguridad de que hará todo lo posible por cumplir las promesas electorales, incluso, a costa de su propia vida. Hace ocho años, el presidente Uribe presentó a Juan Manuel Santos como su candidato en contraposición a Antanas Mockus, y el pueblo terminó votando por el candidato del caudillo de derecha. ¡Al pueblo lo hacen equivocar con el marketing político que los poderosos diseñan con empresas extranjeras! Así lo hicieron en 2002 con Álvaro Uribe Vélez, el primer presidente criminal elegido popularmente, tal como el pueblo alemán eligió a Adolfo Hitler. Y luego lo hicieron con Santos. ¿Te acuerdo del plebiscito? ¿Ya se te olvidó lo que reconoció el gerente de la campaña del NO, Juan Carlos Vélez, otro antioqueño malo de la misma cuerda de Uribe?

¡Los que rodean a Uribe, casi todos son mafiosos! Si gana Vargas Lleras, gana el clientelismo y la mermelada. Si gana Duque, gana la mafia. Si gana Petro, gana la esperanza. Y entonces, les podremos decir a Fajardo y a De la Calle, Uníos por una Colombia en paz, si hay segunda vuelta, lo cual es casi seguro.