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Análisis

Las alcaldías locales de Dionisio fueron un fortín de corrupción

Heidy Villarreal, en medio de sus jefes, Dionisio Vélez y Carlos Coronado. Estos dos deben responder por los $250 mil millones y la réplica de la espada de Blas de Lezo.
Hace un año Dionisio Vélez dejó la alcaldía de Cartagena llevándose entre sus alforjas un costal de contratos de obras como parte de un concierto de sinfonías inconclusas, cuyo detrimento patrimonial está por establecer la Contraloría General de los $250 mil millones producto de un préstamo para infraestructura en salud, educación y vías. Pero no fue el único. Su alcaldesa de la localidad de la Virgen y Turística, Heidy Catherine Villarreal Vega, quien todavía el 31 de diciembre de 2015 firmaba contratos para completar los $11.087 millones, es su digna emuladora. 

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Cesó la horrible noche: se firmó la paz!

Apretón de manos del Presidente Santos y Rodrigo Londoño, jefe de las Farc, tras la firma del histórico Acuerdo Final de Paz en Cartagena.
Apretón de manos del Presidente Santos y Rodrigo Londoño, jefe de las Farc, tras la firma del histórico Acuerdo Final de Paz en Cartagena.

Jopo de susto de Timochenko

Los lamentos de las Alabadoras de Bojayá precedieron una ceremonia sobria y acachacada con un toque Caribe por las guayaberas de lino-olan que lucían los asistentes, y también por la alta temperatura y el cielo azul de la Bahía de Cartagena. Pero en el Caribe y, especialmente en nuestra querida Cartagena, suceden cosas mágicas que nos la creemos.

Cuando los periodistas creíamos que el trastabillar de Timochenko al firmar el tratado iba a ser la nota jocosa de la tarde, nadie sospechaba lo que venía. El jefe de las FARC intervenía, y cuando ya estaba presto a darle la última puntada de su discurso con el pasaje de Mauricio Babilonia, del mismo cielo surgieron dos monstruos que vomitaron grandes lengüetas de fuego y estremecieron el recinto del Patio de Banderas del centro de convenciones Cartagena de Indias, pegándole jopo de susto al otrora comandante Timochenko, quien interrumpió su parla, porque seguramente creyó que lo estaban bombardeando. Su boca entre abierta y su vista perdida en las alturas, nos hizo pensar que sería el mismo susto que sufrieron Cano y el Mono Jojoy cuando sus campamentos fueron bombardeados y posteriormente ejecutados para que -el hoy presidente de la paz- los exhibiera como trofeo de guerra en su papel de Ministro de la Defensa de su hoy archirrival, Álvaro Uribe Vélez.

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Votar SÍ y después la Constituyente para que la PAZ se haga realidad

El es una esperanza de paz

 

No quiero hacer autobombo, pero para que quede constancia histórica, en mi libro ¿Adiós a la guerra? Cinco Claves para la Paz  digo lo siguiente en la página 384: