Categorías
Análisis

Pérez Casas mantiene contra la pared a Yolanda Wong (IV)

Luis Guillermo Pérez Casas, el magistrado del CNE que mantiene contra la pared a Yolanda Wong, la principal contrincante de William García en la disputa a la alcaldía.

Las solicitudes al Consejo Nacional Electoral (CNE) de revocatoria directa de su candidatura a la alcaldía de Cartagena, mantiene contra la pared a Yolanda Wong. Probablemente después del 27 de septiembre quede por fuera de la contienda electoral.

El 9 de septiembre tiene la audiencia pública en Bogotá ante el magistrado Luis Guillermo Pérez Casas en la cual deberá estar Yolanda Wong o su abogado y los demandantes. También podrá asistir el Ministerio Público y los ciudadanos interesados en este caso.

Existen dos solicitudes de revocatoria directa contra la inscripción de Yolanda Wong. La del abogado Raúl Bustamante y la que presentó este servidor. Las dos acciones deben ser unificadas por el magistrado Luis Guillermo Pérez Casas, quien recibió el encargo de iniciar la investigación contra la candidata a la alcaldía de Cartagena por el partido de la U.

Contra la pared

Wong quisiera que el magistrado Pérez la tuviera contra la pared bailando champeta. Foto tomada de su campaña.

Como lo dijimos, son dos denuncias radicadas contra la inscripción de Wong. Las dos coinciden fundamentalmente en lo mismo: la incompatibilidad de la exalcaldesa de inscribirse como candidata a la alcaldía de Cartagena el 25 de julio de 2019.

Debemos señalar que la prueba principal de la incompatibilidad de Wong la tiene el Ministerio del Interior. Esta instancia emanó el decreto mediante el cual se encargó como alcaldesa de Cartagena a Yolanda Wong.

Recordemos que la destacada abogada fue designada por el presidente Juan Manuel Santos a través del decreto 949 del 3 de junio de 2018. Cargo en el cual duró 10 meses y 8 días, hasta cuando el presidente Iván Duque nombró a Pedrito Pereira el 19 de septiembre y éste se posesionara al día siguiente, es decir, el 20 de septiembre de 2018.

El dato

Fíjese que ella deja de ser alcaldesa el 20 de septiembre. Pero para constatar este hecho, el magistrado Luis Guillermo Pérez tomó la siguiente decisión en el auto de la referencia:

«SOLICITAR a la Oficina de Talento Humano del MINISTERIO DEL INTERIOR, para que en el término de dos (2) días, contados a partir del recibo de esta comunicación, allegue a la presente actuación, la certificación del tipo de vinculación laboral en la ALCALDÍA de CARTAGENA DE INDIAS D.E.T y C., de la señora YOLANDA WONG BALDIRIS c.c. 45.760.403, señalando el cargo, períodos y funciones, durante el año 2018 .

CNE-AUTO RAD 16167-19

La audiencia

Sin embargo, Yolanda Wong tiene la oportunidad de desvirtuar las dos denuncias, la del abogado Bustamante y la del periodista. ¿Qué prueba contraria presentará? Está contra la pared. El ministerio del Interior no tendrá otra salida que presentar la información fáctica de su nombramiento, cargo y tiempo que duró en la encargatura.

Yolanda Wong está contra la pared. El 9 de septiembre el Ministerio del Interior presentará la prueba reina: certificado del período laboral como alcaldesa encargada, fecha de inicio y fecha de finalizado. Si confirma que la fecha de dejación de labores como alcaldesa encargada fue el 20 de septiembre, la Wong saldría de circulación electoral.

La audiencia también servirá para que ella, o su apoderado, desvirtúe los cargos de inhabilidad que pesa sobre su candidatura. Si lo hace, su candidatura seguirá adelante. Pero como son hechos cumplidos, las fechas claves (20 de septiembre de 2018 y 25 de julio de 2019) demuestran que entre una y la otra existen menos de 12 meses (10 y 8 días), el período prohibido del régimen de incompatibilidades.

Conclusión, el magistrado Luis Guillermo Pérez Casas tiene a la Wong contra la pared pero no bailando champeta, como quisiera ella. Está contra la pared y una espada apretada al corazón para la estocada final de su aspiración política.

Categorías
Análisis

El presidente Duque pasó al tablero a terna y designaría alcaldesa de Cartagena a Farah

Antonella Farah mira al presidente Duque, quien lee una de las 20 preguntas formuladas. Cortesía.

A las 3:30 de la tarde de este jueves, el presidente Iván Duque pasó al tablero en la Casa de Huéspedes a cada uno de los integrantes de la terna, de la cual designará, antes del lunes 17 de septiembre, al próximo alcalde o alcaldesa de Cartagena mientras dure la suspensión provisional del acto de elección de Antonio Quinto Guerra Varela proferida por el Tribunal Administrativo de Bolívar al admitir una demanda de nulidad de la Procuraduría el pasado 25 de mayo por presunta inhabilidad del elegido.

El presidente Duque se apersonó del ejercicio de designación del reemplazo de Quinto al formular 20 preguntas elaboradas por su equipo de asesores con base en estudios realizados por Funcicar y Cartagena Cómo Vamos. Precisamente las directoras ejecutivas de estas entidades, Carolina Calderón y María Claudia Peña, respectivamente, fueron invitadas por presidencia para que sirvieran como observadoras directas, junto con Hernando Andrade, presidente del partido Conservador, de las tres entrevistas y la firma de un Pacto de Buen Gobierno para Cartagena basado en 6 puntos: relaciones transparentes, presentar su declaración de renta, garantizar la verificación de la ejecución del presupuesto, revelar las relaciones contractuales de familiares, austeridad y combatir la corrupción.

Pedrito Pereira, Oscar Torres y Antonella Farah, como obedientes estudiantes, firmaron el pacto que el mismo presidente le puso en el escritorio. El primero que lo hizo fue Pedrito Pereira. Los tres fueron competentes y mostraron sus capacidad y su perfil en las respuestas de dos minutos, según manifiesta Carolina Calderón, una de las observadoras. Carolina —para despejar suspicacias que se regaron como pólvora en el medio político local — dijo:

«Conozco a los tres, tenemos amigos comunes y fueron invitados a la celebración de los 25 años de Funcicar. Me tomé la foto con Antonella Farah porque ella me lo pidió. Si Oscar Torres me hubiese pedido que me tomara una foto con él, lo hubiese hecho. Pedrito Pereira no fue».

¿Por qué Farah?

El presidente Duque, Pedrito Pereira y las observadoras María Claudia Peña AranaCarolina Calderón Guillot, junto con el parlamentario Hernando Andrade. Foto Presidencia.

¿Por qué el presidente de la República, Iván Duque —y no su ministra del Interior Nancy Patricia Gutiérrez— asumió directamente el proceso de designación del próximo alcalde o alcaldesa de Cartagena? Es la pregunta que todo analista debería hacerse. De acuerdo al análisis político, hay dos razones fundamentales que hacen sospechar que Duque se inclinará por Antonella Farah.

Primera razón. Existe una alta desconfianza del presidente Duque con la clase política de Cartagena. A pesar de recibir apoyo unánime de esos mismos políticos, Duque no confía ni de los mismos conservadores. Esta tesis es cierta, porque si no fuera así, desde hace más de un mes hubiese nombrado sin ningún problema al exparlamentario Pedrito Pereira, quien se encontraba debidamente habilitado y con el apoyo del partido conservador. Debido a que la primera terna fue cuestionada por la inhabilidad de Roxana López Fernández, algunos sectores conservadores como William Montes y el uribismo local quisieron incluir al exministro Fernando Aráujo, pero encontraron fuerte oposición de la senadora conservadora Nadia Blel. A raíz de esta situación —puedo decir con con grado de certeza— se resquebrajaron las relaciones de Montes y de Blel. Ante esa situación, dieron ingreso a la terna a Antonella Farah, representante de los gremios económicos.

Oscar Torres, mira al techo para responderle al presidente Duque una de las 20 preguntas. Cortesía.

Segunda razón. Farah Louis, economista con experiencia en relaciones públicas y de gobierno, tiene mayor acercamiento con los gremios económicos de la ciudad a través de la Asociación Náutica de Colombia, Asonáutica, de la cual fue su directora ejecutiva. No hay que olvidar que los empresarios ricos de la ciudad fueron los que pusieron la plata para que los trabajadores de sus empresas, incluyendo a sus familias, fueran a votar masivamente por Iván Duque, en la segunda vuelta. Las maquinarias políticas no fueron aceitadas por sus líderes, y esto lo tiene presente el presidente Duque. La lógica política es que esa deuda la puede pagar nombrando una alcaldesa de las entrañas de los gremios económicos de la ciudad, como lo hizo el presidente Santos y su ministro del Interior, Fernando Carrillo —hoy Procurador General— en 2012 al nombrar a Bruce McMaster como alcalde encargado.

El presidente Duque al pasar al tablero a la terna con las entrevistas, el pacto y el escenario de la Casa de Huéspedes, muestra su talante. Fueron hechos inéditos de Iván Duque para que el «parampampam» del nombramiento quede en manos de los gremios, es decir, de Antonella Farah Louis, una monteriana con corazón cartagenero sin ninguna tacha personal, porque de lo único que se le podría acusar es de pertenecer al «cartel del suero», como se le dice cariñosa o despectivamente a los cordobeses que se han destacado en el mundo económico, político, intelectual o cultural cartagenero. Según las razones expuestas, el nombramiento de Farah está asegurado. Pero como decía mi mamá, «en la boca del horno se queman los panes».

Categorías
Crónica

Yolanda Wong es el «plan b» del conciliábulo, si Quinto no retorna a la alcaldía de Cartagena

YOLANDA SABE ESCUCHAR. Aquí la alcaldesa escucha atentamente al periodista.

Antonio Quinto Guerra no pierde la esperanza de hacer su regreso triunfal al despacho de la Aduana, sillón que ocupa con denuedo, tacto y habilidad Yolanda Wong Baldiris, maestra de la adaptabilidad, que ha sabido sortear todas las tormentas que azota a la Isla del Congrejo. En la primera quincena de julio de 2018 se sabrá si Quinto se queda o se va, o si Yolanda se queda en la alcaldía hasta cuando ella quiera. Mientras William García, renuncia a la gerencia de Corvivienda para no inhabilitarse, ella se queda porque sabe que la norma le permite ejercer autoridad hasta el 29 de octubre de 2018, y de pronto su alcaldía se prolongue hasta el 31 de diciembre de 2019. Más vale un pájaro en mano que mil volando, pensaría ella.

La primera tormenta —y a la que sobrevivió Yolanda— fue el vendaval Carrillo (el procurador) que inicialmente suspendió —como medida cautelar— al alcalde Manolo Duque por tres meses por su conducta omisiva frente a la desidia de sus funcionarios que hizo sobrevenir la tragedia del edificio Portal Blas de Lezo II. (Finalmente fue suspendido por 10 meses). Y la Wong ahí, incólume, y se convirtió en la alcaldesa de la localidad 1. Vino una tutela diseñada por los asesores del exsenador Cáceres y restableció al popular Manolo en la alcaldía. Luego llegó el huracán Martínez (fiscal General) y arrasó con el alcalde de la isla y más de la mitad de su concejo y la contralora quedaron a recaudo en la cárcel de Sabanalarga y en la cárcel de San Diego. Y la Wong ahí, incólume. Fue ratificada, no una sino dos veces, por Sergio Londoño, alcalde encargado por el presidente Santos.

Al renunciar Manolo, obligó a unas elecciones atípicas el 6 de mayo ganadas por Antonio Quinto Guerra. Toda la maquinaria política estuvo presente en ese triunfo, con excepción de la senadora Daira Galvis, quien a última hora no apoyó a ningún candidato en las atípicas. Ella sabía que a Quinto lo iban a tumbar, por lo menos eso le dijo a sus líderes, según la versión de varios de ellos que reservo su identidad para no incomodar a nadie. Y la Wong ahí, incólume. Por el contrario, la nombraron secretaria del Interior. En esta secretaría encontró contratos que han sido cuestionados, como el convenio con el Colegio Mayor de Bolívar para fortalecer organizacionalmente a las víctimas del conflicto.¡Y no ha dicho nada! 

La fuerza del procurador Fernando Carrillo fue como un vendaval que soplara en la isla del Cangrejo. Tumbó a dos alcaldes elegidos popularmente: Manolo y Quinto. El primero renunció por acoso disciplinario y penal; y el segundo está por fuera por decisión judicial. Después de que el procurador Ordoñez acosó a Petro cuando fue alcalde, la jurisprudencia se modificó y ahora un servidor público elegido popularmente debe ser declarado insubsistente vía judicial.

Por último, el vendaval Carrillo azotó de nuevo con vientos huracanados sobre la Isla del Cangreso y presentó una demanda contra la elección a la alcaldía de Quinto Guerra haciendo que el Tribunal Administrativo de Bolívar lo suspendiera provisionalmente con la admisión de la demanda el 25 de mayo de 2018, 14 días después de su posesión.  Y la Wong ahí, incólume. Por el contrario, la nombraron alcaldesa encargada con el apoyo de Juancho García, Antonio Díaz (¿Antonio Díaz?, sí, el mismo que financió a Manolo y es propietario de varias grandes construcciones con licencias dudosas que le he seguido la pista), Alfonso Hilsaca Eljadue, los amigos de Enilce López, Lidio García, Giovani Meza y casi todos los financistas de la campaña de Antonio Quinto Guerra que también cerraron fila en torno a la Wong en un conciliábulo donde solo asistieron financistas, conciliábulo al cual he tenido acceso parcialmente con que se podría elaborar, en otro momento, un acta de esa reunión.

(Le interesa: Quinto, el efímero, no hizo caso: ¡Bye-Bye, alcalde!)

Este es el período de Manolo Duque, quien debía entregar a su sucesor el 1 de enero de 2020. Este ha sido el peor período que la Isla del Cangrejo haya sufrido, puesto que hasta ahora ha arrastrado a un destino incierto a dos alcaldes elegidos popularmente, a una contralora y a más de la mitad del concejo. ¿Cuándo se había visto esto? ¡Nunca! Pareciera que fuera un maldito designio de la Bestia que la Cartagena del Despeluque no alcanza a descifrar.

Pero ese maldito destino no fue causado por Manolo Duque ni siquiera por su hermano, José Julián Vásquez. No. Ellos fueron un accidente de la Bestia. Los verdaderos jinetes de la corrupción son los que capturaron el aparato distrital a través de elecciones sucesivas donde solo funciona el dinero y el clientelismo brutal de unos políticos profesionales. Estos políticos fueron los que llegaron donde los financistas y no tuvieron ningún empacho de entregarles los contratos de la educación, la salud y del medio ambiente a voraces empresarios que solo han hecho dinero con la plata de los más necesitados, los mismos que los vuelven a elegir periódicamente sin saber que están renovando la patente de corso para que sus familiares se mueran en medio de un sistema de salud perverso, reciban una pésima educación que los empobrece, y destruyan el medio ambiente. Son los financistas del statu quo que impiden el desarrollo social de la ciudad y la someten a la dictadura de la corrupción, en tanto Manolo Duque fue el pagapato de la Bestia. La frase de Manolo en la primera audiencia de legalización de captura lo decía todo:

«¿Y yo qué hago aquí?»

(Leer: Audiencia pública contra Manolo Duque, ¿desde este martes dormiría en su casa?)

Algún día entrevistaré a Manolo Duque y a José Julián para que digan la verdad, solo la verdad, y se retiren de la política en paz.

Los 30 días de Yolanda

Se han cumplido los 30 días de Yolanda Wong como alcaldesa encargada de Cartagena. Desde el pasado jueves 21 de junio —fecha en la cual el Tribunal Administrativo resolvió la solicitud de aclaración presentada por sus abogados y dio curso al recurso de apelación contra el acto locutorio que suspende provisionalmente el acto de elección— corren los 15 días para que el Consejo de Estado le resuelva la situación jurídica a Antonio Quinto Guerra. 

Si la decisión del Consejo de Estado es revocar el acto locutorio del Tribunal Administrativo, Quinto se queda y es muy probable que llegue hasta el 31 de diciembre de 2019. Pero si el Tribunal confirma la decisión de primera instancia, definitivamente Quinto tendrá que recoger sus motetes del palacio de la Aduana. Si esto sucede, «el plan B» es Yolanda. Si, ella se quedaría como encargada hasta que la Bestia la separe o se quede allí hasta el 31 de diciembre de 2019, salvo que renuncie antes del 29 de octubre de 2018, fecha límite para que los servidores públicos se retiren si quieren aspirar a las elecciones del 29 de octubre de 2019, día de elecciones de gobernadores, alcaldes, diputados, concejales y ediles.

Gracias a José Julián Vásquez, y al mismo Antonio Díaz, Wong recibió como premio de consolación la dirección de la Escuela de Gobierno y Liderazgo del Distrito de Cartagena, cargo al cual llegó como premio de consolación después de sufrir una dura derrota a manos de Dumek Turbay Paz, quien se quedó con la gobernación de Bolívar. En esa carrera para llegar al palacio de la Proclamación, Wong se quedó sin gasolina a mitad de camino para alimentar a los motores turbo que tenía su aplanadora maquinaria en las primeras de cambio de la competición. Pero debió hacer un pip stop (parada técnica, en el argot de la Fórmula Uno) para reabastecer  de combustible a su maquinaria, pero la gasolina nunca llegó, y Dumek no solo la sobrepasó, sino que la dejó muy relegada y su maquinaria la aplastó en la postrimería de la carrera.

La Wong no solo perdió la gobernación ante Dumek, sino que quedó endeudada, según las altas fuentes que poseo. De la misma manera como quedó Quinto en el primer y segundo intento de llegar a la alcaldía. Hoy sus acreedores podrían estar exigiendo el pago de esas acreencias que podrían intranquilizar a la alcaldesa encargada que se ha preparado para ser gobernadora. Su férrea voluntad la ha premiado —ya no con un premio de consolación— con una alcaldía que debe ejecutar cerca de $2 billones en obras públicas hasta el 31 de diciembre de 2019. Este golpe de suerte la pone a dudar para intentar una segunda oportunidad en el próximo período de llegar al solio de la Proclamación.

La China Wong —y lo digo con cariño— es una mujer con suerte o con una capacidad de adaptabilidad frente a los vendavales y huracanes que han soplado en la Isla del Cangrejo. Pero sea lo que sea, hoy es una mujer poderosa que podría definir quién sería el ungido de la Bestia para que gobierne en el período 2020—2023, o ella sea la que intente ser la próxima jinete en la Isla del Cangrejo.

ESCUCHE LA ENTREVISTA CON YOLANDA WONG

https://soundcloud.com/vox-populi-355055916/los-30-dias-de-yolanda-alcaldesa-de-cartagena

Categorías
Análisis

El cuarto de hora de Quinto con un gabinete de medio pelo (I)

A pesar de su muestra de autoritarismo, Quinto refleja un actuar vacilante. La administración distrital está en el limbo, paralizada.

Antonio Quinto Guerra Varela, conocido en el mundo político como Quinto, mantuvo a los cartageneros a la expectativa, ya que el día de su posesión, como alcalde de Cartagena, no presentó el gabinete que lo iría a acompañar  —si lo dejan— hasta el resto del período constitucional. Pero tal expectativa se convirtió en una frustración más, porque sus integrantes confirmaron las sospechas que los analistas políticos tenían de su factura: Es un gabinete eminentemente político y —para más piedra— de medio pelo.

Como periodista mi deber es captar la verdad en una inspección directa con la gente.

Fui al Palito de Caucho, centro Histórico de Cartagena, donde suele ir Quinto a consumir el consabido matrimonio que vende la mamá del exconcejal Alfredo Díaz Ramirez: Patacón con queso o con salchichón. Hice una auscultación con varios «analistas políticos populares» que pululan en el lugar y nos encontramos que casi todos coincidieron en decir que es uno de los peores gabinetes. Asimismo, me fui a altos estratos de la reflexión política, y me encuentro que el equipo de gobierno de Quinto para enfrentar su cuarto de hora no goza de popularidad. Sin entrar a juzgar u opinar si es malo o bueno, debemos decir que no cayó bien entre los pensadores de la cosa pública. Por ejemplo, una fuente de entero crédito, manifestó que hasta su mentor empresarial, Rodolfo Segovia Salas, está cabrero. Aunque Segovia está entrado en años y parecería que su vida se le acorta —el haber donado en vida su extensa biblioteca lo dice todo— sueña que el partido conservador se mantenga en el poder en el período siguiente de Quinto. Por esta razón —dice la fuente que no quiere dar a conocer su nombre— había considerado que su mentorado político debió salir con una nómina de lujo para que se pavoneara en el ámbito bogotano y pudiese gestionar recursos con motivo de los megaproyectos, los cuales ameritan en forma inmediata cerca de $1.5 billones.

Pero no. Quinto salió con un disparo de traqui-traqui: Una nómina eminentemente política, es decir, en representación de la maquinaria política que aplastó las intenciones de Andrés Betancourt. Quinto no quiere improvisar. La distribución de su gabinete tiene una milimetría con el fin de satisfacer principalmente a la voracidad burocrática de la Bestia política. Son 20 meses que estará en el lomo de la Bestia y no quiere improvisar. Quinto y su equipo van a lo que van, a lo que habíamos sospechado: ¡Despedazar el presupuesto distrital en su corto período que tendrá un monto global de $2.5 billones.

La Quinta Columna de Quinto

En una gerencia pública se debe tener en cuenta los siguientes cargos fundamentales, que se convierten en la Quinta Columna de un gobernante del orden distrital: El alcalde y sus secretarios de Hacienda, Planeación, General y Talento Humano. De aquí dependerá lo pertinente, eficaz y eficiente de la gestión pública del mandatario. La Quinta Columna de Quinto quedó así:

Hacienda: William Valderrama, de la Casa Montes—Gatos—Quinto. (Sobre William Valderrama favor leer la próxima entrega: La Hacienda de Quinto).

Iván Castro Romero, el planificador de Quinto muy cercano del empresario Hilsaca y del concejal César Pión.

Planeación: Iván Castro Romero, quien es arquitecto especialista en Urbanismo y Gerencia de Proyectos, con amplia experiencia en formulación de Planes de Ordenamiento Territorial y Planes Parciales, está afiliado al partido de la U y milita en el grupo del concejal César Pión González. Tuvo una OPS por varios años en Planeación y se desempeñaba últimamente como Gerente de Espacio Público. Su legado: Las calles y plazas del Centro Histórico fueron invadidas por bares y restaurantes. Algunas fuentes me dicen que es muy cercano al empresario Alfonso Hilsaca Eljadue. Castro Romero jugará un papel importante para la redefinición del Plan de Ordenamiento Territorial-POT y del Plan Especial de Manejo del Centro Histórico—PEM. 

Talento: Christian Herazo Miranda, presidente del Directorio Distrital del partido Conservador. Muy amigo de Quinto. Herazo debe manejar más de 8 mil órdenes de servicios (OPS) que serán esenciales para elegir al nuevo alcalde de Cartagena (2020—2023), y para ello el partido conservador apoyará a Pedrito Pereira, quien no va a repetir en la Cámara de Representantes. 

Secretaria General: Martha Seidel Peralta, seguidora de Pedrito Pereira, representante a la Cámara del partido Conservador. Esta secretaría tiene bajo su organigrama a Talento Humano y Logística del Distrito de Cartagena. En logística llega Jacqueline Ortega Díaz, una chica muy inteligente y preparada, recomendada del exconcejal conservador Adolfo Raad Hernández, quien se encuentra inhabilitado por la Procuraduría General con una sanción de 12 años.

Un andar vacilante

Quinto al impartir la orden a su nuevo director del Dadis, Antonio Sagbini.

Lo curioso es que, luego de su posesión el pasado 11 de mayo, hasta hoy 17 de mayo, Quinto no ha emitido el decreto de nombramiento de su gabinete. Se conoce la foto oficial difundida por su nuevo jefe de prensa. Se ha mencionado extraoficialmente varias versiones, pero el problema real es que Antonio Quinto Guerra todavía no se ha puesto de acuerdo con los representantes de cada uno de los integrantes de la maquinaria política a fin de que no sea engullido fácilmente por la Bestia antes de terminar su mandato. El nuevo jefe de Talento Humano no se ha posesionado pero ya comenzó a despachar. El director del Dadis entrante no se ha posesionado y ya hace presencia en actos oficiales, por ejemplo, en la Rendición de Cuentas del gerente de la Ese Cartagena de Indias, Roque Bossio Bermúdez, quien recibió un regaño público (al mejor estilo de Uribe) del alcalde Quinto. Aquí el mandatario mostró un talante autoritario al ordenar de inmediato que Antonio Sagbini convoque otra rendición de cuentas. El boletín oficial de la Oficina de Prensa —que precisamente ahora ocupa el periodista Anibal Terán Thom, quien al mismo tiempo (con todo respeto pregunto: ¿ya renunció? ¿liquidó su contrato? ¿hay inhabilidad sobreviniente?) es contratista de la Ese Cartagena— señala que Quinto dijo:

«El recién nombrado Director del Dadis, Antonio Sagbini, debe citar a una nueva junta extraordinaria de la ESE Cartagena donde analizarán todas y cada una de las actuaciones administrativas, jurídicas y financieras que se le han dado en esta entidad para atender la salud de primer nivel para los cartageneros».

La que fuera directora del Dadis, Adriana Meza, presentó su carta de renuncia al nuevo alcalde, pero como el decreto de nombramiento no ha salido y hay instrucciones de congelar todo, no puede hacer más nada sino esperar que su reemplazo llegue. Una fuente me dice que lo hizo este 17 de mayo, pero Quinto se la pasó en Bogotá y, por esta razón, el decreto no salió —como habían dicho— y quizás lo dejen hasta la próxima semana, como lo anunció la Oficina de Prensa de la Alcaldía. Pero si el decreto de nombramiento no es publicado, el nombramiento del director del Dadis, Antonio «Toño» Sagbini no existe.

¿Cómo es posible de que Quinto dé una orden a un funcionario sin que esté nombrado y, mucho menos, posesionado? ¿Es una alcaldada? De hecho, la orden de Quinto a Sagbini no tiene ningún sentido administrativo o legal sino para demostrar que su talante es autoritario, casi arbitrario, porque siendo abogado le queda de quinta tener esas salidas en falso. Quinto quiere demostrar que quien manda en la alcaldía es él y no otro, pero tampoco puede exagerar.

Caras tristes de pacientes de diferentes Eps llegan al Dadis por estos días sin que le solucionen sus peticiones. Son pobres históricos que viven un drama cotidiano. El Dadis no tiene director ni tampoco el alcalde Quinto ha encargado a alguien.

Ese talante autoritario —que hasta ahora se desconocía del que fuera concejal por varios períodos— mantiene en el limbo a la administración distrital y lo está llevando a ser el rey de burla de las redes sociales. Mientras decenas de pacientes de la tercera edad de diferentes EPS se amontonan en el Dadis para que le entreguen medicamentos o productos como paños desechables, que no están en el Pos, o buscan una solución administrativa, no puede tener una solución porque hay una parálisis general sin director o directora. Así sucede en el DATT y en las demás dependencias donde hubo cambio de secretarios o de director, donde sus sucesores no han sido nombrados o no se han posesionados. La administración distrital está en el limbo.

Sin ánimo de crear zozobra política, el gabinete de Quinto no sirve para realizar gestión en el alto poder central. Tampoco podría generar confianza en el empresariado local. Pero al final, Quinto solo administrará los recursos que ya fueron gestionados por la administración de Manuel Vicente Duque y le tocará manejar alrededor de $1.5 billones por concepto de los macroproyectos priorizados con el concurso del gobierno nacional: Protección costera, Quinta avenida de Manga, Plan Maestro de Drenaje, entre otros.

Manolo Duque pisó fuerte —en el inicio de su mandato— con un gabinete de lujo. Quinto, no solo inició su gobierno muy cuestionado por cuenta de la Procuraduría y por una presunta inhabilidad, sino que ahora muestra una inseguridad política que le ha impedido firmar el decreto de nombramiento de su gabinete, el cual —hasta donde muestra la foto oficial—no solo es de medio pelo sino que lo está pegando con saliva de loro. ¿Desintitucionalidad?

Nota aclaratoria: 1. Valderrama llega al redil de Quinto con el apoyo de Giovanni Meza y Karen Cure, representante a la Cámara por Cambio Radical. 2. Jacqueline Ortega, militó en las huestes de Adolfo Raad, pero ahora pertenece al grupo de Quinto. 3. Sagbini de hecho es el director del Dadis, pero no se ha posesionado.

Categorías
Análisis

Antonio Quinto: ¿Guerra perdida?

Quinto sigue en la batalla a pesar de todo. Aquí con lideres de las islas.

¿El mal momento de la candidatura de Antonio Quinto es una guerra perdida? Desde que Guerra Varela inscribió su candidatura en las elecciones atípicas a la alcaldía de Cartagena estuvo revestida de dudas, y todo hace presagiar que es una guerra perdida. Lo será si sus contrincantes más inmediatos (Andrés Betancourt, César Anaya, Javier Bustillo, David Múnera, Lía Muñoz, Armando Córdoba y Jorge Quintana) le apliquen la política del voto útil y puedan capitalizar la crisis de credibilidad de su candidatura.

Pero esos siete candidatos no se han puesto de acuerdo para presentar una candidatura fuerte con un pacto político por Cartagena para oponerse a la maquinaria de Quinto. Sus grandes egos son superiores al deseo de servirle a la ciudad y por esta razón tampoco generan confianza en el electorado.

La guerra de Quinto no solo es contra el procurador general Fernando Carrillo Flórez, o contra sus rivales. ¡No! Guerra Varela tiene un lío jurídico de quinto piso. Si se salva del CNE le espera la Comisión Quinta del Consejo de Estado, en el supuesto caso que venza a todos sus rivales y logre ser elegido alcalde el próximo 6 de mayo. Se puede aducir que cuando el Consejo de Estado se pronuncie, ya Quinto habría terminado su mandato. Pero si no lo hace el Consejo de Estado, lo hace la misma Procuraduría, y ésta sí que lo haría mediante un proceso verbal que, al quinto mes, ¡zas! quedaríamos sin Quinto alcalde, y lo podrían inhabilitar. Entonces, le saldría más caro el ajo que el pollo, como decía mi abuelita.

(Puede leer: ¿Se caerá Quinto con su estantería?)

¿Quién querrá otro alcalde en interinidad? Nadie. Como sabemos que la Procuraduría a quien se la monta lo desmonta, independientemente de quien esté como titular, la suerte de Quinto no será color de rosa. ¿No lo hizo con Moreno y Petro en Bogotá? ¿No lo hizo con Manolo Duque en Cartagena? Esto implicaría que la Procuraduría, una vez gane Guerra Varela, demande la elección y pida una medida cautelar.

Pero Quinto tiene otro problema mayúsculo. La guerra contra la duda y por la credibilidad y seguridad que un candidato debe brindarle a un electorado que está mamado (cansado) de las maquinarias políticas y de la incertidumbre que significa un gobierno de interinidad. Manolo Duque ganó esta guerra, porque la duda que significó su no inscripción transitoria (2015) por la Registraduría Distrital la capitalizó a su favor. Y esto sucedió porque su campaña le hizo creer a Cartagena que las maquinarias políticas no querían verlo en la contienda, ya que le ganaría al candidato de las maquinarias que era, precisamente, Quinto, quien venía punteando en las encuestas.

Cuando el exalcalde Carlos Díaz Redondo salió como candidato a la alcaldía en 2012, se propaló injustamente la idea de que estaba inhabilitado, porque tenía un proceso de juicio fiscal en la Contraloría y, aunque presentó poco tiempo después un paz y salvo, ya el daño estaba hecho. La candidatura de Campo Elías Terán había alcanzado vuelo con el apoyo popular y de los financistas, y Diaz quedó reducido a su mínima expresión, puesto que solo le acompañaron sus más fieles amigos.

Si todas las vertientes políticas, si todos los financistas, si todos los concejales que tienen casa por cárcel, y la mayoría del concejo que sesiona está con Guerra Varela, ¿funcionaría la táctica electoral de decir que los políticos no quieren a Quinto? Indudablemente que no. La creatividad política de la campaña de Guerra debe ser mayor en estos momentos de crisis de  credibilidad. ¿Cómo voltear la arepa? ¿A quién le echaría la culpa de su mal momento si el mango por la sarten la tienen las casas políticas y financistas que están con Quinto?

La suerte de Quinto

Si ganar un quinto de la lotería para muchos es una gran ganancia, en política sería una derrota, ya que aquí lo que vale es ganarse todo el billete. La gente de Cartagena no querrá botar su voto como ya lo ha hecho en otras oportunidades. El mismo Quinto lo sufrió en las elecciones precedentes. Cuando se creía ganador, el electorado cartagenero votó masivamente por Manolo Duque en 2015. Y toda su maquinaria —que es la misma que tiene ahora pero remasterizada y recargada— solo se ganó el quinto de lotería cuando lograron apostarle en último momento a Manolo, cuando ya José Julián Vásquez —hermano de Manolo— tenía todo repartido.

Como los de la maquinaria no quieren perder, es muy probable que ya tengan su plan b, independientemente de lo que diga el CNE en el día de hoy. ¿Sustituirían a Quinto por César Anaya o repartirían las cargas entre los dos? ¿Una parte de la maquinaria se deslizaría subrepticiamente hacia Betancourt? La maquinaria política podría llegar a un acuerdo político y burocrático con Anaya más que con Betancourt. ¿Por qué? Porque desconfían de Andrés. De suyo, los empresarios implícitamente ya están dando los pasos para donde Betancourt, y éstos no aceptarían que en último momento lleguen como llegaron cuando Manolo o Campo ganaron la alcaldía de Cartagena. Ellos mismos le pusieron la zancadilla a la alcaldía de Duque Vásquez y del mismo Campo cuando vieron que no tenían tanto juego político, ya que el mango de la sarten lo tenía José Julián y sus aliados, o Juan José García, en el caso de Campo.

La desbandada de la campaña la inició el Consejo Intergremial de Bolívar que pidió no votar por candidato que genere incertidumbre— refiriéndose a la presunta inhabilidad de Quinto, tal como lo denunció la Procuraduría General:

“La crisis social que vivimos en Cartagena no resiste más incertidumbres ni escándalos jurídicos. Como promotores de la democracia y la libre empresa, expresamos nuestra preocupación ante la posibilidad de que en las elecciones atípicas de la ciudad resulte elegido un candidato sobre el cual pesa un cuestionamiento jurídico en torno a su probidad para ser alcalde”.

En el día de hoy se tenía previsto que el Centro Democrático oficializara su apoyo a Quinto, pero ya se anunció oficialmente que fue cancelado el acto. Es probable que le hagan caso al Consejo Intergremial. Algunos jefes políticos ordenaron a sus seguidores desmontar la propaganda de Quinto de sus vehículos, y en su lugar colocar la de Betancourt. Por redes sociales se observa cuando algunos de los ex simpatizantes de Quinto le quitan el aviso autoadhesivo a sus carros. Y esto sucede a solo cuatro días de las elecciones, algo fatal en unas elecciones atípicas. ¡Quinto la tiene de p’a arriba!

¡Tranquilo!, dice Toncel

Tranquilos, el CNE ratificará la inscripción de Quinto, dice el jurista Wilson Toncel Gaviria, conjuez del Consejo de Estado.

En el último momento, el prominente abogado Wilson Toncel Gaviria, conjuez del Consejo de Estado, en un intento desesperado por evitar la inminente desbandada quintista, hoy convocó a la prensa para decirle, ¡tranquilo! Quinto no está inhabilitado y frente al recurso de reposición que el CNE debe desatar hoy, dijo:

«No hay argumentos probatorios nuevos que modifiquen la decisión anteriormente tomada por el CNE, que fue confirmar la inscripción de Quinto. Los argumentos de la inhabilidad ya fueron estudiados por el CNE y no hay pruebas nuevas que varíe el criterio de la mayoría

Es cierto lo que dice el abogado Toncel, pero se le escapa una cosa, el artículo 20 del Código Electoral dice:

«En las reuniones del Consejo Nacional Electoral (CNE) el quórum para deliberar será el de la mitad más uno de los miembros que integran la corporación y las decisiones en todos los casos se adoptará por las dos terceras partes de los integrantes de la misma». 

Fíjense el límite que impone la norma: «(…) en todos los casos». Si existen dos conjueces, ¿de cuánto es el numero plural de la corporación? Hagamos una suma. Si en el caso donde se votó no hubo la mayoría calificada para adoptar una decisión había nueve (9) miembros, que es el numero normal, y sí se suman dos, la corporación quedaría integrada para este caso en específico por 11 integrantes. Y sí se le aplica lo que dice el artículo 20 que determina las dos terceras partes, estaríamos hablando de siete votos como mayoría calificada y no seis, tal como sucedió el pasado jueves. Esta es la tesis de la Procuraduría, lo cual sería una argumentación de fondo, y se vendría la estantería encima a la maquinaria política de Quinto.

¡Atención! Quiero aclarar algo, este es un análisis político y lo hago con mucha transparencia. Quinto, Andrés Betancourt, César Anaya, Javier Bustillo y demás candidatos saben que no estoy al servicio de ninguna campaña. Dado a que esto es verdad, obro con independencia. Mi amor por Cartagena me impulsa a publicar lo que mi análisis determina. Soy un periodista libre, y no tengo temor a equivocarme o a herir la susceptibilidad de algún candidato. Todavía no ha nacido el político o financista que me pueda pagar lo que yo valgo.

De hecho, hay un manto de duda en la inscripción de la candidatura de Antonio Quinto Guerra Varela. Duda —que de ser elegido alcalde— lo sometería a una debilidad manifiesta desde el punto de vista de la gobernabilidad política, ya que se tendría que defender a posteriori por posibles demandas de nulidad de su elección, y entonces sería una pelea entre Quinto frente a la Sección Quinta del Consejo de Estado o ante la Procuraduría de Fernando Carrillo.

Pero Quinto tiene algo MÁS FUERTE en su contra, la tendencia del electorado cartagenero de votar contra la maquinaria política. Desde Nicolás Curi —quien casi pierde por el voto en blanco, lo salvó Mery Luz Londoño quien no quiso renunciar— la tendencia es a votar contra el candidato de la maquinaria, no importa que su contrincante no tenga idea de cómo administrar la cosa pública. Ejemplo: Maria Mulata, Campo, Dionisio y Manolo. El que no conoce su historia, está condenado a repetirla en forma de tragedia. Es importante que un candidato sea integral para sacar adelante a nuestra ciudad.

La inhabilidad de Antonio es irrelevante. Es una batalla que puede ganar en el estrado del CNE, pero le espera la batalla final el domingo 6 de mayo. Son más de 200 mil jueces que decidirán el destino de esta Cartagena del Despeluque. Y será la batalla que Quinto espera vencer, pero podría ser una guerra perdida. Y aquí perderíamos todos y todas, ya que volveríamos a comer —como dijo Gabriel García Márquez en el Coronel no tienen quien le escriba— la misma mierda anterior.