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¿DUQUE, «EL NIÑO MIMADO» DE LA MAFIA?

Conocí a Gustavo Petro Urrego en Barranquilla, a comienzo de la década de los 90s. Vestía un yin desteñido y una camisa dacrón manga larga blanca. Estábamos jóvenes. Me pareció un hombre brillante, comprometido y apasionado por sus causas. Soy un hombre de pasión y de razón, como Petro. Estudioso de la realidad. Los dos hemos estado en debates públicos ( precandidatos presidenciales, 2009) y lo respeto, porque lo que sabe, lo que refleja, no es producto de una campaña de marketing y maquillaje publicitario como su principal contrincante, Iván Duque, hijo de un servil de los despojadores de tierra, de esos antioqueños malos que llegaron a territorio costeño para quedarse con las tierras de los pobres del campo, como fue el caso de la familia Meza en la isla de Guaranao, al frente de Tierrabomba, Cartagena de Indias.

Petro es prepotente, si. Es autosuficiente, sí. Que no le gusta la organización partidista, sí. Que le gusta la montonera, sí. Que tiene veleidades, sí. Que no tuvo tino para apoyar al que posteriormente fuera su verdugo (el procurador Ordoñez), sí. Que tiene cipote ego, si. Que cometió muchos errores como alcalde, si. Pero prefiero en la Casa de Nariño a un hombre antimafia que a un niño mimado de la mafia. 

El caudillismo

Los caudillos, desafortunadamente, son así, como Petro. Que el caudillismo es un liderazgo que está llamado a recoger, sí. Es la gran debilidad que nuestro candidato preferido tiene. Petro es el último caudillo del sigo XX. Tres grandes caudillos hemos tenido en la historia contemporánea: Gaitán, general Rojas y Galán. El caudillismo en América Latina se desarrolló en siglo XX con el surgimiento del populismo. En tanto, que en las postrimerías del siglo tomó fuerza el neocaudillismo popular de orientación derechista, corruptor y destructor de la Carta Democrática Interamericana (2001) que tuvo su máxima expresión con Fujimori (1990-200, Perú), (Uribe, 2002-2010 Colombia) y Venezuela (Chávez, 1999-2013). En este último, el caudillismo populista fue de izquierda aliado a la franja corrupta del ejército venezolano.

La Carta Democrática surgió para cerrarle el paso a fenómenos antidemocráticos como el caso Fujimori, quien ya en el poder gobernó para él y no para el pueblo basado en un populismo de derecha. Destruyó los contrapoderes mediante el fraude y la desinstitucionalidad democrática con el contubernio de sectores de la mafia peruana. Pese a esto, el populismo de derecha llegó tardíamente a Colombia con el fenómeno Uribe. Nuestro país no aprendió la lección de Perú con Fujimori, quien dejó una nación descuadernada, lo mismo que hizo Uribe, 10 años más tarde. Ambos presidentes prometieron seguridad, pero el país se volvió estructuralmente más inseguro para la ciudadanía, y seguro para el gran poder patrimonial del campo. Ya podemos transitar por las carreteras del país e ir a las fincas, pero el ciudadano en las pequeñas y grandes ciudades está más inseguro. Ese es la herencia del populismo de derecha de Uribe, respaldado por un gran porcentaje de una sociedad dominada por el crimen y el miedo.

Sociedad alienada

No me sorprendería que el pueblo colombiano votara masivamente por Duque. Lo haría por dos razones: El miedo y la manipulación criminal de los que detentan el poder. Pero también hay una razón: Un alto porcentaje de la sociedad colombiana está dominada por la cultura traqueta, la cultura de los antivalores, el enriquecimiento ilícito, la maroma, el truquito, la trampa, la mentira. Y por desgracia, los que defienden a la familia, son los mismos que odian a los que son diferentes, al marica, a la prostituta, a la discapacitada o al que tiene un color diferente. Toleran la corrupción, el crimen y el engaño. Toleran las masacres y los homicidios selectivos y masivos, como cuando en la Alemania de los años 30 comenzaron primero con los judíos, después con los líderes sindicales y, por último, contra aquellos que se oponían a la dictadura odiosa de Hitler.

La sociedad colombiana actual parió a un presidente comprobadamente mafioso, financiado en sus inicios por la mafia de los Ochoa, luego por Pablo Escobar y después por los paramilitares, aliados de grandes terratenientes y militares corruptos. Un Presidente que fue elegido en primera vuelta en 2002, y lo volvió a elegir en 2006 a sabiendas de los crímenes cometidos antes y durante su mandato. No es gratuito que casi todo su gabinete estuviese empatado —no de mermelada— de sangre, sangre humana. Los falsos positivos que estallaron en las manos de Santos cuando era ministro de la Defensa, los arrestos arbitrarios a líderes populares por los cuales la nación debió pagar multimillonarios daños por demanda judiciales. Uribe aceitó la maquinaria criminal entre 2002 y 2010. Si hubiese justicia en Colombia, Uribe no estuviese en el senado, sino en la cárcel, como Fujimori, en Perú. Pero Uribe sigue vigente, porque es una sociedad que tolera el crimen y la mafia. Trinos —como aquél donde se alegró por el asesinato Areiza, uno de los testigos contra el mafioso de su hermano Santiago Uribe— los escribe desde el seno del senado que escucha su discurso ambivalente.

Ahora esa misma maquinaria criminal tiene a un niño bonito, maquillado, aconductado, maleable como la plastilina. Un gordito bonachón, afable, de buen hablar, de palabras y gestos precisos para la cámara y el micrófono con el fin de subyugar mentes alienadas, adocenadas, y huecas. Mentes pobres, superficiales y vanidosas, mentes que no piensan en el futuro ni tampoco en el presente. Mentes que quieren riquezas individuales sin prosperidad para el país. Mentes violentas que no escatiman matar al Otro por pensar diferente. Mentes criminales que prefieren robarse el dinero de la salud para la gente más pobre. Mentes que lamen la mano de sus amos, como aquel joven negro que considera la pobreza y la desigualdad como algo normal y necesaria. Tal como algunos negros esclavizados que en el siglo XIX lucharon contra la abolición de la esclavitud, ya que sus amos los convencieron de que si eso sucedía, se iban a morir de hambre.

Mentes pobres que votan por la pobreza y la dictadura de la injusticia. Mentes domesticadas, esclavizadas, atemorizadas. Esto comprueba la tesis que desarrollé en mi libro ¿Adiós a la guerra? Cinco claves para la paz: Vivimos en una sociedad alienada por la violencia y dominada por el discurso ambivalente. Si, el mismo discurso de Iván Duque es ambivalente. Un discurso incongruente, que de boquilla dice luchar contra la corrupción, pero recibe el apoyo de los corruptos y parapolíticos. Allí no hay congruencia. Lo mismo que hizo su padre Iván Duque Escobar cuando fue gobernador de Antioquia (1981—1982) nombró alcalde de Medellín a Álvaro Uribe Vélez, recomendado de la mafia, especialmente por sugerencia de los Ochoa y de Pablo Escobar. ¿Se olvidaron de esto? ¿Cómo lo han escondido? ¿Por qué Petro y los demás candidatos no han recordado este episodio que yo señalo en mi libro —próximo a publicar— el Lado Oscuro del Príncipe? La mafia había llevado al poder a Iván Duque padre como gobernador, y a Álvaro Uribe, alcalde de Medellín, impulsor de «Medellín sin tugurios» patrocinado por Pablo Escobar y los Ochoa. Uribe debió renunciar a la alcaldía, porque Betancur se lo exigió a Duque Escobar. ¡Eran los tiempos de una mafia naciente!

No entiendo dos cosas. Uno, que empresarios honestos y con valores, iglesias cristianas evangélicas y personas de bien, apoyen ese proyecto mafioso que tiene en Duque su continuidad. Dos, que empobrecidos, negros empobrecidos, mujeres maltratadas y violadas, campesinos, mototaxistas, taxistas, desempleados, victimas del conflicto armado, vendedores ambulantes, vendedor de minutos, gay, lesbianas, carbonero, vendedor de guarapo, artesanos, vigilantes, maestros honestos, pescadores, periodistas mal pagados, voten por Duque. Si no quieren votar por Petro, porque es prepotente, autosuficiente, caudillista, etc., pueden hacerlo por Fajardo o de la Calle. ¿Pero por Duque? Votar por Duque es tener una mente de pobreza. Y no te estoy ofendiendo si has decidido votar por él. No hay peor ciego que aquel que no quiere ver. La pobreza mental nos trae pobreza material, violencia y dictadura del crimen. ¿Quién elige a nuestros gobernantes? ¡Tú! Esto resume a la sociedad alienada.

Podemos decir todo lo negativo de Petro, pero es un hombre legal, honesto, que no se arruga, que no sigue los designios de algún poderoso sino de sus propios designios. Que es un antimafia, que no se ha enriquecido como el padre de Iván Duque, fiel representante de esa mafia que permeó a grandes familias de bien de Antioquia, fenómeno retratado en el cine (Sumas y restas, 2005) por Victor Gaviria, un antioqueño bueno. Duque fue una de esas familias pobres que luego se hicieron poderosas, gracias al amparo de Julio Cesar Turbay Ayala y de la mafia del narcotráfico. Estos son los orígenes remotos de Ivan Duque Márquez, el niño mimado de la mafia.

Mafia y antimafia

Petro es la antimafia. Duque es el chico delicado de la mafia. ¿A quién prefieres? Está bien, a ninguno de los dos, pues, entonces tienes otras opciones: Si eres Antioqueño y de la clase media, vota por Fajardo; si eres fiel al partidismo y a la institucionalidad con deseos de paz, vota por De la Calle. Pero yo voy a votar por Petro, porque si no lo hago, se corre el riesgo que se meta Vargas Lleras, y no quiero estar más nunca en el dilema de las elecciones pasadas: Presidente Santos Vs Oscar Iván Zuluaga.

Si tu votas por Petro, ten la plena seguridad de que hará todo lo posible por cumplir las promesas electorales, incluso, a costa de su propia vida. Hace ocho años, el presidente Uribe presentó a Juan Manuel Santos como su candidato en contraposición a Antanas Mockus, y el pueblo terminó votando por el candidato del caudillo de derecha. ¡Al pueblo lo hacen equivocar con el marketing político que los poderosos diseñan con empresas extranjeras! Así lo hicieron en 2002 con Álvaro Uribe Vélez, el primer presidente criminal elegido popularmente, tal como el pueblo alemán eligió a Adolfo Hitler. Y luego lo hicieron con Santos. ¿Te acuerdo del plebiscito? ¿Ya se te olvidó lo que reconoció el gerente de la campaña del NO, Juan Carlos Vélez, otro antioqueño malo de la misma cuerda de Uribe?

¡Los que rodean a Uribe, casi todos son mafiosos! Si gana Vargas Lleras, gana el clientelismo y la mermelada. Si gana Duque, gana la mafia. Si gana Petro, gana la esperanza. Y entonces, les podremos decir a Fajardo y a De la Calle, Uníos por una Colombia en paz, si hay segunda vuelta, lo cual es casi seguro.

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Análisis

Presidenciales 2018: Petro-Duque (I). Las encuestas son sabrosas como las butifarras, pero olvídate cómo las preparan.

Cortesía El Tiempo.

¿Las encuestas de hoy miden o fabrican la opinión pública?¿Son las encuestas unas butifarras, sabrosas, pero olvídate de saber cómo las fabrican? Sea lo que sea, las encuestas conducen al electorado colombiano —como si fueran corderitos alegres— al sacrificio. Este análisis provoca una duda razonable a menos de una semana para elegir nuevo presidente de la República.

El hecho detonante como causal del salto de garrocha de Iván Duque en las encuestas fueron las elecciones del 11 de mayo. Otros consideran que la causa fue el supuesto atentado develado por los señores de la seguridad del candidato uribista. Si bien es cierto que el resultado le favoreció al Centro Democrático (CD), retrocedió electoralmente, puesto que perdió una curul en comparación con las elecciones de 2014. El único partido que ganó esas elecciones fue Cambio Radical de Germán Vargas, al casi duplicar los escaños a senado de 9 a 16. Otros explican que la consulta interpardista con el partido conservador donde se visibilizó el candidato del CD permitió dar el salto de canguro de Duque. Si esto es así, Petro debió seguir encumbrado como líder de la encuesta, y no Duque (de 9,2 en enero saltó a 45.9% en marzo 2018, Invamer) quien remontó la diferencia sobrepasando al candidato de la Colombia Humana (23,5 a 26.7%) con más de ¡20 puntos! Esto no lo entiende nadie. ¿Por qué? Porque la opinión pública no es tan volátil como nos hacen creer. He aquí el elemento sospechoso.

En el análisis comparativo, el hecho detonante para crecer en las encuestas de Álvaro Uribe Vélez se le atribuyó al sospechoso atentado de abril de 2002. Desde allí se afianzó su figura para tener un presidente con autoridad y seguridad. Finalmente ganó las elecciones en primera vuelta con el 53%. Se cuestionó que la Registraduría Nacional jugó un papel fundamental para alcanzar esos resultados. Recordemos que en el sector rural, había un control del paramilitarismo. En realidad la ultra derecha ligada al paramilitarismo diseñó una excelente campaña que fabricó a un candidato que le pudiera disputar las presidenciales al sistema dominante del partido liberal encabezado por Horacio Serpa. De hecho, el resultado fue que Álvaro Uribe se alzó con la victoria en la primera vuelta obteniendo un 53% de los votos. La fabricación de Álvaro Uribe como presidente fue perfecta: Pasó de una simple «víctima de las FARC» a ser primero en las encuestas, derrotando a un zorro viejo como Horacio Serpa. A Uribe le construyeron un pasado «limpio» para ganar la favorabilidad de una nación que anhelaba autoridad pero no autoritarismo; Serpa recibió todo el peso del pasado de su aliado Ernesto Samper Pizano con la parábola del elefante.

La historia se repite

Mayo de 2018: Las diferentes encuestas dan como favorito a Iván Duque Márquez. Tres de las encuestadoras ponen a Duque aventajando a Petro con una diferencia de 10 puntos aproximadamente. Pero la encuesta de Datexco la diferencia es de 5 puntos, casi cercana al margen de error.

Duque: 36,4% (36,6% el 22 de abril)

Petro: 31,8% (26,3% el 22 de abril)

Fajardo: 16,0% (12,8% el 22 de abril)

Vargas Lleras: 6,2% (7,4% el 22 de abril)

De la Calle: 2,1% (3,4% el 22 de abril)

En blanco: 6,9% (7,3% el 22 de abril)

Mayo 2002: La firma Napoleón Pareja presentó la siguiente encuesta:

Álvaro Uribe Vélez de Primero Colombia:  (49,3%)

Horacio Serpa del partido Liberal:  (23%)

Lucho Garzón, el candidato de la izquierda: (7.8%),

Nohemí Sanín:  (6%)

Ingrid Betancourt: (1.4%).

Las encuestas, unas butifarras

Álvaro Gómez Hurtado, el pasado no perdona cuando la sociedad tiene memoria.

Las encuestas parecerían a las butifarras, sabrosas pero es mejor que nunca sepas cómo las preparan. Un símil parecido dijo en 1997 el eterno candidato presidencial del partido Conservador, Álvaro Gomez Hurtado. Pero hoy esa verdad podría ser tan evidente si el Consejo Nacional Electoral (CNE) atiende las quejas presentadas por candidatos presidenciales de 2018 Germán Vargas Lleras y Humberto de la Calle Lombana, a quienes las encuestas no les han favorecido, porque consideran que no llenan los requisitos de ley susceptibles a manipulación.

Las firmas investigadas por el CNE, según el magistrado Armando Novoa, son Cifras y Conceptos, Consultoría SAS, Yanhaas, Ágora, y se espera que antes de las elecciones se dé a conocer un informe preliminar sobre este hecho. Si la investigación es objetiva, se podría aclarar las denuncias sobre presuntas manipulaciones que las cuatro firmas encuestadoras podrían estar incurriendo para afianzar a determinadas candidaturas, y de una vez por todas, acabar con la dictadura de las encuestas que en vez de medir la opinión lo que hace es crearla.

Para algunos la manipulación es tan evidente, que así como crearon artificialmente en 2002 la imagen positiva de Álvaro Uribe Vélez, lo están haciendo con Iván Duque Márquez. El primero tuvo su punto de explosión cuando explotaron un carro bomba en Barranquilla —donde hubo 3 muertos— sobre un supuesto atentado cometido en contra del candidato presidencial que en esos momentos se encontraba de tercero en las encuestas presidenciales.

Alvaro Gómez Hurtado nunca lideró una encuesta, porque en aquella época la gente tenía memoria colectiva, la sociedad recordaba con terror la Violencia (Con V mayúscula) y el papel que asumió su padre, Laureano Gómez, luego del asesinato de Gaitán (1948) para armar a los pájaros que persiguieron y mataron liberales causando uno de los holocaustos más grandes de la historia colombiana, solo comparable con el fenómeno del paramilitarismo que surgió so pretexto de combatir a la guerrilla. Este holocausto causó la muerte de más de 300 mil personas. Pero desde que se eligió a Julio César Turbay Ayala (1978—1982), comenzó un proceso de derechización política y de empoderamiento de actores sociales decisivos en la economía, asociados al narcotráfico y la corrupción administrativa.

A la campaña de Duque le bastó usar modelos algorítmicos con detección temprana de su imagen en áreas geográficas en las que tiene mayor resistencia, por ejemplo, Costa Atlántica y Bogotá. Últimamente, según algunas encuestas, le ha ganado terreno a Gustavo Petro en estas dos importantes zonas que dominaba ampliamente el candidato de la izquierda. Lo que uno no entiende de cómo Petro tiene la capacidad de mover grandes masas en plazas y calles, y retrocede en la percepción de las encuestas, y Duque, por el contrario, que sus manifestaciones son lánguidas, tiene una alta percepción de las mediciones de las 6 encuestadoras del país.

Las encuestas podrán ser como las butifarras y cuestionadas por los que no son favorecidos, pero de que sirven para provocar el éxito de candidatos maquillados es una gran verdad que nadie puede negar. Esto es, que las encuestas ahora no miden la opinión sino que provocan el favoritismo a determinado candidato. Por eso, los electores colombianos deberían votar por lo que dice su mente y no por lo que digan las encuestas o la gente, como el caso de la parábola de la rana sorda, no escuchó a nadie sino a su corazón.


ESTOS SON LOS ÚLTIMO RESULTADOS DE LAS ENCUESTAS PRESIDENCIALES DE MAYO DE 2018

El diario El Tiempo, que contrató los servicios de Guarumo, resumió los resultados de las diferentes encuestas donde Duque aparece aventajando a Petro con una diferencia de más de 10 puntos. Las encuestas son de Centro Nacional de Consultoría para CM&, Cifras y Conceptos para Caracol Radio y Red Más Noticias, Datexco Opinómetro para W Radio, YanHaas para RCN Radio, RCN Televisión, La FM y diarios regionales, y Guarumo para el diario El Tiempo:

1. Resultados: encuesta presidencial del 17 de mayo del Centro Nacional de Consultoría para CM&

Iván Duque: 36% (38% el 2 de mayo)

Gustavo Petro: 27% (25% el 2 de mayo)

Sergio Fajardo: 18% (17% el 2 de mayo)

Germán Vargas Lleras: 10% (7% el 2 de mayo)

Humberto de la Calle: 4% (4% el 2 de mayo)

En Blanco: 5% (7% el 2 de mayo)

2.  Encuesta presidencial del 17 de mayo de YanHaas para la Alianza de Medios (RCN Radio, RCN Televisión, La FM, La República, El Colombiano, El País, El Universal y Vanguardia Liberal)

Duque: 35% (38% en abril)

Petro: 26% (28% en abril)

Fajardo: 14% (11% en abril)

Vargas Lleras: 6% (7% en abril)

De la Calle: 3% (3% en abril)

En Blanco: 8% (7% en abril)

3. Encuesta presidencial del 18 de mayo de Cifras y Conceptos para Caracol Radio y Red Más Noticias

Duque: 35% (34,0% el 10 de mayo)

Petro: 24% (22,5% el 10 de mayo)

Fajardo: 16% (13,8% el 10 de mayo)

Vargas Lleras: 14,3% (13,2% el 10 de mayo)

De la Calle: 3,5% (3,0% el 10 de mayo)

En Blanco: 5,4% (6,8% el 10 de mayo)

4. Encuesta presidencial del 18 de mayo de Datexco Opinómetro para W Radio

Duque: 36,4% (36,6% el 22 de abril)

Petro: 31,8% (26,3% el 22 de abril)

Fajardo: 16,0% (12,8% el 22 de abril)

Vargas Lleras: 6,2% (7,4% el 22 de abril)

De la Calle: 2,1% (3,4% el 22 de abril)

En blanco: 6,9% (7,3% el 22 de abril)

5. Encuesta presidencial del 18 de mayo de Guarumo para W Radio y El Tiempo:

Duque: 37,8%

Petro: 24,2%

Fajardo: 16,0%

Vargas Lleras: 11,0%

De la Calle: 2,3%

En blanco: 5,8%

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