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La Joya de la Corona (IV): ¿Santos y la bancada parlamentaria hicieron de la alcaldía de Manolo un muerto insepulto?

El alcalde Sergio Londoño debe considerar este artículo un derecho de petición que debe responder en aras de respetar el derecho de participación.

Un muerto insepulto recorre como un zombi los vericuetos coloniales del palacio de la Aduana de Cartagena de Indias. Es la alcaldía de Manuel Vicente Duque y de cuya alma —el plan de desarrollo Primero la Gente— solo es un esperpento caricaturezco y un fraude a la voluntad popular.

¿Cuántas horas le dedicamos al estudio y a la discusión del plan de desarrollo en el concejo distrital de Cartagena en las famosas audiencias públicas donde me batí a debate limpio con la administración y con los concejales en representación de la fundación Vox Populi Corporación para que se incluyeran propuestas programáticas para los más necesitados? ¿Por qué no están ejecutando el plan? ¿Por qué todo está paralizado? ¿Qué están haciendo con los recursos que aportamos con nuestros impuestos? ¿Por qué la austeridad de Sergio Londoño Zurek funciona para los programas y planes sociales y no para la frondosa burocracia y los contratos abultados de abogados especialistas que están en la sombra y por fuera de la alcaldía y, sin embargo, manejan la oficina de jurídica y otras dependencias? ¿O acaso todo es un fraude?

Con la adición presupuestal que hiciera el gobierno nacional para entregarle al Distrito de Cartagena alrededor de $500 mil millones destinados al Plan Maestro de Aguas Pluviales, Protección Costera, construcción de la sede distrital de gobierno y otras obras de la Ley del Sitio, el presidente Juan Manuel Santos —seguramente en contubernio con la mayoría de la bancada bolivarense— le cavaron la sepultura a la alcaldía de Manuel Vicente Duque Vásquez. Ahora la convirtieron en un muerto insepulto. ¿Cómo? Vamos a explicarlo con una previa aclaración.

Los periodistas de investigación suelen poner al descubierto hechos que generalmente se quieren esconder. No escribimos con el deseo sino con los hechos analizados. Y si bien es cierto que en 2016 y durante la caída del edificio Portal Blas de Lezo II escarbamos algunos hechos que puso en cuestión la administración de Manuel Vicente Duque, el móvil que me guía no está mediado por un interés particular de perjudicar o favorecer al alguien en específico, sino de buscar una mejor realización de la administración pública, porque con un periodismo comprometido con la verdad se favorece a la ciudadanía en general.

La sepultura de Primero la Gente

En la foto, tomada sobre la transmisión cerrada, vemos a Manolo Duque de pie con camisa rosada.

La excavación de la tumba se fue forjando con sus salidas ligeras y pocos sostenibles, y con la inestabilidad de una alianza política que se hizo sin ninguna orientación programática. Aunque es un profesional del periodismo y de fácil comunicación, Duque Vásquez no tiene la experiencia ni la estructuración política e intelectual que el ejercicio del poder demanda. Y mucho menos la templanza para tratar a «un nido de víboras», que es la cosa política en nuestro medio.

La primera vicepresidenta del senado, Daira Galvis, fue una de las parlamentarias que no estuvo de acuerdo que Manolo Duque presentara tutela para regresar a la alcaldía.

¿De dónde viene la tesis que se expone en este análisis? ¿Quiénes tienen la capacidad de intrigar en palacio para provocar un desenlace como el que se ha visto en la administración local? Existen dos agentes estratégicos regionales y locales que pueden lograr ese objetivo. Los parlamentarios y los gremios económicos de Bolívar. La gente del Palito de Caucho debe saberlo y discutirlo: Esos dos sectores dominan el poder político y económico de la ciudad.

La alcaldía de Duque estaba viviendo un momento aparentemente cordial con los dos sectores de poder estratégico de Cartagena. Recordemos que la Cámara de Comercio de Cartagena (CCC), cuya directora ejecutiva es María Claudia Páez, venía acompañando a la administración para sacar adelante los mega proyectos de ciudad. Igualmente lideró la reunión de parlamentarios, en la cual también estaban los conservadores y del Centro Democrático.

No obstante, sucedieron dos hechos que hasta ahora no han sido analizados, pero aquí queremos darle unas puntadas iniciales:

PRIMER HECHO. El grupo Gnecco Cerchar llegó a un acuerdo político con el exvicepresidente Germán Vargas Lleras con miras a las elecciones presidenciales. Esto implicaba dos cosas. La primera: Que en Bolívar José Alfredo Gnecco jugaría de local con la alcaldía de Manuel Vicente Duque, ya que José Julián Vásquez estuvo vinculado (2012) en el equipo de asesores de los Gnecco cuando el gobernador del Cesar era Luis alberto Monsalvo Gnecco, hijo de la matrona Cielo Gnecco Cerchar, hermana de Jorge, Lucas y Pepe, Clan que ha sido vinculado al contrabando y a la mafia política de La Guajira, Cesar y Magdalena. Llevaron el paramilitarismo a esa región, y uno de ellos fue secuestrado por otra vertiente de los paramilitares por una rivalidad de control territorial. Con la condena de Kiko Gómez Cerchar —perteneciente al Clan de los Gnecco Cerchar— y la caída de Oneida Pinto, debilitó al grupo en su propósito de expandirse a otros territorios diferente al Cesar. El poderío del grupo Gnecco amenazaba el control político de la bancada parlamentaria tradicional de Bolívar, puesto que dentro de la estrategia electoral están pensando apoyar dos candidatos a senado: Luis Alberto Gnecco (partido de la U) y un segundo que podría ser de la lista de Cambio Radical. Este hecho, amenazaba la supervivencia política de Daira Galvis y de alguna manera al senador Andrés García Zucardi, porque sin alcaldía pudieron poner en los pasados comicios cerca de 5 mil votos en solo Cartagena, con alcaldía se podría multiplicar hasta por seis. Con los votos en Bolívar en 2018 podrían aportarle al senado a los dos candidatos del clan y quedarse con un escaño a la cámara de los siete (7) que tiene Bolívar. La segunda, un acuerdo con Germán Vargas le restaría muchos votos en Cesar y Bolívar al candidato presidencial de la Unidad Nacional de Santos, cualquiere que fuese su candidato.

Senador José Alfredo Gnecco Zuleta, recibió de Bolívar la mejor cuarta votación, después de Cesar, Guajira y Magdalena.

SEGUNDO HECHO. La fuerza que hicieron los parlamentarios y los gremios económicos de Bolívar para conseguir que Santos y su ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas Santamaría incluyeran en el presupuesto de 2017 las obras de Plan Maestro de Drenaje de Aguas Pluviales y Protección Costera, no se lo iban a entregar en bandeja de plata a los hermanos Vásquez y, de contera, a los Gnecco. «¡Marica el último!«, fue la expresión de uno de los asesores de un reconocido parlamentario. Entendiendo el vocablo marica como acepción de pendejo. (Aclaro esta expresión para no tener problemas con la población LGTBI).

Esa es la principal conclusión a la que se puede llegar luego de que algunos aliados de conveniencia de los hermanos Vásquez maquinaron ante el poder central la hipótesis según la cual ese dinero lo podrían utilizar para pagar la deuda electoral que el alcalde contrajo con sus financistas y, especialmente, con parlamentarios del Cesar. ¿Hasta qué punto esta tesis puede ser verdad?

Empecemos por decir que la real política que se ejercita en nuestro medio nada tiene que ver con la visión aristotélica del «arte de servir». Nuestra política se reduce a la frase: «¿Y cómo voy allí?».  A veces las cosas se inician sin un plan preconcebido, pero en la medida en que el proceso avanza y los intereses de grupos o personales chocan, la misma dinámica puede configurar un concierto para deponer a un mandatario. Pero para que esto suceda deben presentarse algunas expectativas que satisfagan o no a los aliados y no aliados políticos del mandatario.

Pero hay cosas fortuitas que suceden sin que nadie las haya previsto y se convierten en hechos desencadenantes que facilitan o truncan el acaecimiento de las cosas. Fue el caso de la caída del Portal Blas de Lezo II, que dejó al descubierto las tripas de la ilegalidad de la construcción en Cartagena y Colombia, y con ella también la caída de Manuel Vicente Duque y sus sueños de alcalde. Esto fue en la fatídica mañana del 21 de abril cuando nos enteramos poco a poco de la gran tragedia donde perecieron 21 compatriotas y otros 22 resultaron heridos. Con la mano en el corazón visitamos el escenario de la tragedia y nos preguntamos, ¿por qué este tipo de hechos siempre afecta a los más pobres de la sociedad?

A menos de un mes de haber ocurrido la tragedia, (17 de mayo de 2017) la Procuraduría General de la Nación (PGN) a cargo de un animal político y componente del Triunvirato Santista, Fernando Carrillo, decide abrir investigación preliminar y suspender provisionalmente por tres meses al mandatario local. Mientras tanto, la Fiscalía investigaba el caso de la contralora en cuya elección se cometió un burdo error jurídico y político: elegir ilegalmente a Nubia Fontalvo en la contraloría Distrital. Fue incluida forzosamente en la terna sin que hubiese alcanzado el puntaje (80%) requerido para integrarla. Ese acto de elegir a la Fontalvo —que buscaba darle gobernabilidad y protección al mandato de Manuel Vicente Duque— fue la causa directa de su desgracia política. Una cosa es que te suspendan por causas políticas o disciplinarias, y otra es que te desgracian la vida encarcelándote por un problema penal grave: concierto para delinquir agravado. A Manolo Duque le sucedió las dos cosas.

Mientras tanto, Andrés Felipe García Zucardi (Juancho García y Piedad Zucardi, los dos incapacitados para hacer política) fortaleció su lazo de amistad -como si fuera un matrimonio de conveniencia- con la senadora Daira Galvis. Los dos unieron fuerzas. Mientras Juancho García podía llamar a palacio y hablar con el sanedrín santista que le habla al oído al Presidente, Daira Galvis era la Primera Vicepresidente del senado con suficiente fuerza para negociar con el Triunvirato. En tanto que Manolo Duque no tenía a nadie que abogara por él, puesto que los Gnecco estaban enfocados en cómo preservar su propia existencia debajo de las alas de exvicepresidente Vargas Lleras. O sea, no tenía fuerza para neutralizar las intrigas palaciegas ni tampoco para evitar el zarpazo del fiscal general, Néstor Humberto Martínez. Es decir, Manuel Vicente Duque quedaba —como lo expliqué en el artículo ¿Regresará Manolo Duque a la alcaldía?— en una situación difícil y de debilidad manifiesta, lo cual hace improbable su regreso al sillón de la Plaza de la Aduana. Y para explicar esta tesis, me remití a tres razones que hoy la historia me ha dado la razón:

  1. No cuenta con un liderazgo popular que obligue a las autoridades disciplinarias obrar en derecho y no con interés político, como sucedió con Petro.
  2. Estamos en un momento donde las diferentes fuerzas políticas se acomodan para enfrentar un año electoral donde se deben definir congreso y presidencia de la República. Por tanto, tener la alcaldía de Cartagena es un plato fuerte para los congresistas que no están en el pudín burocrático de la alcaldía.
  3. Los círculos de contrapoder que Manolo tiene [y que cantan (haz clic) Quitate tú pa poneme yo], hacen fuertes lobby ante la Procuraduría para que la suspensión de Manolo Duque termine con una inhabilidad que lo saque definitivamente de la alcaldía. Aunque no le prorrogaron la suspensión provisional que finalizó el 10 de octubre, el alcalde y su hermano son ahora dos palomas indefensas.

El 22 de mayo dije en ese escrito textualmente:

«No podríamos descartar una investigación de la Fiscalía contra Manuel Vicente Duque sobre el caso de la tragedia de Blas de Lezo, como sucedió con Petro sobre el tema de la basura. Si el fiscal halla dolo (voluntad de causar un daño o hacer fraude) en los cambios que hizo la administración sobre las facultades del manejo del control y vigilancia de las construcciones, la situación se le agravaría a Manolo Duque. Con Petro, el fiscal dijo que no había dolo en la toma de sus decisiones administrativas sobre el manejo de las basuras».

¡Manolo se va! Solo Santos lo salvará o un juez que no esté presionado por el Triunvirato. El presidente le puede mandar un salvavida. ¿Le interesa a Juan Manuel Santos salvar de la desgracia a Manuel Vicente Duque en un momento donde necesita los votos de los parlamentarios bolivarenses para concluir elegantemente su mandato y poder incidir en la coyuntura electoral de marzo y mayo de 2018? Aunque Santos lo quisiera, dependerá del vaivén de las elecciones de marzo y de mayo del año entrante. Ahora se encuentra muy ocupado con sacar adelante todas las iniciativas para implementar los acuerdos del proceso de paz.

La sepultura de la alcaldía de Manuel Vicente Duque Vásquez está hecha. Mientras el “muerto respira” —como lo dije en una oportunidad— hay vida, Manolo todavía no ha muerto políticamente hablando. Si el 7 de noviembre el juez del proceso penal lo manda a la casa y con permiso de trabajar, podría regresar a la alcaldía, y solo esperaría que en el proceso disciplinario Fernando Carrillo se apiade de él Y NO LO INHABILITE. ¡En política puede suceder todo!

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La joya de la Corona (III): Las escuchas del triqui-triqui que una vez tumbaron a un senador y a dos gerentes de Telecartagena

En un acto social, Juan García Romero, autor del triqui-triqui acompañado de su esposa la senadora Piedad Zucardi, quien puede regresar a la cárcel. Cortesía.

El primer escándalo político de escuchas asociadas a una investigación penal sucedió hace 20 años cuando la Fiscalía Anticorrupción conoció un casete de una conversación donde el senador del partido Liberal en el poder, Juancho García, (autor del triqui-triqui) le decía al gerente de Telecartagena, Francisco Martelo, lo siguiente:

«En este tipo de entidades hay dos cosas que producen diferencia (ganancia): la burocracia y la contratación. Sobre eso es lo que tú y yo nos vamos a poner de acuerdo, cómo se va a manejar la burocracia y cómo se va a manejar la contratación… Pero esto debe ser claro como el agua.»

Es muy probable que haya parlamentarios metidos en la operación La Heroica. ¿Compulsarían copias a la Corte Suprema de Justicia? Y si usted se está escandalizando con los audios de José Julián Vásquez y los concejales Useche y Hogde en la operación La Heroica, con los audios de García Romero, se escandalizaría más:

«En la única teleasociada en la que no se meten es aquí… por ejemplo, yo a Blackburn (presidente de Telecom) le dije, mandas huevo meterte en esa huevonada aquí, con todo lo que estás haciendo allá… déjame vivir a mí, no seas hijueputa!». 

En este primer escándalo de escuchas estuvieron involucrados el expresidente de Telecom y exsenador José Blackburn y el exministro y exsenador Eduardo Pizano de Narvaez. ¿Qué tiene que ver el caldo con la tajada? Pues, García Romero se cayó para arriba porque el presidente Andrés Pastrana le nombró a Gina Benedetti, ficha política suya, como alcaldesa (e) de Cartagena cuando después de un foro la Contraloría General tumbó a Nicolás Curi, alcalde de Cartagena de ese entonces. García Romero hoy sigue siendo protagonista tras bambalina del poder político regional, pues con la crisis de Manolo Duque se le agregó a su bolsa burocrática una dependencia muy apetecida: la Secretaría de Educación Distrital. Ahora en esta institución fue nombrado el hijo de su antiguo socio, Jaime Hernández Pérez, quien fue condenado por haber expoliado las arcas de Telecartagena mediante una participación del 33% para cada uno de los tres que hacían parte de ese maligno complot. El escándalo se bautizó como el triqui-triqui: el robo se lo dividían entre tres.

El arte de engañar para seguir peor

Como los humanos tenemos una capacidad mental limitada, podemos ser fácilmente engañados por magos y culebreros de toda pelambre. Éstos solo hacen el 40% para embaucarnos y el 60% restante lo hacemos nosotros mismos. ¿Cómo así? El Triunvirato Presidencialista viene a salvarnos de la corrupción de Manolo Duque y de su hermano José Julián Vásquez. La inmensa mayoría de los cartageneros aplaudimos al Fiscal con razón porque estamos asqueados de tanta corrupción que la Bestia local vomitó en las escuchas develadas por la Fiscalía en la primera fase de la operación La Heroica I.

Pero, en realidad, la razón de esa operación no es la depuración de la cosa pública sino reacomodar a los detentadores del poder tradicional local, es decir, le está regresando la ciudad a los mismos que siempre la han explotado. (Léase: Santos inicia la recta final de su mandato con la joya de la Corona).  Por eso es que en los 200 años de vida republicana de Colombia la clase dirigente ha dominado a la sociedad mediante el arte del engaño; y cuando este no funciona, apela a la violencia sistemática, tal como lo demuestro en mi libro ¿Adiós a la guerra? Cinco claves para la paz, texto que te invito a que estudies para que entiendas el conflicto armado colombiano.

Hablemos con la verdad

No me da miedo los epítetos que algunos lectores desorientados emiten contra mí, tampoco las calificaciones a priori que lanzan de que sea manolesco. Los entiendo: ¡Están desorientados! Te lo explico despacito y con plastilina.

Tú y yo queremos que Colombia cambie. No lo dudo. ¿Pero tú has cambiado? Tú y yo estamos contra la corrupción. No lo dudo. ¿Qué hiciste hoy para combatirla? El 40% de tu cerebro tiene una información real de lo que sucede y de lo que quieres, pero el otro 60% que dirige tu actuación está determinado por los patrones mentales que están enquistados en tu cerebro en dos zonas muy importantes: prosencéfalo (parte posterior del cerebro que se denomina reptiliano) y en el límbico, zona central donde nacen las emociones. Ahora mismo, tu cerebro racional está analizando lo que te estoy escribiendo. Es aquí en este ejercicio racional donde nace la verdad, y no simplemente en lo que crees ver.

Por eso es que Sergio Londoño Zurek ahora no sabe —no es consciente— de que él es una pieza del ajedrez de la corrupción que es movido por personajes que están en el vértice de la pirámide, y lo que hace es porque cree que es legal y es lo correcto. Londoño fue puesto por el Presidente, y hará lo que él le diga que esté dentro de la legalidad. Así también lo creyó Manolo Duque. ¿Como te explico? Las ramas de los árboles no le permitían a Manolo ver el bosque exuberante que nace del poder de la sociedad.

En otras palabras, son tres capitanes que controlan tu vida y tu actuación. El primer capitán tiene el 40% de lo que piensa que es verdad y te puede llevar a ella, pero el otro 60% puede que no sea cierto y entra en contradicción con el primero. Si eres un ser humano cuyas emociones controlan tu vida, estás acabado. Lo mismo que si eres solo primario en tu reacción frente a todo lo que te suceda en la vida cotidiana. Entender la aplicación de la justicia, como es el caso de la operación La Heroica I, es necesario entender las tres dimensiones del cerebro humano, como lo expliqué en varias universidades de la región Caribe. (Escuche o lea mi conferencia Neurociencia y justicia transicional en la Cátedra de Paz).

La verdad no está químicamente pura. Se necesita hacer un ejercicio mental filosófico para depurar las tesis y conclusiones de las impurezas mentales anidadas en nuestros patrones cerebrales. ¿Te has dado cuenta de la importancia de la filosofía asociada a lo cognoscitivo y formativo? Si Manolo Duque hubiese hecho este ejercicio mental filosófico, no estuviese tan emproblemado como lo está hoy. ¡Lo entiendo! Duque Vásquez de filosofía, pocon pocon.

Santos quiere a Cartagena

Como en los viejos tiempos de Fernando VII —cuando José Bonaparte, hermano de Napoleón de Francia que saqueó las arcas reales españolas— se perdió la joya de la Corona: la perla Peregrina. Y con este robo, la España Imperial perdía sus colonias americanas con las luchas de independencia, poniendo el ejemplo Mompox y la mismísima Cartagena.

De esa misma manera, las élites dominantes han perdido el control de la Cartagena de abolengo, del reinado de belleza y del baile de salón, que si sucedía un muerto, los cronistas tenían dos meses para mantener atrapados a sus lectores y se quedaba en la memoria colectiva de La Heroica. Era la Cartagena de los Lemaitre, Mogollón, Araújo, Zurek, Emiliani, Pombo, una ciudad de folletín donde no sucedía nada extraordinario, ya es de tiempo postrero. Y guardando la analogía de las épocas distintas, recurro a nuestro poeta insigne, Luis Carlos López, para describir a su amada ciudad al final de su vida:

«Fuiste heroica en los años coloniales,

cuando tus hijos, águilas caudales,

no eran una caterva de vencejos.

Mas hoy, plena de rancio desaliño,

bien puedes inspirar ese cariño

que uno les tiene a sus zapatos viejos

Pues bien, esa caterva de vencejos fue reemplazada por una caterva de ambiciosos provincianos que después de saquear a sus provincias, llegaron para expoliar a La Heroica. Así aparecieron los Espinosa, los Faciolince, los García Romero y el cartel del suero. Y después llegó una oleada de perros y gatos que se hicieron con el poder e imponiendo su ley con abundante dinero. De esta etapa de la historia política de La Heroica podemos mencionar a Enilce López, John David, y Alfonso Turco Hilsaca, y el Cartel del Bocachico. Éstos últimos, made in Magangué.

J.J. y Manolo, las vedettes de la política

En octubre de 2015 —al ganar la alcaldía de Cartagena— irrumpió en ese poder político un par de personajes nacidos en el barrio Blas de Lezo, los hermanos Vásquez: Manuel Vicente Duque y José Julián Vásquez. Manolo y J.J. —así lo conocen en el mundo de la política— se quedaron con la joya de la Corona, en medio del asombro y la envidia de la clase política tradicional. Todos los jefes políticos bolivarenses se quedaron viendo un chispero. Si J.J. no hubiese estado inhabilitado, otra historia estaría analizando.

¿En qué se diferencia la presunta corrupción de los Vásquez a la generación de los vencejos y a la de los líderes de provincia que saquearon la tan apetecida joya? La diferencia son los estilos de gobierno, pero la esencia es la misma. Mejor dicho: ¡la misma muñeca con diferente pollerín!

No obstante, hay una diferencia que quiero subrayar. Los Vásquez no tienen la íntima relación que las anteriores generaciones tuvieron con el poder central. Antes de la sustitución de la constitución del 86, los gobernadores eran nombrados por Decreto, y, a su vez, ellos nombraban a los alcaldes. Por eso sus apellidos eran parecidos: Núñez, Román, Obregón, Calvo, Arrázola, Lequerica, Pupo, López Escauriaza (hermano de Luis Carlos), Lemaitre, Segovia, Tono, Pombo, Faciolince, Gossaín.

En una historia política reciente de elección popular —desde 1988— (y excúsenme que sea detallista) los que se están acomodando con la recuperación de la joya de la Corona podían llamar al teléfono presidencial sin ningún problema, ¡y el presidente les pasaba! No importa quien estuviere en el sillón de la Casa de Nariño. Así se reacomodaron cuando el presidente Andrés Pastrana impuso a Gina Benedetti (1999) por Nicolás Curi;  el presidente Santos a Carlos Otero (20013) por Campo Elías Terán Dix, y a Sergio Londoño (2017) por Manuel Vicente Duque Vásquez. De estos tres ejemplos de la historia política contemporánea regional, hay un personaje común y que como el camaleón se mimetiza y luego aparece de otro color: Juancho García Romero.

Jaime Hernández, el otro del triqui-triqui, condenado por corrupción. Cortesía Archivo El Universal.

En el gabinete de Londoño Zurek, García Romero es el político que más poder tiene. Y como me gusta hablar con hechos, presento uno. El nuevo secretario de Educación Distrital, Jaime Hernández Amín es hijo de un antiguo socio suyo del triqui-triqui, Jaime Hernández Pérez, exgerente de Telecartagena. Hernández y su patrón político, Juancho García, se robaron a esa entidad a través de contratos de suministros y convenios interadministrativos. Juancho García —como era senador— fue condenado por la Corte Suprema de Justicia , y Jaime Hernández, por el Juez Tercero Penal del Circuito en 2012.  ¿Cuál es el problema? El chico Hernández no tiene la culpa del mal ejemplo de papá, como el senador Felipe García Zucardi —vale (amigo) de Londoño y del mismo Jaime Hernández— no tiene la culpa de la corrupción de sus padres. De la misma manera, Martín Santos —llave de Londoño y de Felipe García— no tiene la culpa de lo que haga su padre Presidente.

En Cartagena, Barranquilla y en toda Colombia, hay familias completas que se dedican a la delincuencia, como el microtráfico o la construcción ilegal. Si los abuelos ponen el ejemplo, ¿qué pueden hacer sus nietos? Por ejemplo, Wilfran Quiroz vio que en su familia todo el tiempo se dedicaban a los negocios ilegales. A él le parecía algo normal construir un edificio ilegal sin importarle que alguna vez se cayera con la gente adentro, hasta el punto de involucrar a su primogénito, David Quiroz, en el mismo negocio, y tenga la plena seguridad que éste le enseñará a sus hijos lo mismo. ¿Te la pillaste?

Con urgencia necesitamos que los tres cerebros que tenemos actúen en armonía. ¿Y quien puede ayudarnos? Tú. Cuando vayas a votar, ¡pon a pensar el cerebro donde se construye la verdad y la conciencia! Si eliges a quien te ofrece beneficios directos, estás perdido y, lo peor, pierde la ciudad. Comes ahora con el contrato o el empleo, ¿y mañana? Que todos hacen lo mismo, me responderás. Es cierto, pero uno es más que dos, y todos haremos cambiar el estado de cosas en la cual han reducido el país y, en particular, Cartagena, cuando uno solo comienza a cambiar.

Los hermanos Vásquez están aparentemente vencidos. Uno puede terminar en Ternera Resort, y otro en la casa comiendo chicharrón, si es que rompe la dieta. Los médicos están alerta. El corazón de Manolo se ha debilitado con el agite de las audiencias. El Triunvirato Presidencialista está tras la joya de la Corona, y donde manda capitán, no manda marinero, a no ser que el marinero produzca una rebelión con la tripulación a bordo y mande al papayo al capitán.

Esta es la verdadera razón que domina el sainete de la operación La Heroica I. Desearía que metieran preso a todos los culpables, pero también a los determinadores de la corrupción macondiana anidada en la Casa de Nariño y en el Capitolio Nacional. Pero dime, juez de garantía de esta vista pública, ¿comeremos alcalde y contralora?